Camila Hastings
- ¡Amor! - escuché el grito de Natanael desde la planta baja - ¡ya llegué!
Bajé las escaleras casi corriendo y lo encontré en la entrada de la casa con una sonrisa encantadora y un ramo de flores entre sus manos.
- Hola, princesa - dijo, abriendo los brazos para recibirme.
Corrí hacia él sin pensarlo dos veces, rodeándolo con fuerza por el torso mientras él me apretaba contra su pecho. Sentí su beso en mi cabello, sus manos acariciando mi espalda, su calor familiar. Pero entonces... lo sentí. Ese olor.
Retrocedí un poco, frunciendo la nariz.
- ¿Natanael...?
- ¿Hmm? - dijo con un tono relajado, todavía sonriendo.
- ¿Fumaste?
La sonrisa en su rostro titubeó un segundo. No desapareció por completo, pero se notaba que se puso alerta.
- No, chula - murmuró rascando su nuca - nomás...
Me crucé de brazos, mirándolo con una ceja arqueada.
- ¿Nomás qué? - pregunté al no haber más palabras de su parte.
- O sea... si... pero nomás fue poquito - dijo finalmente, acercándose unos pasos.
Rodé los ojos, girándome para regresar a las escaleras.
- Cami - lo escuché detrás de mi, siguiéndome - amor, nomás fue poquito, lo juro.
No respondí. Solo me adentré a nuestra habitación y fui directo al closet.
- Chula, nomás fue una vez - dijo con voz más bajita.
- Bueno - murmuré mientras removía las prendas.
- Bueno, ¿qué? - preguntó él, como si no estuviera seguro de si eso significaba que lo perdonaba o que esto seguiría.
Me encogí de hombros, sin mirarlo.
- Amor, no mames - dijo a mis espaldas, soltando un suspiro cansado - ¿neta te vas a enojar por eso?
Rodé los ojos, tomando una blusa del perchero.
- ¿Por qué fumaste, Natanael? - pregunté, finalmente girándome para mirarlo.
El tragó saliva, rascándose la nuca con nerviosismo.
- Pues... se me antojó...
Tomé aire, buscando paciencia, y sus próximas palabras salieron rápido, tanto que apenas pude registrarlas.
- Perdón, pero se me antojó un chingo y fue nomás un cigarro, Cami, no mames. Tenía un chingo sin fumar y por uno no va a pasar nada.
Negué con la cabeza, pero no respondí, solo me quedé cruzada de brazos, mirándolo.
- Millie, mejor regáñame - dijo estirando la mano para tocarme - lo prefiero a que me ignores.
Me alejé, yendo hacia los pantalones.
- No tengo ganas de regañarte - dije, sin mirarlo, mientras buscaba entre los pantalones con más fuerza de la necesaria.
- Solo fue una vez, Cami - insistió, dando un paso más cerca - andaba estresado.
Asentí, caminando hacia el baño con mi ropa en mano.
- ¿Ya te vas a alistar? - preguntó deteniéndose en el marco de la puerta.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
