Camila Hastings
Frené en seco al ver a Natanael en el pasillo, pero fue muy tarde para huir, el ya me había visto.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté cuando lo tuve frente a mi.
- Ya regresé - respondió encogiéndose de hombros.
Lo observé con desconfianza, entrecerrando los ojos.
- ¿Tan rápido?
El sonrió de lado, metiendo las manos en los bolsillos.
- Si, ¿qué tiene? Quería verte.
Sentí un leve escalofrío recorrerme al escucharlo decirlo tan directo, sin rodeos.
- No quiero presionarte, Cami - dijo, dando un paso más cerca - no tenemos que hablar de eso si no quieres, pero... extraño pasar tiempo contigo.
Lo miré con escepticismo, pero él solo me sostuvo la mirada con calma. Su expresión no era la de antes, cuando siempre parecía tan seguro, tan confiado en que podía salirse con la suya. Ahora había algo diferente, más paciente, más sincero.
- Vamos a comer - habló de nuevo, con una pequeña sonrisa.
Lo miré en silencio mientras debatía qué decir.
- Prometo portarme bien.
Rodé los ojos, aunque no pude evitar que una pequeña sonrisa se asomara en mis labios.
- Eso no te lo creo.
El rio por lo bajo.
- En serio, Cami - respondió con diversión - si puedo portarme bien.
- Natanael, tus salidas a comer son no regresar...
- Cuando te quieras regresar, lo hacemos - me interrumpió rápidamente.
Solté un suspiro, todavía dudando, pero sabiendo que parte de mí quería ir.
- Está bien - cedí finalmente - pero si...
Me quedé en silencio al ver a otro chico acercarse a nosotros.
Natanael giró la cabeza y sonrió levemente.
- ¿Qué pasó?
- Nada - respondió el con tono ligero, pero observándome con curiosidad - ya quedó aquello.
- Está bueno, gracias - dijo Natanael - ella es Camila - me señaló - el es Ángel, mi hermano.
Ángel esbozó una sonrisa, intercambiando una mirada con Natanael.
- ¿Camila? ¿Entonces no eres invento de Nata?
Desvié la mirada hacia Natanael, quien le dio un empujón a su hermano mientras murmuraba algo que lo hizo reír.
- Mi mamá se va a poner feliz cuando sepa que si existes - agregó con tono burlón.
- Ya, cabrón - gruñó Natanael golpeándolo de nuevo.
- ¿Qué, wey? Es la verdad.
Observé la escena con una mezcla de diversión y curiosidad. Las mejillas de Natanael se tornaron de un leve tono rojizo, haciéndolo verse demasiado tierno.
- Ya nos vamos - dijo Natanael tomando mi brazo para comenzar a caminar, pero yo me mantuve en mi lugar.
- Rubén, no vas a dejar a tu hermano aquí.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
