Tras la emboscada de Luz, me había quedado algo traspuesta. Vale, totalmente dormida, y se me había ido el tiempo. Me desperté solo con la dichosa chaquetilla y muy sola, pero enseguida eché la mano al teléfono y tenía un mensaje de ella.
Sería mejor que me diera una ducha, fría, si no quería pasar calor otra vez.
Le lancé un mensaje a Luz para avisarla de que muy probablemente llegara tarde y me di toda la prisa que pude, pero para cuando llegué, la fiesta estaba en su punto álgido.
Fui saludando a todo el mundo, que compartían la algarabía, pero inconscientemente mis ojos rastreaban la multitud buscando solo a una persona.
"Ainhoa." Clara me interceptó en mi búsqueda. "Me alegro que vuelvas a ser la chef, te lo mereces."
Me hice pequeña, como cada vez que me hacían un cumplido. "Gracias, Clara. Gracias por volver a confiar en mí."
"Claro que sí, mujer. Ya lo has demostrado una y otra vez, es tu lugar." Me pasó la mano por el brazo, cariñosa, y le sonreí, enormemente agradecida, tomando su mano cuando bajó a la mía y apretando. "Venga, a celebrar." Sacudió nuestras manos, animándome. "Creo que buscabas a alguien y la última vez que la vi, estaba cerca del pase, comiéndose todos los canapés."
Sonreí agradecida y ella se volvió para seguir conversando con alguien más, así que aproveché para dirigirme a donde me había dicho que estaba Luz.
Enseguida pude verla, de espaldas, subida en unos tacones de infarto y con un vestidazo rojo que le quedaba de robar el aliento. Era preciosa en cualquier forma, pero con ese vestido rojo estaba espectacular. Se giró como si mi mirada le quemará en la espalda y me encontró enseguida.
Me sonrió, con sus labios de rojo a juego y me temblaron las piernas.
Me acerqué en un par de zancadas, la necesitaba siempre cerca, y me dio la bienvenida con un beso. "Estás preciosa." Susurró contra mis labios.
"Madre mía, que tú precisamente me lo digas, con ese vestido." Me mordí el labio.
Ella se rió y se acercó de nuevo a mis labios.
"Cariño, ya. Que está tu abuela aquí y todo." Me preocupé. Rita le dijo que necesitaba tiempo y, aunque no fue un completo rechazo, le dolió un poco. No quería que perdiera esa relación por mi, le daría el espacio que necesitase para no incomodarla.
Me hizo caso, muy a mi pesar, pero no se fue muy lejos y empezó a mirarme con tanto amor que se me hizo difícil resistirme. "¿Te he dicho hoy lo que te quiero?"
"Creo que no." Me reí. "Pero me lo has demostrado un par de veces. O tres. Perdí la cuenta."
Sacudió la cabeza con exasperación, muy dramáticamente. "Basta, por favor. Me lo pones muy difícil."
Me reí con ganas y ella me siguió, achinando los ojillos, feliz. Me giré y me topé precisamente con la mirada de Rita, examinándonos desde más cerca de lo que esperaba. De hecho, se dirigía hacia nosotras.
"Luz, ¿no me vas a presentar a tu novia?" Preguntó poniéndose frente a nosotras. Yo me cuadré justo detrás de Luz, dejando caer mi mano en su espalda, intentando hacerle sentir que estaba aquí y que tenía mi apoyo.
Rita era una persona difícil de leer, mirada de hielo que no dejaba entrever nada. Supuse que había sufrido mucho, teniendo el marido que tenía, y se había forjado una indiferencia inquebrantable de cara a la galería. No me ayudaba para nada a entrever cómo iba a ir esta interacción. "Eh, pensé que... eh, sí, abuela, claro. Ésta es Ainhoa."
"Encantada de conocerte formalmente, Ainhoa." Me ofreció su mano, que yo tomé para un apretón un tanto extraño.
Intenté sonreír. "Lo mismo digo, Rita."
"Quería daros la enhorabuena por todo lo que habéis preparado, está todo exquisito. Tengo pendiente venir un día a probar el menú del restaurante." Comentó. Era cierto que desde que su hija me contrató, no había pasado nunca por el restaurante.
Yo asentí. "Por supuesto, la recibiremos con los brazos abiertos y esperamos que le agrade. Estamos apostando por cosas nuevas para conseguir notoriedad y, quién sabe, quizás la quinta estrella."
"Mujer, trátame de tú. No son necesarias tantas formalidades, pero se agradecen. Algunos jóvenes de hoy en día han perdido los modales."
Sonreí algo más genuinamente, eso quería decir que iba bien, ¿no? "Está bien, Rita. Pues eso, te esperamos, cuando quieras."
"Muy bien. Divertíos, chicas." Rita cogió una de las croquetas de Menchu, de las bandejas del pase, y se volvió a alejar.
Cuando confirmé que estaba lo suficientemente lejos, me giré con los ojos como platos hacia Luz. Ella aún la seguía con la mirada, la sorpresa escrita en su cara. Y no éramos las únicas, porque de repente apareció Silvia. "Venía con la excusa de ofreceros un refresco, pero veo que llego demasiado tarde." Empujó un par de vasos con refresco de limón que tomamos por inercia. "¿Qué ha pasado?"
"No estoy segura..." Musitó Luz cuando pudo recomponerse.
Silvia giró su mirada hacia mi, por si le podía dar algo más de información. "Ha venido a presentarse y ha dicho que tiene que venir un día al restaurante a comer, porque le ha gustado la comida de la fiesta."
"¿Eso ha dicho? ¿Y no ha soltado nada desagradable?"
Negué con la cabeza. "Me ha dicho que no la llamase de usted y que nos divirtiéramos."
"Mamá, ¿qué significa esto?" Preguntó Luz, aún en shock.
Ella se encogió. "No lo sé, cariño. Parece que se está haciendo a la idea de lo vuestro y lo está intentando normalizar."
Su sonrisa me inspiraba confianza y cuando me giré hacia Luz, pude ver la ilusión en sus ojos. Agarré su mano libre y entrelacé nuestros dedos.
"Venga, vamos a hacernos una foto todos juntos antes de que la gente se vaya de madre." Nos propuso Silvia antes de ponerse en acción y empezar a dirigir a la gente. "Marta, Clari, venid para la foto, por favor. Y mamá... ¡Mamá! Aquí en el centro, mamá..."
Puse mi brazo alrededor de mi novia y nos colocamos para la foto. Exclamé "¡Viva el hotel LaSierra!"
"¡Viva!"
Y entonces le vi y el suelo se abrió bajo mis pies.
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Ya nada volverá a ser como antes
FanfictionAlgo ha cambiado en Luz desde la llegada de Ainhoa al Hotel La Sierra. Una realización que le ha pillado de sorpresa y para la que solo tiene una certeza: ya nada volverá a ser como antes. Un recuento desde la perspectivas personales de las chicas d...
