101. El plan

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 Krada señaló al mapa de Mandjet mientras discutía con Klair. Al poco, llegó Tirié, seguida de Shura, Sver y Tenai. Esta última gastaba unas ojeras muy poco características de ella, acentuadas por la marca que las lágrimas habían dejado en su cara.

Cuando la sombramante entró, Krada la miró esperando una respuesta. Tenai le devolvió la mirada, desafiante a pesar de su cansancio. La joven se fijó en que el ulemo había curado las heridas que le había infringido, lo que la hizo sentir un pequeño pinchazo. Habría deseado que esas heridas fuesen incurables.

—¿Qué es lo que miras? —preguntó Tenai— Si estás preocupado de que te ataque, puedes ahorrártelo. Tienes suerte de que te necesitemos para derrotar a Emón. Cuando todo esto acabe, pienso degollarte vivo y utilizar tu piel para hacerme unas botas.

—Como desees —respondió Krada neutramente—. En ese caso, creo que tendré el placer de discutir con vosotros la situación. ¿Quién de vosotros aquí conoce Mensenktet?

Solo Shura y Klair levantaron la mano.

—¿Qué es eso? —preguntó Sver.

—Es una fortaleza al este de Mandjet, muy adentrada en el mar —respondió Klair—. Y, por encima de todo, es donde Emón quiere realizar su ritual. Donde quiere abrir un portal al plano de los demonios.

—¿Y cómo se supone que vamos a llegar hasta allí?

—La forma más simple es a través del mar —respondió Shura—. Una vez lleguemos, puedo usar mi telequinesis para subirnos a la fortaleza.

—Me temo que esa no sería una opción viable —dijo Klair—. Nuberu, antes de morir, ha rodeado la fortaleza por un anillo de tormentas intensas que hacen imposible casi cualquier viaje en barco. Inevitablemente se disiparán, pero dudo que antes de que Emón termine el ritual.

—Podríamos ir por aire, por encima de las nubes —replicó Krada.

A pesar de su capucha, Shura notó cómo Klair había dirigido la mirada hacia ella.

—Mi telequinesis fallaría bastante antes de llegar hasta allí.

—¿No tienes otra opción?

—Sabes perfectamente que me niego. Además, no podría con todos vosotros. ¿No podemos usar orbes de Ulema como plataformas volantes o raltayrs?

—Los raltayr no vuelan tan alto —respondió Krada—. En cuanto a los orbes, sería una opción posible.

—Todo eso importa poco —interrumpió Klair—. A diferencia de vosotros, yo he tenido el placer de volar en raltayr con frecuencia y, dejad que os diga, no hace falta subir demasiado para que cueste respirar. ¿Alguno de vosotros podría respirar a la altura de las nubes?

—Ya veo —respondió Krada tras unos segundos de silencio—. Entonces solo tenemos una opción —el ulemo removió los mapas y puso a vista de todos un plano hecho a mano alzada—. Emón ha puesto varias defensas contra teletransporte, pero eso significa que sigue necesitando una entrada para él mismo y sus tropas. Por supuesto, esa entrada solo puede estar en un sitio.

Shura reconoció el plano. Puso la mano sobre él y sus dedos recorrieron los pasillos, tal y como ella había hecho cuando era una niña.

—El palacio de Mandjet.

—Exacto —dijo Klair mientras señalaba a un punto en el plano—. En lo más profundo del palacio, hay un espejo mágico que permite entrada a Mensenktet.

—¿Y no podemos usar el espejo de la prisión? —preguntó Tirié— Seguro que ahora que no hay prisioneros la seguridad se habrá relajado.

—Me conozco la red de espejos de memoria, y solo el del palacio permite acceso a Mensenktet. Pero podemos usar el de la prisión para ir a Mandjet.

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