Camila Hastings
Bajé la mirada, sintiendo la garganta cerrada.
- ¿No querías una niña? - me atreví a preguntar, aunque mi voz salió entrecortada - ¿es eso?
El alzó la mirada apenas escuchó mi pregunta y negó con la cabeza, avanzando hasta quedar arrodillado frente a mi.
- No, no, no, chula, no digas eso.
Tragué saliva, tratando de no soltarme a llorar.
- ¿Cómo crees eso, Cami? - murmuró, tomando mi mano - claro que sí la quiero.
- Entonces, ¿por qué estás así? - pregunté, intentando que mi voz no temblara.
El soltó un suspiro pesado, bajando la mirada hacia nuestras manos.
- No es eso, amor. Estoy feliz de que vamos a tener una niña... solo... - hizo una pausa, buscando las palabras - solo que tengo miedo.
Me quedé un segundo en silencio, con el corazón apretado.
- ¿Miedo por qué, Nat?
Sus labios se entreabrieron, pero no dijo nada. Apretó un poco más mis dedos, con la mirada perdida, y finalmente suspiró.
- Olvídalo, chula... son mamadas mías.
- Nat.. - susurré apenas, pero el solo negó con la cabeza.
- De verdad, Millie - repitió, apretando un poco mi mano - son tonterías. No quiero arruinarte el momento, ¿sí?
- No me lo estás arruinando - contesté despacio, intentando que me mirara - solo quiero entenderte.
Pero él no lo hizo. Mantuvo los ojos fijos en nuestras manos, su mandíbula apretada y ese temblor casi imperceptible en los dedos.
- Estoy bien, chula - murmuró finalmente, forzando una sonrisa - solo... apenas me cayó el veinte de que vamos a tener dos bebés, ya sabes.
Yo no insistí. No porque me convenciera, pero no quería presionarlo.
Se levantó despacio, dejó un beso en mi frente y murmuró:
- Voy por agua, ¿quieres?
Asentí apenas, viéndolo alejarse hacia la cocina.
Desde el sillón, lo observé servir los vasos, con los hombros tensos y la expresión distante.
- Nat... - llamé con suavidad, sin saber si quería que respondiera o solo confirmar que seguía ahí.
- ¿Mmm? - contestó sin girarse.
- Te amo - murmuré simplemente.
Se quedó quieto, y por un momento creí que no iba a decir nada. Pero entonces asintió despacio, tomando los vasos de la barra antes de regresar hacia mí.
- Y yo a ti, Millie - dijo al llegar a mi lado, su voz más suave, más cansada - mucho.
Se sentó junto a mí y apoyó la cabeza en mi hombro. Yo lo rodeé con el brazo, acariciando su cabello.
Nos quedamos en silencio, y aunque planeaba quedarme despierta por si decidía contarme, no sé en qué momento me quedé dormida.
Desperté al sentir sus dedos recorrer mi vientre, dándome cuenta de que Natanael me había recostado en el sillón.
- Estás frío - murmuré, removiéndome un poco.
El soltó una risa baja, dejando un beso en mi vientre.
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Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
