Camila Hastings
- Ten, amor - dijo dejando la taza de café frente a mi.
- Gracias, Nat - susurré, enredando las manos en ella, esperando que el calor me calmara un poco.
No habíamos dormido nada. Estuvimos toda la noche pendientes de Santiago, revisando que no tuviera fiebre, que durmiera bien.
Natanael se sentó frente a mí, con el ceño ligeramente fruncido y el celular todavía sobre la mesa, como si en cualquier momento fuera a volver a marcar.
- No le subió la temperatura - dijo en voz baja, más para convencerse que para informarme.
Asentí, dando un sorbo al café aunque sabía más amargo por el nervio que por otra cosa.
- Se despertó normal... comió normal... - añadí.
El silencio entre nosotros no era tenso esta vez. Era agotado.
Desde la sala se escuchó el balbuceo de Ivanna en la carriola y el sonido de Ollie moviéndose por el piso.
Natanael giró la cabeza de inmediato.
- Voy a verlo otra vez.
- Nat... - murmuré.
Se detuvo a medio paso.
- Ya lo revisaste hace cinco minutos.
Exhaló, pasándose la mano por la cara.
- Si, pero...
No terminó la frase.
Me levanté despacio y fui hacia la sala con él.
Santiago estaba despierto, acostado boca arriba sobre la mantita, moviendo las piernitas como si nada en el mundo le preocupara.
Las manchitas seguían ahí.
Pero no se veían peores.
Me arrodillé junto a él y pasé la mano con cuidado por su pancita.
- Hola, mi amor - susurré.
Me regaló una sonrisa que me desarmó.
Natanael se agachó del otro lado.
- ¿Ves? Está feliz.
Aun así, lo vi recorrer cada manchita con la mirada, igual que yo lo había hecho toda la noche.
- Si a las doce no han bajado, lo llevamos.
Asentí de inmediato, sintiendo que el tiempo ya comenzaba a avanzar demasiado lento.
- Está bien.
Ivanna soltó un gritito más fuerte, reclamando atención.
Natanael la cargó con rapidez.
- ¿Qué le hiciste a tu hermano, eh? - bromeó, pinchándole la barriguita, haciéndola soltar una carcajada contagiosa.
Me quedé mirando a los tres.
El cansancio seguía pegado en mis párpados. La preocupación todavía estaba ahí.
Pero Santiago volvió a reír cuando Ollie se acercó a olerle los pies.
Natanael soltó una risa baja.
- Está bien, Cami.
Asentí apenas, intentando convencerme a mí misma.
- Está bien - repetí.
(...)
- No entiendo - murmuró Natanael, mirando a Santiago dormir plácidamente en la cuna.
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Estrellas | Natanael Cano
FanfictionBebecita, dime qué pasó Si cometí un error Y es que no puedo vivir sin tu calor Y ya no quiero ser el mismo que era yo - 🌟 - Bebecita, ¿qué pasó? ¿Qué ya se te olvidaron las cosas que pasamos? Pero yo me he aferrado - 🌟 - Es que yo sin ti No sé...
