Se habían detenido al lado de un río para descansar. Shura estaba sentada sobre una piedra leyendo tranquilamente los documentos que Mastis, su difunto maestro, le había dado el otro día, frunciendo el ceño de vez en cuando.
A su vez, Tenai estaba lavando a Lars en el río. El animal detestaba el agua, por lo que la sombramante tenía que agarrar su sombra mientras le gritaba para que dejase de moverse.
Por su parte, Sver estaba sentado, mirando fijamente su orbe de Ulema, que estaba posado en el suelo, totalmente gris y apagado. No podía evitar pensar cómo no fue capaz de hacer nada contra Zuei, la asesina de los Ojos Blancos. Lo único que había logrado era molestarla y enfadarla aún más. ¿Y qué fue lo que dijo? Algo como que Krada fue uno de los generales de Emón, solo para decirle después que no le llegaba a la suela del zapato.
Y tenía razón.
Sver era débil. Es cierto que el objetivo de un ulemo no era luchar, pero se habían presentado varias ocasiones en las que debía hacerlo. Por lo que parecería, no serían las últimas, y no estaba preparado.
Shura levantaba de vez en cuando la vista de los libros y miraba a su compañero. Era obvio que estaba triste, pero quería esperar un poco. Quizás Tenai se diese cuenta y le ayudase, aunque por las pintas, iba a tomarse su tiempo en lavar a Lars.
Finalmente, la psíquica no aguantó más, se levantó de su sitio y se sentó al lado de Sver.
—¿Estás bien? —dijo.
—Sí. Por supuesto que estoy bien. ¿Por qué preguntas? —respondió el chico.
Shura le fulminó con la mirada.
—Vale, no, no lo estoy. ¿Tan obvio es?
—No hay que ser psíquico para darse cuenta. ¿Qué te pasa?
—Soy un inútil. Ya viste lo que pasó el otro día en la mansión de tu maestro. Esa chica, Zuei; se plantó delante de mí y no pude hacer nada. Es más, ni tan siquiera me atacó con sus cadenas.
—Sver, Zuei es una Ojos Blancos. Son extremadamente buenos luchando. Ella debe estar cerca de mi nivel.
—Eso no quita que sea inútil. Tú al menos pudiste acercarte a ella. Yo ni tan siquiera pude hacer algo vagamente parecido...
—Eso es porque soy una espadachina prodigiosa. No te juzgues tan duramente.
—Pero no es solo eso, Shura. Tenai tiene razón, eres tú la que me está salvando. ¡No soy más que un lastre en las luchas!
—Sver, la vida no es solo luchar. Ya lo sabes. Tienes otras destrezas.
—Aun así, eso no quita nada de lo que he dicho. Si vamos a seguir viajando juntos los tres, debo ser capaz de estar a vuestra altura.
—Sver, no tienes que ser como nosotras. Tenai y yo tenemos razones por las que somos buenas combatientes, pero...
—Shura —interrumpió Sver—. No. No puedo simplemente ser un lastre. Los ulemos pueden ser buenos en combate... ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Adelante.
—Zuei dijo que Krada es uno de los generales de Emón. ¿Sabes si es cierto?
Shura susurró algo.
—¿Qué? —dijo Sver.
—Nada importante. Respondiendo a tu pregunta, Krada no es un general, pero sí que lo fue. ¿No lo sabías?
—¡Por supuesto que no!
—Krada fue uno de los Tres Grandes Generales. De hecho, tuvo el segundo rango más alto.
—¿Y por qué no me lo contó?
—No tengo ni idea. Es tu maestro, no el mío.
Sver no habló inmediatamente.
—Si Krada fue un general, eso es muestra de que un ulemo puede ser bueno en combate...
Ninguno de los dos dijo nada.
De repente, Tenai aterrizó delante de ellos. Resistiéndose, Lars la había golpeado y la había lanzado desde el río.
—¿Estás bien? —preguntaron Sver y Shura a la vez, él muy preocupado, ella menos.
Tenai se incorporó como pudo y miró a su alrededor como si no supiese que había pasado. Cuando lo recordó, se levantó rápidamente y empezó a correr hacia el río.
—¡Sucio animal! —gritaba mientras corría— ¡Te vas a enterar! ¡Ven aquí!
Luego la chica siguió intentando lavar a Lars, pero de forma mucho más agresiva.
Sver se rio por un momento y luego recuperó una expresión triste.
—Shura... tú eres fuerte. Eres muy buena con la espada y además eres psíquica.
—¿Qué pretendes?
—Ayúdame... a ser más fuerte.
—¿Yo?
—Sí. Shura, desde que no tengo a Krada, nadie puede enseñarme como un ulemo puede luchar, pero tú puedes ayudarme a mejorar en combate.
La psíquica lo meditó durante unos segundos.
—Está bien. Prepara tu orbe de Ulema. Vamos a hacer un combate de entrenamiento.
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Esdria
FantasiHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
