CAPITULO 113

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Sintió como una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, antes de que ni siquiera pudiera reaccionar Garth fue atacado por una sombra extraña. Había estado sintiendo algo extraño rodeando la mansión de Borsir desde la llegada de su hijo, salió de su escondite preocupado sin ni siquiera avisar a Edlynne.

El ataque fue la noche anterior de la gran boda, en Borsir se hablaba sobre el hijo bastardo del duque, muy pocos se referían a él por su nombre, ya que consideraban que el acto de Javaid de aceptarlo como hijo había sido una ofensa hacía todos sus seguidores.

Los habitantes de Borsir nunca estuvieron de acuerdo con que Layton fuera a vivir a la mansión, ya que consideraban que era un lugar sagrado, donde antes habían estado grandes hombre como Aníbal de Edevane y sus hijos. Pero no podían hacer más que observar en silencio, nadie se atrevía enfrentarse a la familia Edevane y más, desde que la gran sombra llegó a la mansión.

Garth había escuchado rumores sobre aquella sombra antes siquiera de que Nolan se fuera, desde la muerte de Javaid, y la separación de la familia Edevane en sus dos grandes casa, todo se había complicado. La mansión de Borsir no era lo que se considerará un lugar tranquilo, pero nunca antes se había sentido aquella presión tan pesada al entrar. Edlynne le confirmó a Garth que en más de una ocasión tuvo que hospedarse en la casa de descanso que se encontraba de camino, para poder recuperarse. Layton nunca la seguía.

-Alguien se queda con el hijo bastardo del duque, cuando la señora se marcha. – le comentó la anciana que vivía cerca de la mansión. – Lo he visto con mis ojos, el hijo bastardo del duque se queda con alguien en la mansión.

La mujer negó que fuera una de los guardianes de la familia, ya que muchos de ellos decidían acompañar a Edlynne para asegurarse de su seguridad. Los pocos guardianes que se quedaban en la mansión, tenían terminantemente prohibido acercarse a Layton.

-Ese bastardo suele estar acompañado por un hombre mucho más alto que él. – Garth prestaba atención a las palabras de la anciana, aunque no mostraba gran interés, Edlynne nunca le había informado de nada extraño, más allá de lo cansaba que la hacía sentir aquel lugar. – Hacen cosas extrañas, vi cómo una vez la mansión ardió por varios segundos.

-¿Está usted segura? – la mujer asintió dolida. - ¿Cómo puede decir que la mansión ardió?

-Ese bastardo siempre está haciendo cosas extrañas, no me extrañaría que tuviera cabezas colgadas. – escupió a unos centímetros de los pies de Garth. – Muchas señoritas del pueblo lo han seguido, y han sido comidas por su aura negra, nunca regresan, una vez que pisan la mansión se les pierde el rastro, y nadie pregunta por ellas. Nadie se acuerda de esas pobres señoritas.

Definitivamente, aquella mujer debía estar completamente loca, Garth estaba seguro de que le estaba mintiendo. Nunca había encontrado nada extraño en Layton, tan solo contaba con el gran parecido de su padre Javaid, y aunque era un chico un poco peculiar, no le causaba ningún interés más allá de lo habitual, al ser parte de la familia Edevane. Garth conocía a Javaid y llegó a comprender su deseo de querer ocultar a Layton a la sociedad hasta poder mostrarlo. Ya que el duque necesitaba deshacerse del segundo bebé antes de dar el nombre de su nuevo hijo. Javaid no podía permitir que hubiese un bebé que se llevase su sangre correteando.

Javaid era tan cobarde que era capaz de mandar un ejército a ejecutar a un bebé indefenso, tan solo se rindió cuando le dijeron que el segundo bebé había muerto, ya que no era lógico que hubiese escapado por él mismo.

-Debe tener cuidado... - la mujer sostuvo su túnica con más fuerza de la que pudiera tener una anciana de su edad. – No haga nada imprudente, su vida se está acortando.

-No es algo que me preocupe en estos momentos.

-El bebé que cuidaste estará bien, pero no debe acercarse a él ahora. – los ojos de la anciana eran como dos perlas negras. – Si lo intenta ayudar ahora, sucederá algo terrible.

-¿Qué puede pasarme? – sonrió con picardía. – Podría perder la cabeza como esas señoritas, nada más.

-Su hijo necesita que te mantengas con vida, para que lo ayudes más tarde. – Garth comenzó a reírse. – Si se acerca a la mansión ahora, su hijo estará en peligro, al igual que la vida que se encuentra en su vientre.

Iba a reclamarle, y gritarle que estaba completamente loca, pero la anciana desapareció antes de que pudiera ni siquiera volver a mirarla. Garth la busco por los alrededores de la mansión, pero no había rastro de ella, era como si se hubiese esfumado.

-¡Maldita lunática! – gruño molesto, mientras volvía a su hostal, debía mantenerse oculto hasta el día de la boda.

Necesitaba ser rápido en aquella ocasión, no podía mostrarse fácilmente frente a los presentes de la mansión. Si Nolan lo veía antes de hora, podría pasar lo de la última ocasión, no quería que su hijo saliera corriendo tras él. Garth quería mantener con vida a Nolan, antes de pedirle a Lennox que lo llevará a Belland, si sus predicciones eran ciertas, pronto ocurría algo terrible en la familia.

La única preocupación de Garth era que Nolan siguiera con vida, sin importar quien muriera en el camino, le daba igual las palabras de la anciana. Él ya había decidido dar la vida por su hijo desde que era tan solo un niño, estaba preparado para aquel día, no tenía miedo a que llegará algún día, si con eso Nolan vivía feliz.

Pero necesitaba que Lennox renunciara junto a Nolan a su título, era la única manera plausible de que pudieran vivir tranquilos. Se encargaría de los ancianos, y ayudaría a escapar a Evangeline y Edlynne. No dudaba que Layton se quedará en el palacio, era lo que siempre había querido desde la muerte de su padre, el puesto sería todo suyo después de la muerte de los ancianos.

Layton no era ningún obstáculo en su plan, tan solo debía saber moverlo sobre la tabla. El hijo bastardo de Javaid, sería capaz de cualquier cosa por ser capaz de obtener el puesto que cree que se merece. Y Garth se lo iba a entregar...

No contaba con que él mismo sería quien corrompería su plan. Garth intento verlo a los ojos, quería descubrir quién era ese hombre, antes de que le golpearan la cabeza.

-Llévalo a un lugar digno para él. – mostro una sonrisa maquiavélica bajo su capa. – No dejes que muera aún, quiero ver su rostro cuando lo reconozca.

Sentía como le arrastraban por un camino de piedras sosteniéndolo por sus piernas, Garth quiso golpearlo pero no era capaz de mover ni un solo de su cuerpo. Ambos cuerpos caminaban pegados, como si fueran uno solo.

-Será mejor que no te muevas. – le recomendó la sombra más alta. – Sería una lástima adelantarnos ¿verdad, mi señor?

-No creo que a mi hermano le guste recibir un cuerpo frio sobre el plato. – Layton lo observó con una gran sonrisa. – Aunque no sé a quién debo llamar "hermano" realmente.

Las piedras más afiladas arañaban su espalda a medida que iba siendo arrastrando, ni Layton ni su acompañante se preocuparon por los rastros que estaban dejando en el camino. Garth volvió a ver a aquella mujer antes de desmayarse de nuevo.

-Tenías que haber huido. – su voz sonaba muy triste. – Te quedan muy pocas lunas.

Y de la misma manera que había aparecido, la anciana se volvió a desvanecer. No podía hacer nada más por protegerlos. La familia Edevane iba a sucumbir poco a poco a una serie de oscuras desdichas escritas por el bastado.

Ni siquiera rezarle a Cadmo o Raksa les iba a servir para sobrevivir al infierno, era demasiado tarde para arrepentirse. 

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Garth, has demasiado confiado. No debías volver...

Espero que os haya gustado :)

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¡Maldito, pequeño doncel!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora