Camila Hastings
- Entonces, ¿así les parece bien? - preguntó Clara, quien estaba dirigiendo la reunión de hoy.
Asentí, deseando que con esto terminara y pudiera irme a encerrar a mi oficina.
Teníamos horas en esta reunión, y aunque normalmente no me molestaría, Natanael también estaba aquí y su constante e intensa mirada solo hacia esto más pesado.
- Perfecto - murmuré, anotando lo último en mi libreta.
Clara sonrió satisfecha y comenzó a dar las indicaciones finales, pero yo apenas podía concentrarme. Sentía la mirada de Natanael clavada en mí como un peso insoportable.
Me negué a levantar la vista. No iba a darle el gusto.
- Bien, entonces eso sería todo por hoy. Gracias a todos.
El sonido de sillas moviéndose y papeles recogidos llenó la sala, pero antes de que pudiera salir, una mano se apoyó en el respaldo de mi asiento, bloqueándome el paso.
Supe de inmediato quién era.
- ¿Podemos hablar? - su voz rápido baja, pero firme.
Cerré los ojos un segundo, buscando paciencia antes de alzar la mirada.
- Estoy ocupada, Natanael.
- No te estoy preguntando si tienes tiempo - dijo, con esa arrogancia que siempre me sacaba de quicio.
Resoplé, sintiendo mi frustración aumentar.
- No tengo nada que decirte.
- Pero yo sí.
Rodé los ojos y miré a mi alrededor, buscando una manera de zafarme de el.
- ¡Mario! - lo llamé antes de que saliera de la habitación.
El se giró al escucharme.
- Mande, Cami.
Me levanté de mi asiento rápidamente, aprovechando que Natanael no se movía aún.
- Necesito revisar unas cosas contigo sobre el informe de esta semana - cosa que si era cierto - ¿tienes tiempo?
Mario asintió sin dudar.
- Claro.
Intenté caminar hacia el, pero Natanael bloqueó mi paso otra vez, esta vez con su cuerpo.
- No mames, Camila - soltó en voz baja, con una mezcla de frustración e incredulidad - ¿me vas a seguir ignorando?
- No tengo nada que hablar contigo, ya te lo dije - repetí con dureza.
- Pues yo sí tengo algo que decir - insistió, inclinándose un poco hacia mí - y no me voy a ir hasta que me escuches.
Aguanté la respiración al oler su perfume, ese que tanto me encantaba.
Sentía la mirada de Mario sobre nosotros, probablemente notando la incomodidad en mi expresión.
- ¿Todo bien? - preguntó, mirándonos con cautela.
- Si, si - respondí con rapidez antes de volverme a Natanael - si tienes algo que decir, dilo rápido.
El soltó una risa seca y negó con la cabeza.
- No es una conversación para tener aquí.
- Entonces no la tendremos.
Y sin esperar su respuesta, me giré hacia Mario y salí de la sala, dejando a Natanael atrás.
ESTÁS LEYENDO
Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
