Klair había reunido a todos los trabajadores de la prisión. Él estaba en la tarima, con Tirié a un lado y a la codirectora al otro.
Entre el público estaba Aska, miembro de los Caballeros del Trueno, una élite dentro de los Ojos Blancos bajo el mando del tercer trono. En otras palabras, era un puesto perfecto para que nadie sospechase de él.
En realidad, Aska tenía un solo maestro: Krada. Había logrado que le destinasen a la prisión de Klair y desde entonces logró ser el encargado de llevarle la comida a Krada la mayoría de las veces. Era mundano, sí, pero era una forma fácil y discreta de comunicarse con él.
—Os he reunido a todos vosotros porque tenemos que habilitar una nueva celda de alta seguridad —dijo Klair.
Aska se fijó en él. Klair: hijo de Eburneo, quinto trono de los Ojos Blancos y el mandamás en la prisión. Un perro fiel a Emón, nada más. No le gustaba.
—Nuestro nuevo prisionero no será uno de carne y hueso. Es una colección de demonios contenidos en unas gemas y...
Aska se fijó en eso. No se trataba de un solo prisionero, eran muchos demonios. Eso le dio una idea. Tenía que hablar con Krada.
—Maestro Krada, soy yo —dijo Aska cuando llevaba la comida al ulemo.
—Ah, Aska, es un placer poder verte. Esta semana estás viniendo poco.
—Eso es por el entrometido de Klair. Diseñó los horarios para venir más veces él. Creo que se huele algo.
—Permíteme dudarlo. Bueno, ¿hay alguna nueva noticia o todo sigue con la misma monotonía de siempre?
—Hoy Klair nos reunió a todos. Van a traer un montón de demonios.
—Interesante.
—Maestro...
—¿Sí?
—Se me había ocurrido que esta podría ser una gran oportunidad para liberarle.
—¿Qué insinúas?
—¡Piénsalo! Si estos demonios se escapan, sería un momento excepcional para que tú mismo pudieses huir.
—No.
—¿Qué? ¿Por qué no? Ya sabemos dónde va a llevar Emón a cabo su ritual. ¡Tenemos que sacarte de aquí cuanto antes! ¡Eres el único que puede detenerlo!
—¡No! ¡Aún no es el momento! Tengo muy buenos motivos para esperar.
—Pero...
—No hay peros.
—Es por la chica, ¿no?
—¿A qué te refieres?
—¡A tu alumna! Se llamaba Tirié, ¿no? Quieres evitar que le pase algo si tú te escapas.
—Aska, aún no es el momento. Confía en mí.
—Está bien, pero si se presenta la oportunidad, por favor, escape.
Klair se apoyó en la barandilla del balcón de la prisión. Ya había anochecido y el cielo estaba despejado. Había sido un día duro con todo el rollo de los nuevos demonios, pero el día siguiente sería más tranquilo.
Se relajó lo máximo posible y contempló las estrellas como solía hacer todas las noches, soñando con estar lejos de esa condenada prisión.
Se ensimismó tanto en sus propios pensamientos, que dio un salto cuando empezaron a sonar las alarmas.
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Esdria
FantasíaHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
