Sufrir junto a ti

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Nota de la autora: espero que os esté gustando el fic y os apiadeis de mí por cómo c*jones voy a intentar solucionar el desaguisado que nos han montado

Después de lo de ayer, no he conseguido encontrar un momento a solas con Ainhoa para pedirle disculpas.

Esta mañana sé que ha ido a terapia y ha llegado justo para el servicio de comida, cuando todo el equipo estaba en plena preparación. Despues, cuando por fin hemos terminado, se ha escondido en el almacén a hacer inventario de lo que hay que pedir al proveedor. Entiendo que quería evitarme.

Yo he despedido al resto del equipo, ya que me tocaba a mi hoy fregar la cocina, y llevaba un rato pensando en cómo acercarme al almacén y pedirle perdón sin que pareciera una nueva encerrona como la de ayer, cuando ha sido ella quien me ha sorprendido por la espalda. Me he girado como un resorte al escucharla decir mi nombre.

"Que hay que pedirle al proveedor anchoas."

Algo en su gesto nervioso me decía que no era eso lo que me quería decir, pero al menos me hablaba, así que no iba a atosigarla.

"Vale." Seguí pasando la fregona por el suelo como si tal cosa. "Pensaba que te ocupabas tú de eso..."

"Precisamente de eso quería hablarte." Se arrancó por fin. "Que me voy de Vera."

Ante esa información, ya no podía disimular más. Solté el mocho en cualquier sitio y le pregunté directamente.

Me dijo que quería alejarse de mí y mi corazón se rompió un poquito. Le pedí perdón como tenía previsto, antes de que fuera demasiado tarde y se fuera por desconfiar de ella y acusarla como una idiota. Pero como siempre, me defiende y no me deja asumir ninguna culpa. Estaba harta.

La seguí hasta el almacén para pedirle explicaciones, no iba a quedar así la cosa.

"Porque me encantas." Escucharla tan honesta y directa, me desarmó. "Me encantas y no quiero hacerte daño."

"¿Y si yo quiero que me hagas daño?" Pregunté con voz pequeña, pero hablando totalmente en serio.

Ainhoa suspiró e intentó mirar a cualquier lado menos a mis ojos. "De verdad es que dices unas tonterías que..."

"No, no digo ninguna tontería, de verdad. Que el amor es eso, que es que lo veo todos los días con mis padres." Insistí, llamando su atención.

"Bueno, pues el amor debería ser felicidad"

"Y sufrimiento y dolor y esfuerzo..."

"Bueno, madre mía, sufrimiento..." Musitó.

"Sí, a veces es eso." La corté antes de que siguiera. "¿Sabes una cosa? Que a mí no me importaría nada sufrir contigo." Ante eso se le escapó una sonrisa enternecida y supe que iba por el buen camino. "Porque Ainhoa no sé que me pasa pero es que no te saco de mi cabeza."

"Es que tienes que pensar en ti." Intentó de nuevo, pero ya con menos fuerza.

"No puedo. Y tampoco quiero." Volví a cortarla, tajante. "Digo yo que esto significará algo, ¿no?"

Ella suspiró de nuevo e intentó un nuevo argumento a la desesperada. "Cómo voy a estar contigo si ni siquiera puedo cuidar de mi misma."

"Pues yo te cuido." Le dije tan tranquila. Y es que así me sentía, porque sabía que por casa excusa que me pusiera, iba a encontrar un modo de rebatirsela. Esto era demasiado importante.

Por fin pareció darse cuenta y accedió. Las dos estamos hechas un lío, ella con lo suyo y yo con lo mío. Pero de eso tratan las relaciones, ¿no? De evolucionar y aprender juntos.

Necesitaba besarla, pero después de sus últimas negativas, necesitaba que saliera de ella.

Se acercó a mí y cerré los ojos ante su cercanía, pero no llegó a besar. "¿Qué?"

"Cómo eres propensa a hacerme la cobra, digo, pues no sé lo qué vas a hacer ahora." Le contesté con una media sonrisa.

Ella se puso chula y la quise morder. "Bueno, si no lo pruebas, no lo sabrás nunca."

Y la tenía ahí, a un suspiro de mis labios, dispuesta a volver a besarme, cuando su móvil empezó a vibrar en su bolsillo, sacándonos de nuestra burbuja.

"No lo cojas..." Le susurré en los labios.

Ya nada volverá a ser como antesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora