Capítulo 38

4.3K 427 29
                                    

- Aquí estoy.- me dice, señalándose a sí mismo como si me estuviera ofreciendo un jamón de pata negra.- A su merced, vuestra señora.

Roberto me hace un reverencia y se sienta a mi lado, expectante. Es entonces y solo entonces cuando me doy cuenta de que no tengo la menor idea de lo que voy a decirle...¿Qué es lo que quiero, cerrar una etapa? ¡Como si para él hubiera valido algo!

- No tengo todo el día.- me dice Rob, con una sonrisa encantadora en los labios. Y digo encantadora, porque eso es lo único que es. Ahora que lo veo, que lo veo de cerca y sin un montón de personas a mi alrededor intentando protegerme de él, me doy cuenta de que no vale nada más que una sonrisa bonita. Me quedo mirando cada detalle de su rostro: su pelo castaño claro, sus ojos verdes, la incipiente barba sobre su piel morena. Nada, no me dice nada.

- Me gustaría saber por qué saliste conmigo.- le digo sin pensar.

- ¿Que por qué, qué?- Rob abre los ojos como platos, desconcertado.- ¿Qué clase de pregunta...?

- Por favor, dímelo.- me siento rara suplicando a alguien que me ha hecho tanto daño, pero parece funcionar. Rob suspira y se incorpora en su asiento.

- No lo sé, Melanie. No me paré a pensarlo.

- Inténtalo.- insisto, frunciendo los labios. ¿Desde cuando me importa?

- Me gustaste, no sé. Me pareciste guapa, divertida, loca. ¿Me has traído para recibir cumplidos o qué?

- Claro- se me escapa una carcajada sarcástica, y no puedo evitar decir lo primero que me pasa por la mente- No está mal oír algo bonito salir de tu boca que no sea sobre ti mismo.

Roberto me mira a los ojos, sorprendido. Yo también lo estaría en su lugar, pero no lo digo. Ya es bastante milagroso que siga aquí sentado, a mi lado.

- No he venido para que me suelten sermones, ¿Sabes?- sus palabras dicen una cosa, pero su expresión dice otra: mi comentario le ha ofendido, y eso es porque se ha dado cuenta de que tengo razón.

- Sí, tienes razón.- le concedo.- Supongo que esto ha sido una mala idea.

Hago un ademán de levantarme, pero Rob me coge por la muñeca y me dejo caer en el asiento. Ha dejado de lado al chico arrogante que tanto le gusta a todas y ha vuelto a ser el Roberto que es cuando no hay público. O al menos el que yo creía conocer.

- Siento haberte dejado así. No fue la manera.

- No, no lo fue.- le contesto, mirando su muñeca alrededor de la mía. Él capta el mensaje y me suelta.

- Quería estar contigo, al menos al principio. Pensé que podría ser otro tipo de persona si estaba con alguien como tú.

- Me cuesta creerlo, pero lo intentaré.

Después de esto nos quedamos varios minutos en silencio, mirando hacia adelante. Tengo miedo de pararme a pensar en lo que me ha dicho, porque no sé cómo puedo reaccionar. Pero a la vez estoy agradecida. He podido quitarme la venda de los ojos y ver cómo es en realidad: un capullo que a veces tiene buenas intenciones.

- No te preocupes más por Ben.- añado, para romper el silencio.- Voy a hablar con él esta tarde y le diré que ya no tiene que mantenerte alejada de mí. Lo llevo bien.

- ¿Crees que podremos volver a ser amigos? Antes lo éramos.

- No lo sé, la verdad. Dame tiempo.

- De acuerdo- sonríe.- El día que quieras que volvamos a ser amigos ya sabes...tienes mi número.

Tardo unos segundos en entender a qué se refiere, y cuando lo hago no puedo evitar ponerme roja como un tomate.

- Borré tu número, imbécil. Pero todavía me lo sé de memoria.- por un segundo pienso que Rob se va a burlar de mí, pero no dice nada. Supongo que hasta los chuloplayas tienen algo de conciencia.

- ¿Es verdad que estás con Harry?

- No.- la pregunta me sorprende. Conozco los rumores, pero...-¿Es realmente tan importante?

- Supongo que no.- suspira.- Era solo curiosidad.

- Es un poco tarde para preocuparse por mí, ¿no crees?- le digo, con una media sonrisa.

Rob asiente y yo miro el reloj, nerviosa. Pronto se acabará el descanso y no he comido nada.

- Me voy a comer. ¡Es tardísimo!

Robert asiente y yo me levanto y salgo disparada hacia la puerta. Pero cuando estoy apunto de marcharme Rob me llama, haciendo resonar su voz por todo el gimnasio. Yo me doy la vuelta y me quedo mirándole, expectante.

- Piénsate bien lo de Harry...no te mereces a otro como yo.

Como no sé qué decir, me limito a asentir, y Rob se despide con una mano. Después le dejo allí solo, con la cabeza gacha. 

Idiota busca a idiota [Saga Idiota #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora