95. Teoría de dos orbes

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 Tirié caminaba hacia la celda de Krada. Dos orbes de Ulema flotaban perezosamente a su alrededor, pero no eran los únicos que la acompañaban. Cinco guardias, todos miembros de los Caballeros del Trueno, la acompañaban. Por si pasaba cualquier cosa en la ausencia de Klair, que había ido a Mandjet para discutir asuntos de seguridad con Emón.

Delante de las escaleras que bajaban a las celdas, estaba Zuei, que había venido a sustituir a Klair, y una de las pocas personas que tenían acceso a las celdas en ese momento. La pelirroja les dejo pasar y les apuro para que descendiesen de una vez.

—¿No acude con nosotros, lady Zuei? —preguntó Tirié.

—Lo siento, preciosa, pero ir a vigilar tu entrenamiento está muy por debajo de mí. Pero no te preocupes, cuentas con el respaldo de algunos de los guerreros más prodigiosos de las fuerzas de Emón.

Con eso y tras un gesto impaciente, Tirié y los guardias empezaron a descender las escaleras. Al poco entraron en la celda de Krada. La joven se preparó como siempre para su entrenamiento. Últimamente, las clases de su maestro habían sido muy exigentes, pero como resultado ya se sentía muy cómoda usando dos orbes a la vez.

—Buenas tardes, Tirié. O días, no sé qué hora es —dijo Krada con un tono más cordial de lo habitual—. Veo que Klair no está aquí. ¿Se ha puesto enfermo?

—Nunca te has interesado por él durante los entrenamientos, no finjas simpatía ahora.

—Es cierto. Creo que este cautiverio ha amargado mucho mi humor, ¿no crees? Permíteme disculparme por ello. Por otro lado, he evitado decírtelo, pero la verdad es que estoy muy orgulloso de tu avance hasta ahora. Has demostrado gran habilidad, no solo con un orbe, sino que con dos.

A Tirié todo eso le extrañó. Krada nunca le había dedicado cumplidos... o no desde ese lado de la celda. Quizás estaba intentando hacer que bajase la guardia o algo.

—Comencemos el entrenamiento —dijo Tirié.

—Claro, por supuesto. Puedes sentarte. Empezaremos con algo más teórico. Partamos de las bases. ¿Qué es lo que permite el uso del orbe de Ulema?

—La capacidad de control de las emociones.

—Una respuesta un poco vaga, pero la daré por buena. Bien. ¿Me recordarías cómo se conecta uno al orbe? ¿Cómo es que algunos pueden hacerlo y otros no?

—Para controlar el orbe, hace falta proyectar tus sentimientos sobre él. Es un acto que al principio requiere mucha concentración. ¿Por qué me preguntas todo esto?

—No seas impaciente. Antes déjame contarte una historia. Hace mucho tiempo, cuando los ulemos ya tenían sus propias tradiciones y eran conocidos a lo largo de todo el continente, se empezaron a desarrollar técnicas con el uso de múltiples orbes. Técnicas como las que te he enseñado.

»Sin embargo, los ulemos empezaron a realizar combates rituales entre ellos, y la mayoría volvieron a usar un solo orbe, haciendo que las técnicas con múltiples cayeran en el olvido. Eso es, hasta que yo las redescubrí, claramente. Al poco empecé a derrotar al resto de ulemos sin muchas complicaciones hasta que solo quedó uno. Mi propio maestro. Hasta entonces había combatido con nueve, a veces hasta diez orbes, pero, ¿sabes cuántos lleve a la batalla con mi maestro?

—No sé. ¿Veinte? —respondió Tirié, casi aburrida.

—Uno. Sabía que mi maestro era el ulemo capaz de forjar los vínculos más fuertes con su orbe, y entendía la debilidad de las técnicas con múltiples. A más orbes tengas, más débil es tu conexión con cada uno.

Tirié entendió de inmediato por qué Krada le estaba contando esa historia. Se levantó y reforzó su conexión con los orbes. Una gota de sudor frío recorrió su frente.

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