Andrés había cumplido la amenaza que había hecho a mi madre durante la cata y había comenzado a ser un tirano, pero no esperaba yo que fuera todo tan rápido.
De un día para otro había contratado a una nueva directora para el hotel y relegado a mi madre a recepcionista. A parte de la degradación que suponía que quien hasta hace nada dirigiera el hotel estuviera en recepción (aunque ojo, no creo que haya nada malo en ser recepcionista) lejos de cualquier decisión de relevancia para el rumbo del establecimiento, era la sensación que había dejado el cambio en el resto del personal y que yo ya había augurado.
Nadie estaba a salvo.
Llegué a casa tras la reunión de personal, ya que hoy me tocaba el turno de cenas, y me encontré a mi madre totalmente descorazonada, contándole a mi padre y mi hermano lo sucedido y barajando la posibilidad de dimitir.
Mi lado impulsivo me llevaba a organizar una dimisión masiva de todo el personal como protesta, empezando por mi madre y por mi, pero seguro que nada le hacía más feliz que que nos quitáramos de en medio nosotras solas y dejáramos de molestar. Y además, como bien decía mi padre, estaríamos perdiendo todo lazo con el hotel de la familia y, más que por el legado de mi abuelo, es que mi madre había dedicado gran parte de su vida a este negocio.
No veía ninguna solución y me frustraba.
Tocaron al timbre y fue Jon a abrir mientras seguía haciendo girar las ruedas de mi cabeza. Me sorprendió ver a Ainhoa encabezando a Paolo y Jose Antonio para brindar apoyo a mi madre, que habían escapado tras el servicio de comidas.
Tomé su mano y la apreté en agradecimiento. Parecía mentira que esta mañana me hubiera despertado en su cama, donde habíamos acabado después de una primera ronda en la cocina, sin una sola preocupación en mente más que sentirla dormir profundamente en mis brazos y de repente, nos llegó un mensaje con una convocatoria a una reunión extraordinaria.
La desperté con besos y nos dimos una ducha rápida que hubiera querido saborear con tranquilidad, pero no había tiempo. Aunque sabiendo lo que se venía, bien prefería haber hecho estremecerse a mi novia bajo el agua. Me puse el uniforme que guardaba en el vestuario para no ponerme el mismo outfit del team building y todo se vino abajo.
Ella me dedicó una sonrisa triste, que no supe interpretar si venía por los mismos pensamientos que cruzaban mi cabeza pero me daba la certeza de que estaba vez enfrentaríamos los dramas juntas, y empezó a dejar cosquillas por mi antebrazo mientras buscábamos entre todos una solución y le pedían a mi madre que resistiera.
"Espera, amor." Le susurré antes de que se fuera. Ella se giró y me miró sorprendida por el apelativo, pero con una sonrisa tontorrona y los ojitos brillantes. "Dame un par de minutos y vuelvo contigo."
Se sacó el móvil del bolsillo trasero del pantalón y miró la hora. "Pero es pronto todavía para tu turno, ¿no?"
"Es que he quedado con Martínez." Le expliqué.
Iba a entrar en algo más de detalle pero Paolo y Jose Antonio se acercaron, interrumpiendo. "Chicas, tenemos que volver al hotel. Ya nos hemos arriesgado suficiente con la nueva para ser el primer día. ¿Vienen?"
"Id tirando, ahora vamos nosotras." Le contesté tras confirmar con Ainhoa, que se había cruzado de brazos y no parecía no plantearse moverse sin mi.
Los chicos se despidieron de mi familia y después de ponerme las botas, también lo hicimos Ainhoa y yo. No les llamó la atención que me fuera tan pronto, pensarían que iba a pasar un rato con mi novia, y me encantaba que lo tuvieran ya todo tan normalizado y ella fuera como una más.
"Venga, va, cuéntamelo. Algo me dice que no vas a ayudar a Martínez con el regalo de cumpleaños de su madre." Me abordó Ainhoa en cuanto salimos a la calle.
Me reí. "Eso solo fue un año. Le dije que no tenía ni idea, porque no la conozco de nada, y que la llevara a un musical o le comprara un satisfyer y no me volvió a preguntar más."
"Qué borrica." La hice reír.
Levanté el dedo para excusarme. "Eh, pero se la llevó a ver Mamma Mia a Madrid y bien que le gustó. Así que de algo sí le serví."
De repente noté la mano de Ainhoa chocar accidentalmente con mi mano mientras caminábamos. Y se repitió de nuevo. Me giré para observarla, mirando decididamente al frente y la siguiente vez, fui yo quien chocó accidentalmente nuestras manos.
Fue ella quien esta vez me miró y le sonreí. Pareció darle el valor suficiente para tomar mi mano y enlazar nuestros dedos, caminando orgullosas de la mano por todo el pueblo.
"El caso es que le he escrito a Martínez que si podía investigar un poquito sobre Blanca." Continué tranquilamente con nuestro paseo. "Ver si hay algún trapo sucio o algo que podamos utilizar."
Ella alzó una ceja. "¿Fue eso lo que hiciste cuando yo llegué a Vera?"
"Pues no." Me defendí. "Porque no se me ocurrió." Confesé y le hizo mucha gracia. "Pero no me puedes comparar a esa señora enviada por Andrés para torturar a mi familia contigo. A ti solo te tenía celos porque quería ser yo la jefa de cocina. Y ya... ya me di cuenta que no estoy preparada para ello." Me justifiqué antes de que dijera nada.
Ella frunció el ceño. "Eres muy buena, Luz. Creo que necesitas controlar tus impulsos y confiar más en tu paladar, pero claro que podrías llevar la cocina tú sola. ¿Por qué te crees que te cogí como mi segunda cuando llegué?" Abrí la boca para responder, pero chocó su hombro con el mío suavemente y me cortó. "Aparte de que me gustabas..."
"Gracias por confiar en mí." Le dije con la voz pequeñita.
Continuamos caminando y al doblar la próxima esquina, ya veríamos el hotel. "Tengo que volver a la cocina antes de que me pille Blanca. No quiero problemas con ella el primer día. Pero, por favor, ten cuidado. No nos hacen falta más líos."
"No va a pasar nada. Solo vamos a escarbar un poquito en su pasado, pero no vamos a meternos en ningún lío. Te lo prometo."
Me paré delante del hotel y la vi suspirar. "Te quiero." Me dijo y me morí de amor, como cada vez que lo soltaba.
"Y yo a ti." Tomé su mejilla y dejé un beso en sus labios antes de separarnosm
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Ya nada volverá a ser como antes
Fiksi PenggemarAlgo ha cambiado en Luz desde la llegada de Ainhoa al Hotel La Sierra. Una realización que le ha pillado de sorpresa y para la que solo tiene una certeza: ya nada volverá a ser como antes. Un recuento desde la perspectivas personales de las chicas d...
