Camila Hastings
- Me gustan estos planes - murmuró dejando un beso en mi mejilla.
- ¿Si? - pregunté con una sonrisa inevitable, pegándome un poco más a el.
El asintió, sonriendo también mientras desviaba la mirada a mi papá, que estaba en el asador.
- Sí - respondió bajito, aún con esa media sonrisa en los labios - tus papás se ven felices... y tú también.
Lo miré de reojo, sintiendo cómo esa calidez que solo el podía provocarme. El jardín olía a carbón y carne asándose, los perros corrían de un lado a otro, y mi mamá iba y venía desde la cocina con platos y servilletas.
- Es que me gusta cuando estamos todos - confesé recargando la cabeza en su hombro - siento que... no sé, que todo está bien.
Él me abrazó por la espalda, apoyando la barbilla en mi cabeza.
- Todo está bien, chula. Más que bien. Estamos juntos, tu familia me quiere, Ollie se robó un pedazo de carne, y Papito anda persiguiendo una mariposa como si fuera su misión de vida. No nos falta nada.
Solté una risita, levantando la vista para buscar la suya.
- Aunque... tal vez si nos falta algo.
Fruncí ligeramente el ceño, curiosa.
- ¿Si? ¿Qué cosa?
- Un chamaquito corriendo por ahí - murmuró con una sonrisita traviesa.
Me atraganté con mi propia saliva, haciéndolo carcajear.
- ¿Qué, princesa? ¿Todo bien? - preguntó con tono burlón, dándome golpecitos en la espalda.
- Eres un idiota - alcancé a decir entre toses, aunque no pude evitar reír también.
- Pero uno que quiere tener chamacos contigo - añadió cerca de mi oído, sin una pizca de vergüenza.
Negué con la cabeza, ocultando mi rostro en su pecho mientras seguía riéndome, esta vez más por nervios que por diversión.
- No digas esas cosas aquí, mi mamá te puede oír.
El solo se encogió de hombros.
- ¿Y? Que escuche. Capaz hasta se emociona... yo ya me vi, Cami.
- Estás loco - dije en un suspiro.
- No tienes que verme con un bebé mañana - agregó con suavidad - pero sí quiero que cuando pienses en el futuro... me incluyas.
Y ahí se me detuvo el corazón un momentito.
Porque su sonrisa era juguetona, sí. Pero sus ojos hablaban en serio.
- Ya te incluí - susurré, apenas audible - desde hace mucho.
El se quedó callado por un segundo, pero su expresión lo dijo todo. Sonrió despacio, esa sonrisa suya que me derrite, y me abrazó más fuerte.
- Entonces estamos en la misma sintonía, mi amor - dijo con voz ronca, besando mi frente.
Sonreí suavemente, sintiendo mi corazón lleno.
- Te amo, Nat.
- Y yo a ti, Millie - murmuró acariciando mi espalda - muchísimo.
Nos quedamos así por unos segundos más, rodeados por las risas de mi familia, el aroma del asador y los ladridos de Papito en algún rincón del jardín.
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Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
