Natanael Cano
No sé cuánto tiempo se alargó ese silencio, pero cuando me atreví a alzar la vista de nuevo, noté que estaba llorando.
No era un llanto escandaloso. No estaba sollozando. Solo tenía las lágrimas cayéndole despacio, como si ni siquiera tuviera energía para limpiárselas.
Y algo en el pecho se me rompió.
- Millie... - murmuré, pero mi voz salió más baja de lo que esperaba.
Ella negó con la cabeza de inmediato, como si quisiera restarle importancia.
- Estoy bien - dijo, pero no estaba bien. Se le notaba en los hombros caídos. En cómo se abrazaba sola.
Y verla llorar así me quitó cualquier rastro de orgullo.
Di un paso hacia ella.
Luego otro.
Me detuve a medio metro, sin estar todavía seguro de si tenía derecho a tocarla después de cómo habíamos estado hablándonos.
- No quiero que llores por mi culpa - dije, con la garganta apretada.
Ella soltó una risa desganada, triste.
- No es por tu culpa.
- Si es - admití en voz baja - he estado a la defensiva estos días.
Se limpió una lágrima con el dorso de la mano.
- Yo también.
Tragué saliva.
- Cuando dijiste que conmigo no se calmaba... sentí que te estaba fallando.
Por fin levantó la mirada hacia mí.
- No me estás fallando, Nat.
- Pero se siente así - confesé - siento que debería saber qué hacer. Que debería poder calmarlos. Que debería poder calmarte a ti también... y no puedo.
La habitación estaba en silencio otra vez, pero ya no era con esa tensión sofocante.
- No tienes que poder con todo - dijo ella, bajito.
- Pero quiero.
Me pasé la mano por el cabello, frustrado.
- Me da miedo no ser suficiente para ustedes.
Su expresión se suavizó.
- Nunca digas eso - susurró - tu eres mucho más de lo que necesitamos.
Y fue ella la que dio el paso esta vez.
Se acercó lo suficiente para que nuestras respiraciones se mezclaran, pero sin tocarme.
- Te amo - murmuré - lo sabes, ¿verdad?
Ella asintió despacio.
- Yo también te amo - susurró con un hilo de voz.
Levanté la mano despacio y esta vez sí la abracé.
Apoyó la frente en mi pecho y yo cerré los ojos, respirando su olor.
- Estamos bien, Millie - susurré, frotando su espalda - solo estamos cansados.
Ella no respondió de inmediato.
Sentí su cuerpo tensarse entre mis brazos y un sollozo bajito se escapó de sus labios.
Ese sollozo me atravesó el pecho.
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Estrellas | Natanael Cano
FanficBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
