Sver y Tenai se acercaron sigilosamente a una cueva de la que habían visto salir luz.
-Espera, antes de entrar déjame hacer algo -susurró la joven.
Tenai se concentró y cubrió a los dos de sombras, haciéndolos más difíciles de detectar. Luego, entraron. Era una cueva profunda, con una entrada bastante amplia. Tras caminar un rato, la cueva aumentó mucho su tamaño, revelando una enorme cavidad circular.
Sver y Tenai se escondieron detrás de unas rocas y observaron. En el centro de la cueva estaba un hombre alto, casi calvo, pero con barba pelirroja y vestido con una túnica blanca y ornamentada. Focis.
A su alrededor, tres pilares de fuego ardían sin quemar aparentemente nada. No demasiado lejos, estaba Lars, temblando, con todo su cuerpo rodeado de extrañas cadenas que brillaban con un fulgor dorado.
-Hay demasiada luz como para poder acercarnos fácilmente -susurró Tenai.
-No te preocupes.
El orbe de Sver empezó a brillar ligeramente. El joven se preparó para atacar, pero unas cadenas doradas empezaron a serpentear por su cuerpo. Poco después, no podía moverse. Las cadenas ni tan siquiera estaban apretadas o esposándole, tan solo hacían un ligero contacto, pero el cuerpo de Sver no respondía. Intentó hacer de todo, pero al final solo logró caer como un tronco. Solo podía mover los ojos y vio que las cadenas doradas también habían apresado a Tenai.
-¡Focis! -sonó una voz femenina- ¡Tenías razón! De haber sabido que iba a ser tan fácil jamás habría enviado al demonio.
Una mano agarró a Sver y empezó a tirar de él hacia el centro de la sala.
-Lo mejor de todo es que además hemos capturado al ulemo. El Maestro estará orgulloso -continuó diciendo la chica.
-Quizás deberíamos matarlos ahora -dijo Focis.
-Contente, el Maestro los quiere vivos.
-Está bien.
La chica se colocó en frente de Sver. Se trataba de una joven, de aproximadamente la edad de Shura. Era pelirroja y tenía los ojos azules. Vestía con unos pantalones azules y una especie de chaqueta de cuero blanco bordado. En medio de una mano tenía una reluciente gema amarilla engastada. Sver se fijó también en que le faltaba un lóbulo en una oreja.
-Mi nombre es Zuei -dijo simplemente.
Luego se levantó y no volvió a mirar a Sver.
-¿Qué hacemos con el animal? -pregunto Focis.
-Es un espécimen a punto de extinguirse. Seguramente el Maestro le encuentre algún uso.
-Entonces... ¡Cuidado! -gritó Focis.
Alzó una mano y de ella salió un potente chorro de llamas que logró erosionar una roca que estaba cayendo encima de ellos.
-Tenemos que salir de aquí la más rápido posible, este lugar se está cayendo a cachos -dijo Zuei.
Se acercó a Sver, le agarró del pelo para levantar su cuerpo inmóvil y sacó un pequeño cilindro de un bolsillo.
Sin embargo, una roca más volvió a caer y Zuei tuvo que apartarse.
-¡No es la cueva! ¡Nos están atacando!
En una de las manos de Zuei apareció una larga cadena dorada, que usó para golpear otra roca como si de un látigo se tratase, partiéndola en varios pedazos.
Más proyectiles aparecieron desde su espalda y tanto Zuei como Focis tuvieron que girarse para encargarse de las rocas.
Entretanto, Sver y Tenai intentaron liberarse, pero inútilmente, aunque mientras Zuei y Focis se encargaban de las rocas, los dos prisioneros empezaron a flotar hacia la entrada de la cueva.
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
