104. Segundo acto - Cadenas y sombras

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 El grupo entró en una sala amplia. No había pilares ni nada, pero del techo colgaban varios anillos sujetados por cadenas.

—Así que habéis matado a Rezzo y a su nueva mascota, ¿no? ¡Ya iba siendo hora! —se rio una voz femenina.

—¡Zuei! ¡Bastarda! ¡Da la cara! —gritó Klair.

Zuei, sexto trono de los Ojos Blancos, descendió desde uno de los anillos balanceándose con una cadena.

—Esa no es forma de hablar a tu hermanita, deberías mostrar un poco de respeto —dijo.

—No eres más que una niña de la que mi padre se encaprichó.

—¿Vas a seguir negándolo? ¿Acaso quieres ver una prueba de nuestro linaje compartido?

El rostro de Zuei cambió y se convirtió en un hombre joven.

—¿Paar? —preguntaron Sver y Tenai a la vez.

—¡Oh! ¡Vaya! ¿No os enterasteis? Resulta ser que vuestro querido compañero de viajes era un yaghal. Que cosas tiene la vida, ¿a que sí? No voy a negarlo, fue difícil no reírme en vuestra cara esas noches que...

No pudo terminar. El suelo en el que estaba se partió en dos gruesas losas que se levantaron y la aplastaron como una mosca, todo ello cortesía de la telequinesis de Shura.

—Esto es por lo que le hiciste a Sver y a Tenai —gruñó.

—Bueno, ya está muerta —dijo Tenai— ¿Quién viene ahora?

Los escombros empezaron a moverse y, súbitamente, Zuei salió de entre ellos con su rostro original y su melena pelirroja.

—¿Se puede saber a qué vino eso? ¡Tremenda falta de...!

No pudo terminar. Una flecha de Klair le atravesó la cabeza, pero esta se regeneró a gran velocidad.

—Muy bien... —dijo Zuei, enfadada— Ahora os vais a arrepentir.

—¿A cuántos pobres desgraciados les has robado el rostro?

—A unos cuantos. Una docena o así —sonrió Zuei—. ¿Acaso te molesta?

Klair acertó otra flecha a pesar de que Zuei intentó evitarla.

—Para nada. Me alegra saber que podré matarte otras nueve veces.

Zuei se curó y en sus manos aparecieron dos cadenas doradas. Empezó a moverlas como si fuesen látigos de manera incesante, obligando a todos a apartarse. Allá donde las cadenas golpeaban, el suelo se partía y lanzaba escombro en varias direcciones. Sver y Tirié detenían algunos cadenazos con sus orbes, salvando más de una vez a sus compañeros. Tenai y Shura utilizaban sus respectivos poderes para devolver el escombro hacia Zuei, que los destrozaba con más cadenazos. A pesar de estar rodeada de adversarios, la miembro de los Ojos se defendía muy bien.

Sin embargo, su derrota estaba sellada en el momento en el que Klair tensó la cuerda etérea de su arco. Con puntería certera, Sus flechas atravesaron a Zuei, una, dos, tres... hasta seis veces. Casi todos los golpes fueron mortales, pero los pocos que no, sí que fueron suficientes como para que Shura o Tenai la acabasen con sus hojas.

—¡Ya basta! —gritó Zuei— ¡Os voy a enseñar a mostrar algo de...!

Klair acertó otra flecha. Esta vez el cuerpo de Zuei cayó al suelo, pero había algo raro. El cuerpo había empezado a convulsionar, y el rostro de Zuei cambiaba constantemente. En un momento era el de un hombre anciano, al siguiente el de una niña, seguido de una mujer de mediana edad. Con los rostros aun cambiando, se levantó. Fuertes sacudidas provenientes de su interior amenazaban con tirarla al suelo.

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