Dedicatoria: para aquel que ha perdido a alguien cercano recientemente. Ojalá te sea leve.
Tenai entró en un nuevo pueblo montada sobre Lars. Hacía un día radiante y el lugar rebosaba de vida.
En el centro de la plaza en la que la sombramante había entrado, había una fuente y, a su alrededor, unos cuantos niños jugando que, al ver a Lars, se acercaron.
-¿Qué animal es? -preguntó una niña.
-Es un hoschi -respondió Tenai.
-Es muy grande -dijo uno de los niños mientras se acercaban a acariciarlo.
Lars simplemente se tumbó y se dejó mimar.
-Es de los animales más grandes que existen -dijo la sombramante, alegre.
-¿Tan grande como un dragón?
-Bueno, nunca he visto uno, pero no creo que sea tan grande -respondió Tenai pensando en la criatura ficticia.
-Tiene un pelaje muy suave -comentó otro niño.
-Sí, pero hay que tener cuidado de que no te coma -dijo Tenai, a pesar de que los hoschis eran herbívoros. Uno de los niños se alejó un poco, lo que hizo mucha gracia a la sombramante.
Pronto, los padres de los niños los llamaron y Lars se levantó, con un pequeño gruñido porque ya no le estaban acariciando.
Tenai se dirigió a la posada del pueblo. Tras su última aventura, el noble al que ayudó intentó pagarla la mitad porque había priorizado rescatar a una niña antes que devolverle su dinero. Tras una larga discusión logró que le pagase lo acordado. "Quizás debería haber dejado que el tipo ese del fuego se llevase el dinero".
Tenai dejó a Lars en la entrada de la posada y alquiló una habitación para un par de noches. Luego, empezó a buscar algún establo que alquilar y que tuviese un tamaño lo suficientemente grande como para que Lars estuviese cómodo.
Mientras caminaba, se pasó por la plaza principal del pueblo para ver qué posibles recompensas había. Tenía aún casi todo el dinero de su trabajo anterior, pero también tenía curiosidad.
Cuando un par de figuras encapuchadas se alejaron del tablero, la joven se acercó para leerlo y una recompensa llamó su atención. Lo primero que sus ojos vieron fueron los diez mil orues de recompensa. El objetivo: matar un demonio.
Tenai se planteó la posibilidad de aceptar ese trabajo, pero un demonio era algo que nunca había intentado cazar, aunque ya había aceptado misiones similares en el pasado...
Finalmente decidió que lo intentaría.
Llevó a Lars a un establo, empezó a buscar información sobre el demonio ese y aprendió que había aparecido unos días atrás, pero que ya había matado a varias personas.
Por lo que habían visto, era capaz de crear potentes llamas y a su alrededor había un aire muy tóxico. Finalmente, descubrió que se había escondido en un bosque cercano, por lo que se preparó y se dirigió hacia ahí montada en Lars.
Cuando llegó a la linde del bosque se bajó de Lars, ya que este era demasiado grande para atravesar la maleza.
-Está bien, a partir de ahora voy a continuar a pie. Lars, escóndete no vaya a ser que te pase algo -dijo Tenai.
Sin embargo, el hoschi simplemente se acercó a un arbusto y hundió la cara en él. Poco después la joven escuchó al animal masticar.
La sombramante suspiró y se adentró en el bosque. En ese momento agradeció más que nunca que de pequeña le hubiesen enseñado a manejarse por ese tipo de lugares con bastante soltura, pero aun así la travesía se hizo tediosa.
Tras lo que pareció una eternidad de plantas y arbustos, Tenai olió un hedor pestilente y se tuvo que tapar la nariz con la ropa. Tenía que estar cerca del demonio. En efecto, unos minutos después, llegó a un claro y ahí estaba.
En el centro había una especie de lagarto enorme, con piel rugosa y oscura. De su lomo ascendía una columna de humo azul que se disipaba rápidamente en el aire. Su boca, llena de dientes largos y afilados, estaba masticando lo que quedaba de algún pobre animal.
Si quería matar al demonio, Tenai debía ser muy cauta. Una confrontación directa sería peligrosa, por lo que se movió entre las sombras silenciosamente. Si podía tocar la sombra del demonio, podría matarlo fácilmente.
Rápidamente la joven se situó detrás del monstruo y se acercó con sigilo. Cuando estuvo a su lado, el aire era casi imposible de respirar, pero logró tocar la sombra del demonio, que se expandió. Luego, se tornó mucho más oscura y el demonio empezó a sumergirse en una especie de líquido de tinieblas.
Mientras se hundía, el monstruo se contorsionó intentando escapar.
Cuando Tenai creyó que ya había ganado, el humo que salía de la espalda del monstruo de repente se convirtió en potentes llamas azules, que disiparon las sombras y que obligaron a la joven a retirarse.
La parte que las sombras habían devorado, quedó seccionada del cuerpo del demonio y desapareció, como si ya no existiese, pero la bestia seguía contando con la parte frontal de su cuerpo, con la que intentó abalanzarse sobre la joven.
Esta se alejó lo más que pudo y el demonio intentó acercarse, pero lo hacía muy lentamente, dejando un rastro de sangre viscosa y oscura que derretía la hierba.
La sombramante pensó que estaba segura a esa distancia, pero el demonio escupió una llamarada azul por la boca.
Tenai se apartó y se dirigió al árbol más cercano.
Como si de una manta se tratase, la joven agarró la sombra de la planta y empezó a tirar.
El árbol quedó arrancado y cayó sobre el demonio, golpeándole con fuerza.
Tenai no lo dudó ni un segundo más. Desenfundó la daga de su abuelo, se acercó al monstruo y la clavó varias veces en la cabeza hasta que el demonio dejó de moverse.
Luego, se alejó. Soltó un alarido de victoria y se dejó caer al suelo para descansar.
-Si los registros que tenemos son precisos, es una sombramante muy habilidosa. Pocos podían crear esa piscina de sombras -dijo Zuei tras observar cómo Tenai mataba al demonio a través del espejo.
-No sé por qué mandamos a un demonio para matarla. Podríamos haberlo hecho nosotros mucho más fácilmente.
-Es esa impulsividad por la que el Maestro te expulsó, Focis.
-¡Pero si ha matado a uno de nuestros demonios!
-El objetivo no era que el demonio la matase, era medir sus capacidades. Es la última sombramante y no sabemos cómo de poderosa puede ser. Tenemos que actuar con cautela.
-¡Soy Focis, el Incandescente! ¡Yo solo podría haberla matado! ¡Con tú fuerza, Zuei, no habríamos tenido nada que temer!
-¿Y entonces por qué la sombramante te derrotó en aquella cueva?
Focis no respondió.
-No temas. Ahora que tenemos más información sobre ella, podremos capturarla. No solo tendrás tu venganza, sino que quedarás redimido delante de los ojos del Maestro.
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Esdria
FantezieHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
