Capítulo 54: El comienzo.

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Un enorme dragón cayó derribado frente a Shen con los colmillos rotos y múltiples heridas en todo el cuerpo. Se arrastró por el suelo hasta que sus ojos se nublaron y dejó de respira. El dragón fantasmal jadeaba sin parar a causa del esfuerzo hecho.

—Buen trabajo señor —dijo el hombre detrás suyo.

—Si —respondió fríamente Shen.

—Me cuesta creer que este fue uno de los consejeros del rey.

—¿Qué importa? Un traidor es un traidor. Has que vengan a limpiar este desastre.

Un gran cráter quedó como prueba de la gran batalla entre dragones, Shen salió con facilidad dejando al soldado hacer su trabajo. En poco tiempo regresó al castillo, cruzó los portones hasta la zona de las habitaciones. Mientras caminaba por los altos pasillos del lugar, alguien se cruzó en su camino.

—Buen trabajo el de hoy.

Una mujer apareció de entre los pilares frente a Shen, con sensuales movimiento se acercó al dragón y rodeó su cuello con sus brazos. Restregó su cuerpo sobre el de Shen, lamió la mejilla derecha del joven y quedó frente a frente.

—¡Ahhh! Cómo has crecido. ¿Qué tal si nos divertimos un rato Shen?

—¿Qué quieres Bai-Tsao? No tengo tiempo que perder contigo. Debo ver al rey.

—Tan frío como siempre —Bai-Tsao pasó su dedo índice por sobre los labios de Shen. El rey está en mal estado, nadie puede verlo en este momento.

—Entiendo —respondió Shen cortante.

Shen apartó a la mujer y luego siguió su camino sin mostrar gesto alguno o cambiar su semblante calmado.

—Tu rey está muriendo Shen. ¿No te importa ni un poco? —preguntó Bai-Tsao.

—Mi trabajo es protegerlo y acabar con sus enemigos. No puedo protegerlo de una enfermedad o destruir su vejez.

Sin inmutarse por el estado del rey, Shen regresó a su habitación, dejando sola a Bai-Tsao. Al abrir la puerta se encontró con uno de los sirvientes haciendo la limpieza, una joven que aparentaba unos quince años aproximadamente. La observó un momento hasta que ella se percató de su presencia.

—¡Ahh! S-señor, ya esta aquí. P-perdone mi intromisión —dijo nerviosa.

La joven tenía mucho miedo, ya antes había escuchado las terribles historias que se contaban sobre el dragón fantasmal, el más feroz, despiadado y sanguinario de los nueve guardianes.

—Jamás te había visto. ¿Dónde está la de siempre?

—Esta con el rey en este momento.

—Ya veo —respondió fríamente.

—Su cena estará lista en un momento.

—Bien.

La mirada fría e inexpresiva de Shen ponía nerviosa a la joven, pero ciertamente no era nada parecido a lo que contaban las historias. Además de sus brillantes ojos color dorado, el dragón fantasmal no parecía tener nada de especial, hablaba normalmente y hasta de forma más educada que el resto de sus compañeros.

La joven colocó la comida sobre la mesa a mitad de la habitación e indicó que estaba lista. Shen tomó asiento en la mesa sin cambiar su expresión, la joven se quedó ahí parada sin decir nada.

—No tienes que estar ahí parada. Puedes irte.

—De ninguna forma, es mi trabajo estar aquí.

Fairy Tail: ValhallaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora