Camila Hastings
- Ollie, suelta eso - dije por quinta vez desde el marco de la puerta.
El solo me miró con sus lindos ojitos, moviendo la cola como si eso fuera a convencerme, sosteniendo el tronco más grande que pudo encontrar en su hocico.
- Oliver, no vas a entrar con eso, en serio.
Natanael a mi lado rio, sosteniendo a Papito en sus brazos.
- Déjalo, chula.
Me crucé de brazos, girándome hacia el.
- Nata, no mames, el tronco está más grande que yo.
El soltó una carcajada, ladeando la cabeza para mirar el tronco con atención.
- Bueno, eso tampoco era tan difícil - bromeó con una sonrisa traviesa, bajando a Papito, que en cuanto tocó el suelo, corrió directo hacia Ollie.
- Ay, cállate - me quedé, golpeándolo suavemente en el brazo mientras el reía.
- Ándale, amor, déjalo que lo meta. Está feliz con su tronco. Mira nomás esa carita - dijo señalando a Ollie, quien seguía moviendo su colita con emoción.
- Nat, no va a entrar con eso - repetí tratando de mantenerme seria, pero no pude evitar sonreír.
- ¿Segura? - preguntó arqueando una ceja.
Asentí, mientras llamaba a Papito para que entrara de nuevo, quien dudó un poco, pero finalmente se adentró y fue directo a su camita.
- Ya, mi amor - le dije a Ollie, tratando de quitarle el tronco - mañana juegas con el.
Ollie me miró con sus grandes ojitos, pero finalmente soltó el tronco de golpe, dejándolo caer al suelo, y me miró como si estuviera esperando que cambiara de opinión.
Natanael, viéndolo con una mezcla de diversión y ternura, se acercó y acarició la cabeza de Ollie.
- Ella manda, Ollie, ni modo.
Ollie resopló y se adentró lentamente, y con la cola baja, se fue con Papito.
Reí por lo bajo cerrando la puerta, y por suerte, con el tronco afuera.
Natanael me miró con una sonrisa juguetona mientras tomaba mi mano y me guiaba hacia el sillón.
- Nada te iba a hacer el tronco, eh - dijo abrazándome por los hombros.
Negué con diversión, acomodándome mejor a su costado.
- Amor, lo iba a morder toda la noche e iba a hacer un desastre.
- Pues se limpia, chula - respondió encogiéndose de hombros.
- Y seguramente lo ibas a limpiar tu, ¿no?
- Lo que sea por mi hijo.
- Ajá... - murmuré con sarcasmo, alzando una ceja mientras lo miraba de reojo.
- ¿Qué? ¿No me crees? - preguntó fingiendo ofensa.
- Ni tantito, Nat - respondí riendo mientras me levantaba en dirección a la habitación.
Me adentré al baño y comencé a desmaquillarme, sintiendo a Natanael seguir todos y cada uno de mis movimientos.
- ¿Qué? - pregunté antes de lavar mi rostro.
- Nada, amor - dijo con una suave sonrisa, apoyado en la barra - me gusta verte.
Solté una risa bajita, sintiendo cómo mis mejillas se calentaban inevitablemente.
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Estrellas | Natanael Cano
Fiksi PenggemarBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
