Camila Hastings
- No, wey, no puedo - escuché la voz de Natanael a lo lejos - no, es que... ando ocupado hoy... nomás son unos pendientes...
Curiosa, salí de la cocina y me apoyé en la pared. Estaba sentado en el sillón, acariciando distraídamente las orejitas de Ollie mientras hablaba al teléfono.
- Si, ya sé que la pista está chingona, pero no... hoy no puedo... simón, nos vemos luego - dijo antes de colgar.
- ¿Qué tienes que hacer, Nat? - pregunté sentándome a su lado.
- Nada, amor - murmuró aún acariciando a Ollie - nomás... me inventé algo.
No pude evitar sonreír enternecida. Parecía niño regañado que su mamá no lo dejaba salir a jugar con sus amigos.
- Ve, Natanael.
El alzó la mirada de inmediato, mirándome confundido.
- Pero...
- Ve antes de que me arrepienta - lo interrumpí, tratando de ignorar el nudo que comenzaba a formarse en mi estómago.
El se quedó en silencio unos segundos, completamente quieto.
- ¿En serio? - preguntó finalmente, aún incrédulo pero con una chispa de alegría en los ojos.
Suspiré, recostándome contra el sillón, pero terminé asintiendo despacio con la cabeza.
- Si, en serio.
- ¿Segura, Millie? - insistió con el ceño fruncido, como si todavía no terminara de creerme.
- Rubén, tampoco te voy a rogar para que vayas - le dije arqueando una ceja.
Soltó una risa baja, inclinándose para darme un beso.
- Eres la mejor - murmuró sobre mis labios.
- Solo prométeme que vas a cuidarte, ¿si? - le pedí apoyando mi mano en su mejilla.
- Lo prometo, princesa - respondió con una sonrisa tierna, apretando suavemente mi mano contra su mejilla - tu hombre va a regresar enterito.
Respiré hondo y asentí apenas, tratando de convencerme de todo estaría bien.
- ¿Quieres venir conmigo?
- No, amor - contesté sin dudar - ve tu.
El dejó un beso en mi frente antes de apartarse e ir hacia las escaleras, completamente feliz.
- ¡Te amo, Millie! - gritó subiendo con pasos acelerados.
Rodé los ojos con diversión, acomodándome mejor sobre el sillón.
Ollie se acostó a mi lado rápidamente, acomodando su cabeza en mi vientre.
A los minutos, Natanael bajó ya cambiado, y esa amplia sonrisa no había desaparecido de su rostro.
- ¿Quieres que te vaya a traer algo antes?
Negué con la cabeza, sonriendo suavemente.
- ¿Segura? - insistió inclinándose en sillón para dejar su rostro a la altura del mío.
- Segura - murmuré dándole un beso rápido - voy a salir con Lucia para no volverme loca.
El soltó una risa baja, asintiendo con la cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
