Natanael Cano
- Millie, vamos al baño - dije abrazándola por la cintura.
- ¡Rubén! - se quejó, dándome un golpecito en el brazo.
Gabito soltó una carcajada detrás de nosotros mientras yo solo sonreía con diversión, pegándola más a mí.
- ¿Qué? - pregunté con una sonrisita traviesa, inclinándome para susurrarle al oído - nomás vamos rápido y regresamos.
- No mames, Nata - soltó Gabriel entre risas - tienes a tu suegro a dos metros, cabrón.
Rodé los ojos, girándome un poco para verlo con fastidio mientras seguía abrazando a Camila por la cintura.
- ¿Y qué? - respondí con una ceja alzada - ¿crees que no sabe que me la cojo o qué?
- ¡Natanael! - chilló Camila, dándome un golpe fuerte en el pecho mientras su cara se ponía roja como tomate.
Gabriel se carcajeó aún más fuerte, negando con la cabeza mientras se cubría la boca para no llamar la atención de los demás.
- Ya cállate, Rubén - añadió, enterrando su cara en mi pecho de la pena.
Yo solo reí, dejando un beso rápido en su cabeza antes de girarme de nuevo hacia Gabriel con una sonrisa burlona.
- Ahorita regresamos - dije, jalando a mi novia conmigo hacia el pasillo.
Ignoré la carcajada de Gabito mientras sentía a Millie esconderse más en mí, avergonzada hasta las orejas. Pero no importaba. Porque si algo amaba más que hacerla sonreír, era hacerla sonrojarse así.
Caminamos por el pasillo hacia los baños, y sentía cómo su manita temblaba poquito dentro de la mía.
- No tienes vergüenza, Natanael - murmuró sin mirarme, con su carita roja mientras veía al piso.
Sonreí, deteniéndome antes de llegar a la puerta para jalarla contra mí y que chocara suave con mi pecho.
- Ni tantita, chula - respondí con una sonrisita, inclinándome para besarla lento.
Ella suspiró contra mis labios, pero cuando me separé, me miró con los ojos entrecerrados.
- No digas esas cosas enfrente de la gente, Natanael... - murmuró bajito - y menos enfrente de mi papá.
Sonreí más amplio, dejando un beso rápido en su frente.
- No, princesa, enfrente de mi suegro no - dije con un tono tranquilo antes de abrir la puerta del baño y asomarme rápido - está solo, ven.
- ¡No! - susurró con fuerza, frenándose en seco - Rubén, no te mames.
- Tantito, chula - respondí rápido con una sonrisa, jalándola adentro conmigo.
- No, Nata - repitió, aunque su voz tembló cuando cerré la puerta y la recargué contra ella.
Sonreí apenas, viendo su carita roja y sus labios medio abiertos mientras respiraba rápido.
- Cómo no... - murmuré antes de inclinarme y besarla.
Sentí cómo sus manos subieron a mi nuca, jugando con mi cabello.
- Nat... - murmuró apenas se separaron nuestros labios, con los ojos cerrados y su frente apoyada en la mía - aquí no.
Sonreí un poco, dejando otro beso corto en sus labios antes de bajar un poco hacia su cuello, dejando besos lentos.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
