Camila Hastings
Mi pierna rebotaba nerviosa mientras me aguantaba con todas mis fuerzas el impulso de morder mis uñas. Natanael a mi lado estaba igual, sostenía mi mano con fuerza mientras su mirada estaba pérdida en algún punto fijo del escritorio frente a nosotros.
- Aquí están los resultados - dijo la doctora, con una sonrisa amable.
Ambos nos enderezamos al instante, como si su voz hubiera activado un botón nuestros cuerpos. Sentí cómo Natanael apretó un poco más mi mano, y yo le respondí con una leve presión, intentando transmitirle la calma que yo no sentía.
- He revisado cuidadosamente todos los análisis - continuó la ella mientras hojeaba el expediente - y me alegra poder decirles que no hay nada que impida que puedan concebir.
Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo, y sentí un nudo deshacerse lentamente en mi pecho. Natanael dejó caer la cabeza por un segundo, como si todo el peso que llevaba se aflojara un poco.
- ¿Entonces... estamos bien? - pregunté con cautela, apenas creyendo lo que escuchaba.
- Ambos están bien - confirmó ella con una sonrisa - sus niveles hormonales están en orden, no hay signos de problemas ovulatorios ni complicaciones. Lo mismo con los resultados de Natanael... todo está dentro de los rangos normales.
Volteé a verlo, y sus ojos se encontraron con los míos. No dijo nada, pero en esa mirada vi el mismo alivio, la misma esperanza. Le sonreí apenas, y él me devolvió una sonrisa pequeñita.
- Eso sí - añadió la doctora, devolviendo nuestra atención - a veces simplemente puede tardar. El estrés, los ritmos de vida, incluso factores emocionales pueden influir. Pero no hay ninguna razón médica por la que no puedan seguir intentándolo.
- ¿Y si seguimos sin lograrlo? - preguntó Natanael, con la voz un poco más baja.
- Entonces podemos considerar otras opciones - respondió ella con amabilidad - hay distintos tratamientos... pero por ahora, mi recomendación es que se den tiempo y sigan intentando con tranquilidad.
Asentí lentamente, mordiéndome el labio mientras miraba nuestras manos entrelazadas. Sentía tantas cosas a la vez que no podía nombrarlas.
Natanael acarició el dorso de mi mano con el pulgar, y por un momento solo existimos él y yo mientras la noticia seguía acomodándose dentro de mí.
- ¿Quieren que les dé una copia de los resultados? - preguntó la doctora, rompiendo con suavidad la pausa que se había instalado entre nosotros.
- Sí, por favor - contestó el antes de que yo pudiera decir algo.
La doctora se levantó y fue hacia la impresora. Mientras tanto, me atreví a mirarlo de nuevo. Sus ojos brillaban y una pequeña sonrisa se instaló en sus labios.
- ¿Ves, chula? - susurró con emoción - todo está bien.
Sonreí, sintiendo cómo la emoción me apretaba el pecho de una forma distinta. Menos amarga. Más viva. Me incliné hacia él, apoyando la cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos por un segundo.
- Te amo, Cami - murmuró, dejando un beso en mi cabeza.
(...)
Me acomodé contra su pecho, dejando escapar un suspiro.
Natanael me rodeó con sus brazos, dejando un beso en mi cabeza mientras acariciaba mi espalda con calma.
Los perros jugaban entre ellos a unos metros, y el atardecer estaba de fondo, tiñendo el cielo de colores rosas y naranjas.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
