CXVI

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Natanael Cano

- ¿Seguro que vas a estar bien? - preguntó mirándome a través del espejo, terminando de maquillarse.

- ¿No confías en mí? - repliqué, fingiendo estar ofendido.

Camila rodó los ojos, pero terminó sonriendo.

- No dije eso - respondió suave - pero son dos bebés y tu eres uno.

Me encogí de hombros, mirándola desde la cama.

- Técnicamente soy el adulto responsable.

Ella soltó una risa bajita mientras terminaba de ponerse el arete.

- Técnicamente.

- Oye - protesté - llevo casi un año sobreviviendo a esto.

Se giró para mirarme.

- Sobreviviendo los dos.

- Detalles.

Desde la cuna se escuchó el balbuceo de Santiago.

Los dos volteamos al mismo tiempo.

Camila levantó una ceja.

Me levanté de la cama con exagerada seguridad.

- Controlado.

Me acerqué a la cuna y levanté a Santiago.

El bebé inmediatamente empezó a jalarme la cadena.

Ivanna empezó a quejarse desde la otra cuna.

Camila suspiró.

- Yo voy.

- No, no - dije rápido - yo puedo.

La levanté también.

Ahora tenía un bebé en cada brazo.

Los dos estaban felices.

Camila me miró unos segundos, evaluando la escena.

- ¿Ves? - sonreí orgulloso - tengo todo controlado.

Santiago se apoyó contra mi hombro.

Ivanna intentó agarrar mi nariz.

Camila soltó una risa.

- Todavía puedo llevarme a uno o cancelar...

- Ni se te ocurra - respondí enseguida - vas a salir, vas a cenar, vas a chismear con Lucia... y vas a dejar de preocuparte.

Su expresión se suavizó un poquito.

Se acercó y besó la mejilla de Santiago.

Luego la de Ivanna.

Y al final la mía.

- Te amo.

- Yo también, Millie.

Se dirigió hacia la puerta.

Justo cuando la iba a abrir, me miró otra vez.

- Si pasa algo, me llamas.

- No va a pasar nada.

Abrió la puerta.

Se detuvo.

- Nat...

Suspiré.

- ¿Sí?

- No les enseñes groserías.

Estrellas | Natanael Cano  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora