CAPITULO 109

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Nolan se quedó en silencio durante un par de minutos para que Lennox pudiera notar lo molesto que estaba. El duque lo miraba extrañado mientras buscaba la manera para ayudar a su esposo, haciendo que el doncel se viera obligado a esconder el pequeño botecito en su espalda.

-Voy a llamar a un doctor... - Nolan entrecerró los ojos. – Espérame aquí, pronto te sentirás mejor.

No podía dejar que Lennox saliera de la habitación, sin antes haber respondido a su pregunta, sabía que el duque no volvería a entrar después de asegurarse que estuviera bien, y que lo más probable era que llamará a algún guardián para que se quede a su cuidado.

No iba a permitirle escaparse de nuevo, era lo que había estado haciendo todo este tiempo, Lennox no quería contarle toda la verdad. Habían más respuestas en sus gestos que en sus palabras, el duque siempre fingía tenerlo todo controlado, para mantener a todos tranquilos.

Enviaba a los guardianes a buscar información, mientras él se quedaba en palacio. Algo que sabía que no era normal, las propias palabras de Evangeline le habían advertido. Lennox, antes de su llegada, no pasaba más de un par de semanas en palacio. Visitaba los distintos pueblos, ciudades y aldeas para asegurar la seguridad de su familia, pero todo había terminado con su llegada. Nolan tenía claro que no era para mantener su faceta de esposo amoroso.

-No te vayas. – le pidió con voz melosa, mirando con tristeza. – No me gusta estar solo aquí.

Acarició con disimulo la mano del duque, para llamar su atención, sabía que Lennox se ponía nervioso cuando lo hacía. Nolan sonrió con maldad cuando noto como le temblaba la mano a su esposo, Lennox no se movió, y dejo que el doncel le quitara uno de sus guantes sin decir ni una palabra.

-Por favor, quédate a mi lado, como en el palacio. – le suplico, medianamente débil. – Me pondré mejor si tú estás a mi lado. – poso la mano del duque sobre su vientre. – Te necesitamos.

Nolan aprovecho la proximidad del duque para poder besar su mejilla, un movimiento que lo pillo de sorpresa, haciendo que sonriera con ternura. La idea del doncel era mantener a Lennox el mayor tiempo posible a su lado, Evangeline no podía regañarlo por eso. Estaban casados, era normal que buscará el calor de su querido amor, y más estando embarazado. Lennox les diría que durmió con él, explicándoles que ya se había reconciliado de la pequeña discusión que habían tenido el día anterior.

Algo que alegrara a Edlynne de cierta forma, y podrá quitar la tensión entre madre e hijo. Nolan tan solo necesitaba que le respondiera a un par de preguntas.

-¿Por qué lo has hecho? – pregunto con curiosidad. – Nunca me has dado un beso antes. – el doncel le hizo un pequeño puchero de reproche. – Puedes hacerlo las veces que quieras, querido.

-¿Te quedarás a mi lado? – el duque asintió, haciendo que el doncel sonriera. – No te irás ¿verdad? Aunque el terrible Layton te busque para alguna de sus estupideces.

-Querido, tendré que ir con mi hermano si él me llama... - Nolan aparto la mirada molesto. – Pero volveré para estar a tu lado.

-Desde que llegamos a Borsir ya no me prestas tanta atención como en palacio. – se quejó. – Me siento triste.

-Tengo que ayudar a Layton a preparar su boda, como duque... - el doncel gruño de forma molesta. – Es mi deber, soy su hermano, Layton quería que padre lo llevará al altar, pero lamentablemente es algo que no va a ocurrir. Él siempre ha sido muy perfeccionista, quiere que todo este perfecto.

-Parece que estés casado con él. – refunfuño, sin remordimiento, haciendo que el duque se riera. – No es gracioso, Lennox. Manzanita necesita que estés a nuestro lado, se ha puesto muy triste cuando nos has dejado solos y desamparados en este lugar tan oscuro.

Lennox no podía aguantar la risa al ver las mejillas de Nolan hinchadas para mostrar su enfado, era lo mismo que cuando comía demasiado dulces, Evangeline le pregunto si su esposo tenía relación con las ardillas. Ya que Nolan solía almacenar la comida en sus mejillas y comer poco a poco, sin dejar de llenar su boca, aunque le explicaran que eso no estaba bien visto entre las familias nobles. Nolan siempre ponía la excusa de que Garth le había enseñado a saborear la comida de esa forma, tan solo lo hacía con los dulces.

-¿Un lugar oscuro? – Nolan asintió indignado. - ¿Cuál es ese lugar? La mansión de Borsir está iluminada en cada rincón, no existe la oscuridad aquí.

-Intenta ir al baño de noche... - Lennox apretó los labios para no seguir riéndose, el doncel lo estaba castigando con pequeños pellizcos en el brazo. – Tengo miedo de que aparezca un fantasma, pero debido a manzanita debo ir muchas veces al baño.

-Rudolf está contigo ¿no? – asintió. – Pídele que te acompañe, él lo hará, y te protegerá de los fantasmas.

-Creo que estoy más seguro gracias a él. – el duque no sabía a qué se refería. – Los fantasmas pensaran que hay un terremoto en la habitación, cuando Rudolf duerme tiemblan hasta las patas de la mesa.

Nolan comenzó a reírse después que Lennox, normalmente los guardianes siempre están atentos por la noche, y apenas duermen. Lo pudo comprobar con Pietro, el guardián se acercaba a él cada vez que se movía para comprobar que estuviera bien y Nolan tan solo tenía que pronunciar la primera letra de su nombre para que él se pusiera alerta. El doncel nunca ha podido ver a Pietro completamente dormido, ni siquiera cuando estaba herido.

-Simba se cubre las orejas debajo de la almohada. – el doncel siguió riéndose. – Está mañana, Rudolf se ha despertado sin uno de sus zapatos, creo que fue Simba, estaba destrozado debajo de una de las sillas.

-¿Qué ha hecho Rudolf? – Nolan apoyo su mano sobre el hombro de Lennox. – Está mañana llevaba un uniforme diferente.

-Simba es muy vengativo, el pobre Rudolf ha tenido que aprenderlo de la peor manera. – el doncel limpio sus lágrimas con la manga de su camisa. – Debió dejarlo dormir, creo que está noche estará atento.

Nolan iba acercándose poco a poco más a Lennox, con la intención de rodearlo completamente con sus brazos, el duque no estaba ejerciendo ningún tipo de resistencia. Se reía cada vez que se imaginaba a Simba destrozándole el zapato a Rudolf, así que el doncel lo aprovecho para pillarlo desprevenido.

Lennox cerró los ojos a medida que los besos de Nolan se intensificaban, no sabía porque lo estaba haciendo, pero no iba a negarse. Lo fue abrazando al mismo tiempo que Nolan lo rodeaba con más fuerza, creando un pequeño escudo para él.

-A manzanita le gusta que estés a nuestro lado. – sonrió con ternura. – Se está moviendo mucho.

-Será porque su papá está siendo un travieso... - Nolan le gruño y pellizco su mejilla. – No voy a quejarme, me gusta que me hagas esto.

El duque besuqueo el cuello de Nolan cuando el doncel le pidió un momento para descansar, Lennox lo estaba desvistiendo despacio mientras contemplaba como se le erizaba la piel a su esposo. Nolan tembló cuando pellizco uno de sus pezones, haciendo que la sonrisa pícara del duque se ensanchara con maldad, el doncel le regalo un gemido cuando volvió a pellizcar el pezón, Lennox se estaba volviendo completamente loco.

-¿Te recuerdo a Adrien? 

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Nolan sabe como romper un momento romántico. Maldita sea, maldito doncel, podrías mantener tu boca cerrada un poco más...

Espero que os haya gustado :)

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¡Maldito, pequeño doncel!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora