LXXXI

1.1K 123 15
                                        


Camila Hastings

- Te ves hermosa, Cami - dijo en un suspiro, mirándome desde el marco de la puerta.

Sonreí girándome hacia el, terminando de abrochar mi collar.

- Gracias, amor - respondí con una sonrisa suave, acomodando el dije sobre mi pecho antes de caminar hacia él.

El sonrió, mirándome con esos ojos oscuros llenos de ternura y algo más.

- No puedo creer que ya son dos años juntos - murmuró subiendo su mano a mi mejilla, acariciándola con suavidad.

Sentí un calorcito en el pecho al escucharlo, y llevé mi mano sobre la suya, mirándolo con una sonrisa que no podía contener.

- Pasaron rápido, ¿verdad? - susurré.

Él asintió, sin dejar de mirarme, con una pequeña sonrisa en sus labios.

- Demasiado rápido... - dijo con un suspiro suave - pero han sido los mejores dos años de mi vida, chula.

Mi corazón dio un vuelco, y me puse de puntitas para dejar un beso lento en sus labios.

- Para mí también, Nat.

Él sonrió contra mis labios antes de separarse apenas, lo suficiente para mirarme a los ojos.

- Y van a ser muchos más, mi amor - murmuró mientras sus dedos acariciaban mi mejilla con ternura - porque de mi ya no te vas a deshacer.

Solté una risita, abrazándolo más fuerte y escondiendo mi rostro en su pecho.

Sentí cómo sus brazos me rodeaban con fuerza, manteniéndome pegada a él mientras dejaba un beso suave en mi cabeza.

- Te amo tanto, Millie... - susurró con la voz un poco ronca, haciendo que mi corazón se apretara con fuerza - no tienes idea de cuánto.

Sonreí contra su pecho, cerrando los ojos.

- Yo también te amo, Nat - respondí bajito.

- ¿Mucho? - preguntó con un pequeño puchero, ladeando la cabeza para verme.

Solté una risita, dejando un beso rápido en sus labios.

- Muchísimo, mi amor.

Él sonrió ampliamente, esa sonrisa que hacía que sus ojos se iluminaran y mi corazón se derritiera un poquito más.

- Entonces ya vámonos - dijo con emoción, inclinándose para dejar un beso suave en mi frente - quiero presumirle a todo el mundo lo hermosa que está mi novia hoy.

Tomé su mano y mi bolso antes de caminar juntos hacia la puerta.

- ¿No vamos a pasar por tus papás? - pregunté al verlo tomar otra ruta, pues íbamos a ir a comer con mis suegros.

- No, chula - respondió dejando un beso en mi mano - allá nos van a ver.

Arqueé una ceja con curiosidad, mirándolo mientras el mantenía su vista en el camino.

- ¿Allá? ¿Dónde es allá? - dije con diversión, pero también un poco de sospecha.

- Ya verás - murmuró con una sonrisita traviesa - te va a gustar.

- ¿Y si no? - bromeé, acomodándome en el asiento para verlo.

El rio por lo bajo, negando con la cabeza.

Estrellas | Natanael Cano  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora