CAPITULO 71

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La noche fue insoportable para Nolan, podía sentir como su cuerpo se rompía por dentro, Pietro intentaba controlar su temperatura, pero parecía que la fiebre no hacía más que subir sin parar. Probaron varias técnicas para que se sintiera, pero su estado empeoraba-

Se durmió cuando su cuerpo ya no era capaz de soportar el dolor, el guardián pensó que le había dado una pequeña tregua y con eso descansaría como era debido, pero no fue así. Nolan no quería que llamará a nadie, tan solo podría hacerlo si se lo pedía, y sabía que no lo haría.

Tras llevarlo al baño por algunos minutos, Pietro cambio las sabanas por unas nuevas, el agua fría lo calmaba durante un tiempo, hasta que empezaba a temblar. Nolan tan solo le pidió que le llevaran a Simba con él, así que el guardián cumplió con orden sin preguntar.

Simba se acostó a su lado con cuidado, estaba asustado, nunca había visto a su dueño tan enfermo, ni siquiera cuando comió más dulces de los que podía contar con las manos. Nolan se calmaba acariciando su espalda con cariño, él adoraba sus caricias más que nada en el mundo, pero eran como pequeñas descargas. No se apartó, debía permanecer a su lado.

-Joven Simba, aguanta un poco. – le suplico Pietro agotado. – Deja que el señorito duerma un poco más.

Recibió un bufido como respuesta, Simba enrosco su cola en la muñeca de Nolan para que acariciara su barriga y aplasto sus orejas en la almohada. Pietro se mantenía alerta, no podía acercarse a Nolan con Simba cerca, Drystan aún tenía el resultado de haberlo enfadado.

-Muchas gracias, joven Simba. – sonrió. – Me aseguré de pedirle la mejor carne del palacio como recompensa.

Evangeline se movía por toda la habitación nervioso, el guardián que había ido a su habitación tan solo había pedido la presencia de Simba por órdenes de Nolan. No supieron responderle cuando pregunto por el pequeño doncel, Drystan no sé podía acercar hasta que lo pidieran, así que estaba totalmente incomunicada.

-Mi Afrodita, será mejor que vaya a dormir... - Drystan se quedó en silencio tras la mirada de Evangeline. – El pequeño doncel la llamará cuando despierte, estoy seguro.

-¿Debiste seguir a ese guardián? – le reclamo furioso. – Y ver como se encontraba Nolan, me hubiera importado bien poco que Pietro te hubiera echado a patadas de allí.

-No puedo incumplir las normas, mi Afrodita. – sonrió con ternura. – Los ancianos me castigarían.

-Has incumplido muchas normas, y nunca te ha pasado nada ¿verdad? – el guardián rio. – Yo hablaría a tu favor en caso de que quisieran hacerte algo, como tu señora tengo el poder para...

-Evangeline... - ella se sonrojo al escuchar su nombre en boca de Drystan. – Me gustaría que está vez aceptará mi decisión de quedarme a su lado.

Drystan puso la manta sobre sus hombros para calmarla, Evangeline se negaba a acostarse en su cama hasta recibir respuesta de Nolan, su guardián sabía cuan cabezota podía ser cuando se lo proponía. Si Evangeline le decía que no dormiría lo cumpliría aunque estuviera agotada. Él tan solo iba a esperar a que ella se despiste para acostarla.

-¿Cómo crees que habrá ido? – Drystan besó su mejilla con delicadeza. – Se lo que estás intentado hacer, y no lo vas a conseguir.

-Sabemos que tu hermano le pidió a Pietro que se quedará con Nolan. – podía notar la molesta en sus ojos. – Debes confiar en él, sabrá que debe hacer.

-Sigo sin creerme que mi hermano fuera tan idiota como para dejar que le hicieran algo como eso a su querido esposo. – replico burlándose de él. – A veces me cuestiono si verdaderamente lo ama.

Evangeline sospechaba que le estaban ocultando algo, paso lo mismo con la muerte de Javaid, al principio tan solo supo que había tenido un accidente, y que eso lo había llevado a conocer a Cadmo. Tardo más de un año en descubrir que no había sido un accidente del todo fortuito. En su cabeza rondaba la idea de que Lennox había tenido algo que ver, pero no era capaz de decirlo en voz alta.

-Drystan, si descubrieras algo sobre mí ¿Seguirías a mi lado? – había aprendido a callar el pasado. – Me verías como mujer, o tendrías asco de mí.

-Evangeline, ni el mismísimo diablo me separaría de su lado. – sonrió. – Conozco tu historia, y lo que te hizo Javaid.

-Puede ser que te haya ocultado alguna cosa. – el guardián se quedó en silencio. – Mi padre no busco esposo para mí, porque no quería que ningún hombre me separará de su lado, el amor fraternal no existía para mí. – rio con amargura. – Incluso se atrevía a ordenarme que me quedará callada, y no le dijera nada a madre.

Su sangre ardía tan solo de pensar en aquella cabaña, Lennox ordeno derribarla cuando Javaid murió, ahora nadie tenía permitido ni siquiera acercarse por allí. Evangeline se lo había ocultado a Nolan, para intentar preservar la inocencia de la niña que aún estaba en su interior.

-Lennox lo vio. – le confesó. – Mi madre le pidió que me buscará ya que había estado toda la noche desaparecida. – apretó sus dientes con rabia. – Era el único que podía moverse con aparente tranquilidad por el palacio y sus alrededores.

Lennox no la había buscado solo, hacía poco más de un mes que Pietro se había graduado como aprendiz y cuidaba de su hermano. Javaid lo había elegido entre los que se encontraban en ese momento en la habitación. Pensaba que Pietro no dudaría mucho a su lado, pues pensaba que su hijo necesitaba a alguien mejor, esperaba la pronta vuelta de uno de sus mejores guardianes, pero este renuncio.

Javaid estaba furioso, ese hombre no podía irse así como si nada del palacio, no iba a aceptar su renuncia. No se supo más de él, su padre prefería que estuviera muerto, antes de que sirviera a alguien más, así que hablo con Zuko. Como duque no podía ocuparse de los asuntos prohibidos de palacio.

-No recuerdo lo que paso realmente, Drystan. – aparto su mirada con miedo. – Mi hermano se enfrentó a mi padre, hubo muchos gritos, y golpes, recuerdo como padre lanzó a Lennox contra uno de los muebles para apartarlo de lado. – no pudo ver nada más allá de aquello. – Pietro me llevo con madre.

Lennox supuestamente enfermo de gravedad, durante semanas nadie podía acercarse a su habitación, por órdenes de Javaid, tan solo los guardianes y doncellas más cercanos al duque podían atenderlo. Javaid incluso contrato a un médico de fuera de palacio para que trate a su hijo.

-Mi hermano enfermó, justo después de esa noche ¿no es extraño? Padre podía decir cualquier cosa, pero se inventó que tenía una fiebre extraña debido a una picadura de un insecto que nunca existió.

-Mi señora, el duque...

-Ese mismo año mi padre murió yendo a la mansión de Borsir, junto a los mismo guardianes que cuidaron de mi hermano ¿no es extraño? – sonrió. – Lennox cambio demasiado después de esa enfermedad.

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Evangeline siempre a creído que Lennox se vengo de su padre por lo que le hizo a ella, aunque su hermano nunca ha hablado de lo que ocurrió cuando Pietro se la llevó de la cabaña. 

Lennox nunca le ha preguntado sobre lo que hacía su padre, algo que no llegaba a entender. Su madre se mantenía esquiva cuando intentaba hablar sobre esa noche. 

Espero que os haya gustado :)

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¡Maldito, pequeño doncel!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora