LIII

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Camila Hastings

Reí levemente al ver a Ollie correr tras unas palomas, pero el sonido que emitió mi celular me hizo tensarme. Ni siquiera tenía que ver la pantalla para saber quien era. Era el. Era su tono... mismo que nunca quité.

Después de estarme debatiendo por un largo rato, finalmente tomé mi celular y miré la pantalla.

"Hola, Millie :)
Cómo estás?"

Suspiré, con el corazón latiendo, y tecleé sin darle muchas vueltas.

"Hola, Nata
Estoy bien, y tu?"

Solté mi celular rápidamente, pero su respuesta fue casi inmediata.

"Segura que estás bien?
Has podido dormir?"

"Sip, si he dormido"

"Me da gusto, Cami
Qué haces?"

"Traje a Ollie al parque
Y tu?"

"Lo extraño :(
Dale un besito de mi parte"

Sonreí débilmente al leer su mensaje, sabiendo que Natanael era de las personas favoritas de Ollie.

"Yo ando en la H
Vine a visitar a mi mamá
Pero en cuanto me digas de vernos, me regreso"

"No, Nata
Está bien
Ya que regreses hablamos"

"Me puedo regresar hoy"

Fruncí el ceño al leer su mensaje. ¿Por qué tanta prisa?

"Natanael, no tienes que hacer eso"

Casi de inmediato, vi los tres puntitos indicándome que estaba escribiendo.

"Lo sé
Pero quiero"

Suspiré, sintiendo esa extraña sensación en el pecho. Parte de mí quería decirle que se quedara allá y no interrumpiera su viaje por mí. Pero otra parte... otra parte se sentía extrañamente reconfortada de que estuviera dispuesto a regresar solo para hablar conmigo.

Ollie ladró, llamando mi atención. Me agaché para acariciarlo, buscando distraerme mientras pensaba qué responder.

"Nata, quédate allá
Nos vemos cuando regreses, ¿sí?"

No tardó en contestar.

"Si eso quieres, está bien
Pero no pienses que me estoy rindiendo, Millie"

Rodé los ojos con una sonrisa involuntaria.

"No lo pensé, pero gracias por aclararlo"

Guardé mi celular y solté un suspiro, sintiendo el aire fresco del parque. No sabía qué iba a pasar con Natanael, pero al menos, por ahora, las cosas no se sentían tan pesadas como antes.

(...)

- ¿Bueno? - dije al teléfono, tratando de parecer tranquila.

- Hola, Millie - saludó Natanael - está bien que te marque, ¿verdad? O...

Sonreí levemente al escucharlo nervioso.

- No, Nata, está bien.

- Bien - soltó un suspiro, como si realmente hubiera estado conteniendo la respiración - no quería molestarte.

Negué con la cabeza, aunque él no pudiera verme.

- No me molestas.

Se hizo un breve silencio antes de que su voz sonara de nuevo, esta vez con un tono más relajado.

- ¿Cómo se portó mi niño? ¿Te hizo batallar para subirlo al carro de regreso?

Reí levemente, recordando las veces que llevábamos a los perros al parque y cuando era hora de irnos, Ollie se dejaba caer en el suelo y terminábamos quedándonos un rato más. Al final, Natanael siempre terminaba cargándolo para subirlo.

- No sería una ida al parque si no hiciera eso.

El soltó una risa baja.

Se hizo un pequeño silencio antes de que hablara otra vez.

- Cami...

Mi pecho se apretó levemente al escuchar su tono más serio.

- ¿Sí?

- Te extraño.

Cerré los ojos un momento, sintiendo el peso de sus palabras. No debería afectar tanto, pero lo hacía.

- Nata...

- Solo quería decírtelo - me interrumpió suavemente - no tienes que decir nada, solo... quiero que sepas que te extraño.

Apreté el teléfono contra mi oído y jugueteé con el borde de la colcha.

- Yo también te extraño.

Abrí los ojos de más al darme cuenta de que pensé en voz alta.

Lo escuché soltar un suspiro, y después, su sonrisa se notó en su voz.

- Entonces, cuando regrese, nos vemos.

Mordí mi labio, sintiendo un leve nudo en el estómago.

- Cuando regreses - repetí en un murmullo.

Estrellas | Natanael Cano  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora