112. Emón, dios

1 0 0
                                        

 —¡No os hacéis a la idea de lo que me gustaría estrangularlo! —dijo Shura mientras apretaba en el aire sus manos.

—Créeme, sí que me hago a la idea —comentó Klair mientras se miraba la mano con la que había hecho el pacto demoniaco.

—Con el pacto no merece la pena centrarse en Yad, por mucha rabia que nos dé —dijo Efnu.

—¡Mató a Zea! —exclamaron Shura y Klair al unísono.

—Lo sé, y a mí me enfurece tanto... casi tanto como a vosotros. Pero no os preocupéis. Seguramente podamos encontrar alguna forma de anular el pacto después de vencer a papá.

—No ha pasado ni un día desde que hicisteis ese pacto y ya estáis pensando en formas de matar a Yad —dijo Tenai que había surgido de la sombra de una columna—. Admiro vuestra obstinación.

—Estás tú para hablar de obstinación —soltó Shura.

—Cuando Sver os dijo que dieseis una vuelta por el templo era para que calmaseis vuestros nervios, no para que conspiraseis, pero tengo que admitir que esto es más divertido.

—Difícil calmar nuestros nervios cuando mañana nos vamos a enfrentar a un dios... otra vez —dijo Klair, recordando las conclusiones del plan de ataque.

—Sí... Mañana vamos a intentar matar a mí padre —dijo Shura con un tono más sombrío antes de dirigir una mirada preocupada a su hermano—. ¿Estás seguro de esto Efnu?

—Por supuesto que no. Pero soy el único que puede hacerlo. Los únicos aquí con habilidad marcial comparable a la mía sois Yad, Krada y tú. Papá ha perdido su aprecio por ellos y, en el momento en el que se acerquen, los matará. A nosotros no nos hará daño, pero tú... recuerda lo que estar en presencia de esa lanza te hizo. No. El que tiene que estacar a Emón... soy yo.

El grupo se detuvo delante de una habitación.

—Eso lo entiendo —dijo Shura—, pero... No. Tienes razón. Pero si necesitas hablar o algo durante esta noche, sabes que puedes contar conmigo, ¿vale?

Efnu sonrió y dio un abrazo a su hermana.

—Lo sé. Eres una hermana pequeña excepcional.

—Retiro lo dicho, ve a pudrirte a tu habitación.

—Como prefieras. Buenas noches a todos.

Efnu atravesó la puerta, dejando a los demás.

—Bueno, supongo que será mejor si yo también voy a descansar. Hay que estar bien descansados para el suicidio que vamos a hacer —dijo Klair.

—¡Me gusta tu positividad, caperucito! —exclamó Tenai.

—Por favor, no nos mates mañana a todos. ¡Buenas noches!

Y con eso, Klair entró en su habitación. Shura y Tenai siguieron caminando juntas durante un rato. Tenai aprovechó el momento para soltar algunas de sus bromas y hacer reír a su amiga.

—Te veo distraída. Estás distraída —dijo en un momento la sombramante.

—Pero, ¿qué dices? Estoy escuchando tus tonterías.

—Puede ser, pero estás distraída. Deberías estar concentrada completamente en mí. ¿En qué estás pensando, mi princesita?

—Pues... No me llames así... La verdad es que tengo sentimientos encontrados. Quiero parar a mi padre, ¡por supuesto! Pero... por otro lado me gustaría que volviese a ser cómo antes... Debe ser la quinta vez que te digo esto. Tengo que estar aburriéndote.

EsdriaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora