Natanael Cano
- Millie, mi mano - murmuré, sintiendo cómo la apretaba con una fuerza que no sabía que tenía.
- Rubén, estoy por parir no a uno, a dos bebés, porque ahora resulta que somos súper fértiles y pasamos de no poder quedar embarazada a tener dos bebés... - comenzó, aunque hizo una breve pausa para soltar un suspiro entrecortado - no me puede valer más verga tu mano.
Solté una risa baja, inclinándome para dejar un beso en su frente.
- Yo también te amo, princesa.
Teníamos poco de haber llegado al hospital, pero en el camino, las contracciones de Camila comenzaron a ser más fuertes y constantes.
- Respira, chula - le dije, intentando que mi voz no sonara tan nerviosa mientras otra contracción la hacía encogerse.
- Duele - soltó entre dientes, apretando más fuerte.
- Lo sé, mi amor, lo sé - susurré, sintiéndome un poco culpable por haberla puesto en esta situación.
- Hay que cambiar de lugar o algo - murmuró, respirando entrecortado.
- Podemos intentarlo, amor - respondí, intentando sonreír aunque el corazón se me estaba saliendo del pecho - pero no creo que nos salga.
Ella me miró apenas, con los ojos vidriosos y el rostro tenso, y aún así tuvo fuerzas para soltar una risita ahogada.
En ese momento, unos golpecitos se escucharon en la puerta y se abrió apenas, mostrando a mis suegros del otro lado.
- Mami... - susurró Camila apenas los vio, su expresión de completo alivio.
- Ay, mi vida... - dijo su mamá enseguida, llevándose una mano al pecho antes de entrar con cuidado, seguida de mi suegro.
Ellos comenzaron a hablar con ella, tranquilizándola.
Yo me aparté un poco, dándoles espacio, sin soltar la mano de Camila. Tenía la garganta hecha nudo, pero verla ahí, agarrada de su mamá, me dio una paz que no sabía que necesitaba.
- ¿Me puede acompañar? - me pidió la enfermera, entrando apenas a la habitación.
- ¿Ahorita? - pregunté incrédulo.
- Es papeleo necesario - respondió ella - será rápido.
Sentí que el estómago se me caía al suelo. Miré a Camila, que en ese momento respiraba más tranquila, y luego a la enfermera.
- ¿No puedo hacerlo después? - pregunté, con la voz más baja de lo que quería.
- Ve, Natanael - intervino mi suegro - nosotros nos quedamos con Camila.
Asentí apenas, apretando un poco más la mano de mi mujer.
- Regreso rápido, ¿si? - le dije, inclinándome para besarle la frente.
- Si, amor - respondió intentando sonreír, aunque su voz salió entrecortada.
Dudé por un momento más, pero finalmente solté su mano lentamente, dándole otro beso en la frente antes de seguir a la enfermera.
Comencé a llenar los papeles que me dio, aunque tuve que obligarme a detenerme y respirar varias veces para parar un poco el temblor de mis manos.
Justo cuando le devolvía las hojas, vi la figura de Gabito aparecer en el pasillo.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
Fiksi PenggemarBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
