Capítulo añadido a última hora para ir con estas temperaturas raras...
Me acerqué a mi habitación junto con Luz, ya que decía que quería que le enseñara lo que me iba a poner para esa noche para saber si pegaba con lo que ella tenía pensado, o se estaba pasando de ir arreglada.
No se trataba de un evento para ir de punta en blanco, era una fiesta de compañeros, pero estaba segura de que con cualquier cosa estaría estupenda.
Así se lo había repetido cuando de repente había aparecido en el hotel tras la comida en casa de su abuela, cuando se suponía que ya estaría libre hasta la hora de la fiesta, pero no me había hecho caso y me había conducido hasta la habitación justo después de despedir a todos nuestros compañeros hasta la fiesta.
"En serio, Luz, si es que con cualquier cosa que te pongas, vas a estar preciosa." Me hartaba de decirle.
Ella continuaba empujándome por el pasillo, sus manos impacientes y firmes sobre el final de mi espalda. "Ya, pero es que hay un detalle del outfit que yo creo que no va a pegar esta noche y necesito ver si..."
Sus palabras se perdían, lo que me hacía pensar que tenía más cosas en su cabeza que no me estaba contando.
Quizás quería asegurarse de mi propio outfit, ya que sería una fiesta a la que iría su abuela y quizás quería que se llevara una buena impresión. A saber si en esa comida no había dejado caer ya algo. Yo había elegido un conjunto bastante simple, que no llamaría demasiado la atención, pero creí que quedaría elegante. Y empezaba a preocuparme de que fuera suficiente.
Por fin llegamos a mi habitación y deslicé rápidamente la tarjeta por el sensor, dejando entrar primero a Luz.
Pero cuando fui a cerrar la puerta, se cerró con más ímpetu del que yo misma le había dado y enseguida me di cuenta de las dos manos que empujaban la puerta a ambos lados y me acorralaban contra ella.
Me volví con una sonrisa tonta y apoyé mi espalda contra la puerta. Luz lucía una sonrisa depredadora y un brillo travieso en sus ojos marrones. "Entonces, ¿cuál es el problema del outfit?"
"Que no vas a llevar la chaquetilla puesta esta noche." Se rió, volviendo a traer el tonteo que habíamos tenido esa misma mañana en la despensa.
Y no pude evitar que me entrara a mi la risa. Cerré los ojos y apoyé la coronilla contra la puerta, sintiendo como mi cuerpo vibraba y chocaba contra ella. "No, la verdad es que no pega nada con lo que tenía en mente."
Volví a mirarla y sus ojos se habían oscurecido y estaban fijos en mi cuello, que había quedado completamente al descubierto. "No sabía que te ponía tanto la chaquetilla."
"Yo tampoco. Pero contigo no lo puedo evitar." Musitó.
Mis brazos buscaron sus caderas y tiraron de ella para que nuestros cuerpos estuvieran completamente pegados. Encajamos, tan bien como habíamos hecho desde el primer día, y no pude evitar mi suspiro al sentirla.
"En una hora tengo que estar en el coche para acercarme a casa y arreglarme para esta noche."
Intenté que mi voz no temblara ante las implicaciones, y no lo hizo, pero casi no reconocía el tono tan grave. "Pues tendrás que darte prisa en revisar el outfit, ¿no?"
Asintió lentamente, relamiéndose los labios y subí una de mis manos a su cabeza, dándole el empujón que necesitaba para besarme de una vez, porque no podía aguantar ni un minuto más.
La recibí hambrienta y nos devoramos sin pudor.
"Vamos a la cama." Me rogó casi sin aliento. Yo recorrí su cuerpo con mis manos y la aupé, haciendo que pusiera sus piernas alrededor de mis caderas. Aproveché para continuar devorándola a la inversa, deleitándome ahora ella contra la puerta durante unos minutos, pero finalmente hice caso a su petición y nos guié hasta la cama.
A ciegas, cuando sentí la cama en mis rodillas, me giré y me senté sobre ella, dejando a Luz encima. Y ahí fue cuando siguió su ataque.
Maniobró para ponerse de rodillas, con ambas piernas a los lados de mi cintura y empezó a descender sus besos por ese cuello que tanto le gustaba. Yo me limité a acariciar su espalda e intentar consumir aire, ya que sus labios y sus dientes me lo ponían difícil. Me estaba quemando, pero yo solo quería abrasarme.
Abrió la chaquetilla despacio y tortuosamente, disfrutando con cada centímetro de piel que quedaba libre y cuando por fin terminó con el último botón, se separó de mí para observarme. Noté como si el frío polar chocara contra mi pecho, pero era solo el contraste con la temperatura de mi cuerpo.
"¿Y la camiseta de tirantes negra?" La voz ronca de Luz me sorprendió y sus ojos eran fuego.
Sonreí, sabiendo que la había sorprendido, pero realmente no había ningún motivo oculto para ello. "¿Tú sabes el calor que hace en la cocina?" Me mordí el labio, observando el flequillo pegado a su frente, sus mejillas encendidas y sus labios enrojecidos. "Casi tanto como el que hace en esta habitación."
Hice ademán de terminar de sacudirme de encima la chaquetilla abierta, pero ella no me dejó. "No, no, la chaquetilla no se va."
"Pero Luz..." Me empujó por los hombros y me obligó a tumbarme, pero me acompañó, colocándose totalmente encima.
Alcanzó el botón de mis pantalones y lo deshizo hábilmente. "No te preocupes, mi amor, que yo te ayudo con el calor."
"No se yo..." Susurré para mí misma, sintiendo sus manos tirar de los pantalones y las caricias sobre mi piel.
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Ya nada volverá a ser como antes
FanfictionAlgo ha cambiado en Luz desde la llegada de Ainhoa al Hotel La Sierra. Una realización que le ha pillado de sorpresa y para la que solo tiene una certeza: ya nada volverá a ser como antes. Un recuento desde la perspectivas personales de las chicas d...
