LII

1.5K 178 7
                                        


Camila Hastings

Desvié la mirada del techo al escuchar la puerta de mi habitación ser abierta, para encontrarme con Lucia adentrándose.

- Se puede saber... - comenzó, avanzando y sentándose en el borde de la cama - ¿por qué el pocos huevos de Natanael tuvo la decencia de decirme la verdad y tu no?

Fruncí el ceño, enderezándome en la cama.

- ¿De qué hablas?

- Me pidió hablar conmigo y me dijo todo.

- ¿Todo? - repetí, sintiendo mis nervios crecer - ¿qué es todo?

- Todo, Camila.

Lucía me miró con seriedad, como si estuviera esperando que yo dejara de hacerme la tonta y admitiera lo evidente.

- ¿Y por qué?

- Pues... quería ayuda para... ya sabes, regresar contigo.

Asentí lentamente, aún procesando que sabía mi pequeño secreto.

- ¿Y tu que le dijiste?

- Lo mandé a la verga - respondió de inmediato - eso no importa, ¿por qué no me dijiste, Camila? No mames.

- Porque, ¿cómo decir eso en voz alta, Lu? ¿Querías que llegara y te dijera "hola, soy la pendeja de Natanael Cano. Me está llevando la verga, pero dice que me quiere mucho, eh"? No mames, obviamente no quería decirle a nadie.

Ella bufó, negando con la cabeza.

- Estuviste un chingo aguantándote eso.

- Si - admití con vergüenza.

Ella me miró con una mezcla de frustración y ternura antes de soltar un suspiro.

- ¿Cómo estás?

Me encogí de hombros, ni siquiera lo sabía.

- También me dijo que ayer fue contigo.

Asentí lentamente, otra cosa que omití contarle ayer que me preguntó sobre el juicio.

Se cruzó de brazos y me miró fijamente.

- ¿Y? ¿Cómo estuvo eso?

Jugueteé con mi pulsera, sintiendo que su mirada me atravesaba.

- Nada... me llevó a su casa porque no quería venir directo aquí.

- ¿Y te dijo algo?

Negué con la cabeza.

- Me quedé dormida y cuando desperté, me trajo.

Ella chasqueó la lengua, como si no estuviera segura de si creerme o no.

- También...

- ¿Qué? - preguntó al no haber más palabras de mi parte.

Suspiré tomando del buró mi laptop.

- En la mañana que salí, estaba un sobre en mi carro - comencé, mientras abría el archivo - y venía una memoria con esto.

Le puse play y me recosté en la cabecera, sintiendo un nudo en la garganta al escuchar su voz.

Bebecita, dime qué pasó
si cometí un error
Y es que no puedo vivir sin tu calor
Y ya no quiero ser el mismo que era yo

Estrellas | Natanael Cano  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora