Tuvieron que despertarse temprano aquella mañana, el doncel se desperezaba mientras las doncellas dejaban con delicadeza el traje que debía llevar durante el homenaje a Javaid. Nolan aquella noche había dormido de tirón sin insistirle a Pietro que debía seguir investigando sobre los donceles. Desde que había conocido la historia de Aníbal se había vuelto más paciente, no quería molestar a Evangeline o a la señora Edlynne, le importaba demasiado que disfrutaran de los días que aún podían compartir juntas.
-Señorito, después de desayunar vendrán a peinarlo y maquillarlo... - Nolan bostezo cansado. – Usted acompañara al duque Lennox, la señorita Evangeline y la señora Edlynne no irán con vosotros.
-¿Por qué? – el doncel arrugo la nariz molesto.
-Los ancianos han pensado que era buena que el duque lo acompañase, quieren que os vean juntos, es una manera para darles confianza.
Nolan se comió las galletas despacio mientras arreglaban su cabello, el doncel había dicho en varias ocasiones que prefería tomar leche con galletas, antes de esos desayunos gigantescos que le solían ofrecer, así que las doncellas habían empezado a hacerle caso a sus peticiones, aunque los ancianos no estuvieran muy contentos con eso. Necesitaban que el doncel engordara un poco más antes de la boda, Nolan quemaba todo lo que comía correteando por el palacio o jugando con Simba. Apenas había logrado engordar tres kilos desde que había llegado a Edevane.
-Señorito, recuerde que debe permanecer al lado del duque durante la ceremonia. – él asintió. – Es importante que muestres tus respetos al duque Javaid, como prometido del nuevo duque es tu deber.
-Me explicaste lo mismo anoche. – respondió con una pequeña sonrisita. – Y anteayer, también. La señorita Evan me ha enseñado como debo comportarme, no debes preocuparte.
-No puede separarse del duque o de los guardianes, si necesita algo no dude en pedírmelo. – el doncel puso los ojos en blanco. – Señorito, le tengo que pedir que sea cuidadoso con lo que haga.
-No voy a salir corriendo... - rio, burlándose del guardián. – No creo que pueda llegar muy lejos ¿Cuántos hombres has dicho que nos van a acompañar? El duque se ha obsesionado con la seguridad.
-Es necesario, estamos hablando de usted, el deber del duque es proporcionarte toda la seguridad que sea necesaria para que no te ocurra nada malo. No me parece ninguna locura que vayan tantos guardianes.
-Lo único que puede pasar es que llueva ¿has visto el tiempo? Parece que nos acompañara un día nubloso, es extraño, desde que llegue aquí nunca había visto que el cielo se pusiera así.
Nolan reprimía sus muecas mientras lo vestían, en está ocasión no había podido pedirle ayuda a Pietro para que lo vistiera, ya que su traje era más complicado que de costumbre. El doncel aguanto la respiración, sintiendo como aplastaban sus costillas con el corsé. Según las doncellas, le iba a ayudar a realzar su figura, como doncel su cuerpo era hermoso y no estaban muy de acuerdo con que insistiera en cubrirlo con prendas tan anchas.
Soltó un bufido agotado cuando empezaron a tirar de nuevo de él, no sabía hasta cuanto iban a querer apretar aquel dichoso corsé. Pietro estaba concentrado para controlar cualquier momento de ira explosiva de su parte. Nolan le miraba de reojo mientras gruñía, le habían puesto un pantalón que hacía que su trasero se viera más grande e hiciera contraste con su cintura. El doncel se sentía prisionero de aquella prenda, ya estaba pensado en que haría cuando volvieran, seguramente la cremaría para que no le volvieran a acercar ese maldito corsé del demonio.
-Pequeño doncel, solo un poco más, aguante... - Nolan sintió como si se quedará sin aire cuando volvieron a tirar de él. – Ya está. Pequeño doncel, el traje le queda hermoso.
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¡Maldito, pequeño doncel!
RomanceUn doncel debe ser respetuoso, callado y delicado. Esa explicación no convence demasiado a Nolan. Cuando escucho que debía de ser sumiso hacía su prometido, empezó a reír. Y la guinda del pastel fue que tenía terminalmente prohíbo subirse a los árbo...