Aquella noche nos sanó. Nos devolvió la confianza en nosotras mismas, en nuestros instintos. Vivimos en nuestra burbuja de intimidad, hicimos el amor, lento, hablamos, nos reímos, cenamos (de lo que Javi seguro estaría orgulloso), volvimos a hacer el amor, rápido y nos quedamos dormidas exhaustas, abrazadas, desnudas en cuerpo y alma.
Tenía tanta suerte con ella.
Lo pensé una vez más cuando me desperté y la vi tan perdida en el mundo de los sueños, el pelo desordenado y la boca semiabierta.
Aquella niñata insufrible del principio me había robado el corazón.
La desperté con pequeños besos antes de que sonara el despertador y nos dio tiempo a regalarnos unas caricias antes de tener que salir de la cama si queríamos llegar al turno.
Y costó, porque yo me quedaría así para siempre.
Seguíamos tonteando al llegar al vestuario, pero ya estaba allí alguno de nuestros compañeros. Le dediqué una mirada y se rió, pero nos serenamos y nos pusimos en modo profesional.
No me gustaba no ser la primera en la cocina, al menos desde que había dejado la bebida, pero no me iba a culpar por un día.
"Paolo, ¿me puedes ayudar a sacar algo de producto de la cámara?" Le pedí.
Luz terminó de atarse el gorro. "¿Te ayudo?"
"No, Luz. Necesito... a alguien que llegue a las baldas de arriba." Necesitaba hablar con Paolo a solas y fue lo primero que se me ocurrió.
Pero la carcajada del susodicho hizo que distrajera la atención de mi novia y no ahondara más. "Ja ja ja, como Luz es un tapón..." Rió irónicamente ella.
"Pero es un tapón precioso." Susurré, dejando una caricia en su barbillas, empujando a un Paolo aún muerto de risa y guiñándole el ojo antes de salir de la cocina.
Después de charlar con Paolo en la cámara y coger algo de marisco para una crema improvisada, tenía que abordar el siguiente paso en mi lista.
Di una vuelta por la cocina y todo estaba bastante bien encaminado. El equipo funcionaba estupendamente y cada uno tenía claro sus puntos fuerte. Funcionaba como un buen engranaje y me volví a preguntar por qué se me había ocurrido intentar meter a Sergi aquí. Además de los problemas que el personaje había traído a esta cocina y que de primeras yo no era consciente, lógicamente no tenía demasiado encaje en ella.
Recogí los papeles en los que había estado trabajando y anuncié.
"Chicos, voy a llevarle a la jefa los menús de la próxima semana. Vuelvo enseguida para empezar el servicio. Quedan solo flecos, lo tenéis todo controlado, equipo." Les animé.
Salí de la cocina rumbo al despacho de Silvia, caminando en lo que intentaba que fuera un paso tranquilo para no levantar sospechas sobre los nervios que me azotaban en la boca del estómago. Sabía, racionalmente, que la conversación con ella no iría mal. Había una estima y confianza mutua que facilitaría el entendimiento. También ayudaba que tampoco le iba a proponer nada del otro mundo. Esperaba.
Respiré hondo antes de tocar a la puerta cerrada y abrí despacito, colando mi cabeza por el pequeño espacio que había creado. "Hola, Silvia. ¿Tienes un momento?"
"Claro, Ainhoa. Pasa, pasa. ¿Ha pasado algo en la cocina?" Preguntó.
Cerré la puerta tras de mí y me senté al otro lado de su mesa. "Nada, venía a traerte los menús de la semana que viene."
"Ah, mujer, todavía hay tiempo, ¿no? Pensé que me los pasarías al final de la semana. Que además el servicio está a punto de empezar, seguro que tenéis lío."
Le acerqué los papeles y jugué con mis anillos, para paliar mis nervios. "Sí, bueno, el equipo tiene todo controlado. Y yo quería adelantar."
"Pues genial, así podemos ir organizando los pedidos." Ella los hojeaba, ajena a mi zozobra. Tras unos segundos de silencio y que no me movía, levantó la mirada. "Pues nada, estupendo. ¿Hay algo más...?"
Repasé mentalmente el discurso que llevaba preparado mentalmente, pero me había quedado un poco en blanco. Venga, Ainhoa, que todo irá bien, confía. "Sí, bueno. Quería... Quería ver contigo una idea... que se me había ocurrido. Antes de comentarlo con Luz."
"...vale." Silvia frunció el ceño.
Asentí. "Es algo que tenía pendiente desde hace bastante. Se me ocurrió hace tiempo, pero igual era muy pronto y bueno, pasó algo..." Seguía jugando con mis anillos. "Cuándo no pasa algo en este pueblo, ¿no?" Solté una pequeña risa nerviosa. "Y lo dejé pasar. Pero yo creo que ahora, después de todo lo que hemos pasado, y lo bien que estamos, pues..."
"¿Quieres irte a vivir con Luz?" Me interrumpió.
La observé extrañada. Ella también parecía nerviosa y estaba al borde de su asiento. "¿Qué?"
"Porque es verdad, que estáis muy bien, y no he visto nunca a Luz así de enamorada y creo que tú la quieres con locura también. Pero... tienes razón, me parece muy pronto. Además, que vives en una habitación de hotel, cariño, ¿vais a vivir juntas allí?"
Sacudí la cabeza, buscando un hueco para hablar. "No, no, Silvia. Que... yo sigo buscando piso y tal, no creas que no, pero sí que es muy pronto para eso. No es eso, no..."
"¿Entonces?" Preguntó desinflándose.
Me pasé las manos por la cara, intentando calmarme. No podía ser peor que se creyera que le iba a decir que quería irme a vivir ya con ella. Y yo le tenía mucho respeto, pero como le iba a decir eso a su madre antes que a mi propia novia. "Que quiero que hagamos una escapada a un parador en la sierra que Luz quería probar, con menú degustación y spa, todo el fin de semana. Sorpresa. Y que he hablado con Paolo para cambiar los turnos y que él pueda llevar la cocina en mi ausencia, con la condición de que el siguiente él lo tendrá libre. También he revisado con José Antonio las reservas y de momento no tenemos demasiada carga. Así que, ¿era pedirte tu autorización para escaparnos?"
"Ah." Se dejó caer sobre el respaldo de su silla. "Sí, claro, sin problemas. Veo que ya lo tienes todo controlado."
Me puse de pie como un resorte. "Gracias."
"Creo que le va a encantar." Me sonrió.
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Ya nada volverá a ser como antes
FanfictionAlgo ha cambiado en Luz desde la llegada de Ainhoa al Hotel La Sierra. Una realización que le ha pillado de sorpresa y para la que solo tiene una certeza: ya nada volverá a ser como antes. Un recuento desde la perspectivas personales de las chicas d...
