El cielo estaba prendido, envuelto en llamas. Su risa retumbaba con la fuerza de mil truenos. Su sombra se cernía sobre todos nosotros.
Y todos teníamos clara una cosa. Queríamos una muerte rápida, porque cualquier alternativa habría sido mucho peor. Nunca sentí tanta desesperación.
En ese momento de por entonces mi corta vida, los demonios eran algo distante, solo aparecían en rumores, historias de bestias malvadas que atacaban pueblos demasiado pequeños como para aparecer en los mapas. Los demonólogos que había conocido me habían dicho que esos monstruos no eran nada comparado con lo que realmente había más allá del velo.
Y fue solo entonces, cuando les creí.
Ante nosotros se encontraba un demonio más grande que cualquier mansión. Una figura indudablemente humanoide, pero que no tenía problema en contorsionar sus finas extremidades hasta tomar una postura primitiva y animal.
Pero al ver sus ojos supe que eso solo era una fachada. Tras esos ojos se escondía algo inteligente, algo que disfrutaba viendo como la gente huía y que se deleitaba con sus gritos. Y se reía. Se reía al ver a esos pequeños humanos correr como hormigas desesperadas.
Sigo teniendo pesadillas en las que recuerdo como agarraba a personas y les hacía... cosas.
Pero mi destino no era morir ahí. No.
El cielo se quebró. Un haz de luz bañó todo el lugar, calmándonos a todos. Y entonces, descendió. El ángel de Emón en su ardiente gloria se presentó ante nosotros, reclamando la atención de cualquiera, demonio incluido.
Después, todo ocurrió muy rápido. El demonio se lanzó contra el ángel y, antes de que lo supiese, yacía muerto sobre una colina lejana. Emón nos había bendecido con su ayuda y su protección.
—Fragmento de "Leyendas de Oronus, tierra de luz", Anónimo.
Sus pasos resonaban contra las paredes del oscuro pasillo. Se encontró con una enorme puerta, diseñada para que solo él fuese capaz de abrirla.
Emón entró tranquilamente en la enorme habitación y contempló su "ángel". Una figura gigante y encadenada con forma de luna creciente dotada un par de brazos con tres dedos cada uno y de tres pares de alas membranosas.
En el centro de ese extraño cuerpo había un enorme ojo, que le devolvió una mirada cargada de miedo a Emón.
El ángel no era nada parecido a un ángel. Solo era un demonio increíblemente poderoso que Emón había sometido hacía mucho tiempo. No fue fácil, pero ahora era tan sumiso como un animal asustado.
El dios empezó a levitar hasta ponerse a la altura del ojo del demonio.
—Tranquilo, pronto te daré la muerte que tanto tiempo llevas deseando —dijo mientras acariciaba la piel del ángel—. Pero antes me ayudarás una última vez. Probaremos la corona, ¿qué te parece?
Por supuesto, el demonio no dio respuesta ninguna. Hace mucho tiempo tuvo la capacidad de comunicarse, pero su voluntad había sido quebrada.
Entonces Emón escuchó pasos.
—¡Bienvenidos! Gracias a todos por venir —dijo mientras extendía los brazos para recibir a los Tronos.
—¿Ese es el ángel? —preguntó Klair.
—En efecto —respondió Rezzo, líder demonólogo—. Lord Emón y yo hemos pasado aquí muchas horas perfeccionando la corona. Es una bestia impresionante.
—¿Qué tiene que ver la corona con esto? —preguntó Naidia— ¿No se suponía que la corona era para controlar demonios?
—No mucha gente lo sabe, pero el ángel antes era un demonio hasta que se unió a Lord Emón —explicó Eburneo.
Emón descendió y se posó delante de sus Tronos. En sus manos apareció la corona: un aro dorado con cuatro engastes romboidales y otros dos circulares. En cada uno de ellos, había una gema cargada con un extraño aura. En todos, menos en uno.
—Falta la gema de la multiplicidad —dijo Emón mientras se ponía la corona—, pero será suficiente para hacer esto. Repasemos el plan.
El rey alzó una mano y una imagen se proyectó en el aire: el punto de vista del ángel.
—Nuberu y Zuei acompañarán al ángel. Él se adentrará en el palacio para encargarse de nuestro amigo ya que sus habilidades son ideales para contrarrestar la manipulación de sangre. Zuei se encargará de evitar que nadie escape. El resto nos quedaremos aquí observando.
»En caso de que el ángel sea derrotado, Efnu, Klair y Naidia irán. ¿Alguna duda de cuál es vuestro papel?
Los tres asintieron.
—Bien. Atacaremos en unos días —Emón se giró para mirar al ángel—. Ya es hora de recuperar Varod.
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
