Camila Hastings
- Mi amorcito - dijo acostándose a mi lado - ¿tienes planes para hoy?
- No, amor, ¿por qué?
El se acomodó mejor, abrazándome por la cintura y dejando un beso en mi hombro.
- ¿Me acompañas a la pista?
Me quedé callada, sintiendo cómo todo mi cuerpo se tensaba.
- Más tarde - añadió rápidamente - ya que baje el sol para que no te me desmayes.
Suspiré, llevando una mano a su cabello.
- Natita, mi amor - comencé suavemente - ¿te puedo pedir un favor?
- Si, Millie - respondió alzando la cabeza, curioso - ¿qué cosa?
- Mientras esté embarazada... ¿puedes no hacer eso?
Él me miró en silencio por unos segundos, como si estuviera procesando mis palabras, y luego frunció apenas el ceño.
- ¿En serio? - preguntó despacio, sin sonar molesto, solo sorprendido.
Asentí, sintiendo que mi corazón latía más rápido.
- No quiero pasarme el embarazo con miedo de que algo te pase, Nat - susurré - y ahorita las hormonas me están volviendo loca y no quiero saber cómo me voy a poner de saber que estás encima de la moto.
Él dejó escapar un suspiro profundo, comenzando a jugar con el borde de mi blusa.
- ¿Y... si no me acompañas?
Negué suavemente con la cabeza, sintiendo un nudo en la garganta.
- Ni así, Nat - respondí con voz baja - no es por si lo veo o no... es que no quiero que te pase nada.
Él se quedó callado un momento, observándome. Luego, suspiró y me acercó más a su pecho.
- Está bien, Millie... no voy a subirme - dijo al fin, dejando un beso en mi frente.
Sonreí aliviada, sintiendo que me quitaba un gran peso de encima.
- ¿Y al autódromo? - preguntó después de un momento.
Rodé los ojos con diversión, separándome lo suficiente para verlo.
- ¿No puedes agarrar un hobbie más normal?
Él sonrió de lado, con esa expresión traviesa que me hacía imposible enojarme de verdad.
- Podría... pero ya no sería el hombre del que te enamoraste.
Rodé los ojos, aunque una sonrisa se me escapó inevitablemente.
- Pero serías el hombre que no me tiene con taquicardia cada dos días - repliqué, dándole un golpecito en el pecho.
Él rio bajo, inclinándose para besarme la mejilla.
- Está bien, princesa... ¿te parece bien pintura? ¿Repostería o... qué cosa?
Solté una risita, negando con la cabeza.
- Lo que sea que no me tenga mordiéndome las uñas.
Él sonrió divertido, acariciando mi cabello.
- Entonces pintura... pero de motos, para que no se pierda la costumbre.
Negué con la cabeza, riendo, mientras sentía cómo sus dedos dibujaban círculos lentos en mi espalda.
- ¿Yo también te puedo pedir un favor? - preguntó de repente, viéndose más serio.
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Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
