Camila Hastings
- Corridos tumbados - dijo Natanael, remarcando cada palabra como si los bebés realmente fueran a entender - es fácil, niños, solo repitan.
Rodé los ojos con diversión, terminando de servirle comida a los perros.
- A ver, por partes - insistió, agitando un juguete frente a ellos - corridos... tumbados...
Santiago lo miraba fascinado, moviendo sus bracitos cada que el juguete hacia ruido.
Ivanna, en cambio, parecía mucho más interesada en intentar agarrarle la cadena.
- Natanael... - murmuré, sin poder evitar la risa - apenas tienen siete meses.
- Justo por eso - respondió muy serio - es importante que desde ahorita sepan qué son los corridos tumbados.
Se inclinó hacia los bebés y señaló a Santiago.
- A ver, tu di "co..."
Pero Santiago comenzó a gatear por la alfombra, ignorándolo por completo.
Natanael se quedó congelado, con el dedo aún levantado en el aire.
- ¿Me estás ignorando? - preguntó con fingida ofensa.
Santiago siguió avanzando, concentradísimo en llegar al control remoto que había quedado a unos metros.
No pude evitar reírme.
- No, no, no - murmuró el, alcanzándolo antes de que lograra agarrarlo - mamá no nos deja ver la tele.
Lo levantó con facilidad y lo sentó frente a él otra vez.
- Concéntrate, hijo. Esto es importante.
Ivanna aprovechó el descuido para estirarse y, ahora sí, jalarle la cadena con fuerza.
- ¡Hey! - soltó, riendo.
Me crucé de brazos, disfrutando la escena.
Natanael se quitó la cadena, acomodándola sobre Ivanna.
- Se le va a ir la cabeza de lo pesada que está, Rubén - dije, sentándome a su lado.
- Claro que no - respondió, acomodándole la cadena con cuidado - además, es su herencia.
Rodé los ojos.
Ivanna golpeó la cadena contra su propio pecho, fascinada con el sonido metálico.
- ¡Mira! Le gusta - comentó el con emoción - ya está, le voy a mandar hacer una.
Reí bajito, acomodando a Santiago en mi regazo antes de que intentara tomar el control de nuevo.
- No me imagino a Maestros Joyeros haciendo una cadena de Bluey, amor.
El rio por lo bajo, mirando a Ivanna, fascinado.
- Va a ser la más chingona.
- Rubén... - murmuré, mirándolo de reojo - las groserías.
- Ay, Millie, ellos ni entienden.
Levanté una ceja.
- Y no necesito que empiecen a repetirlas.
- No las van a repetir - contestó en enseguida, resignado - tengo meses diciéndoles "corridos tumbados" y jamás lo han dicho.
Reí bajito, sosteniendo el juguete frente Santiago.
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Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
