Todo a su alrededor estaba oscuro. La negrura llegaba hasta el horizonte y más allá. Shura empezó a caminar, pero la cabeza le daba vueltas... ¿estaba dormida? Creía que sí. Intentó hacer memoria, pero sus recuerdos estaban nublados, quizás se había teletransportado, era difícil saberlo.
Se llevó la mano a la cabeza y se masajeó la frente como si eso pudiese ayudar. Luego empezó a caminar sin saber si llegaría a algún lado. Solo fue tras unos cuantos pasos que, a lo lejos, pudo distinguir una mancha blanca. La joven se acercó, aumentando su velocidad poco a poco hasta el punto en el que corría. Sin embargo, cuando pudo distinguir la figura en la distancia se paró en seco.
—No... Este sueño otra vez no... —murmulló.
Sin que ella pudiese hacer nada por evitarlo, la distancia entre la figura blanca y ella se redujo en un instante. Sus facciones estaban claramente definidas, mucho más que las de un recuerdo cualquiera. Intensos ojos amarillos, una corta melena rubia con puntas teñidas de blanco y un precioso rostro. Su cuerpo estaba ataviado con un simple vestido blanco. Ante Shura estaba la viva imagen de Zea.
—Shura —dijo—. Estás viva.
—Sí —respondió la psíquica como quien admite un crimen.
—Y Klair está vivo.
—Sí.
—Y Yad está vivo.
—Sí...
—Pero, ¿y yo? ¿Yo estoy viva?
—No... —una lágrima empezó a deslizarse por el rostro de Shura.
—Me dejasteis atrás.
—Zea, no... yo...
—¿Por qué me dejasteis atrás? ¿Por qué me abandonasteis?
—Zea, yo no quería dejarte atrás.
—Pero lo hiciste. Y ahora —Zea se llevó la mano al pecho y su vestido blanco empezó a mancharse de rojo—, ahora estoy muerta.
—¡Intenté salvarte! ¡Lo prometo! ¡La culpa es de Klair! ¡Él no me dejó salvarte!
—Entonces, ¿fue su culpa?
—¡Sí! Si él no hubiese...
—¿Realmente lo intentaste?
—¿Qué? ¡Claro que sí! ¡Zea! ¡Eras la persona más importante de mi vida!
—¿Realmente lo intentaste? ¿Realmente me intentaste salvar? ¿Te esforzaste tan siquiera?
—¿Qué estás diciendo? Por supuesto que hice todo lo que pude.
—Mientes.
—¡Estoy diciendo la verdad!
—Sabes que no.
Shura no respondió. Simplemente colapsó, cayó al suelo y empezó a sollozar. El olor de la sangre empezó a darle nauseas.
—Lo intentaste, ¿verdad? —dijo la imagen de Zea— Cuando notaste que Klair te agarraba, lo intentaste. Intentaste usar tu poder, teletransportarme, ¿verdad?
Shura siguió sin responder.
—Intentaste teletransportarme, pero no fuiste capaz. No lo lograste. No hiciste el esfuerzo suficiente, ¿no? Fue tu idea ir a matar a Yad. Y fuiste tú la que no me pudo salvar. Si estoy muerta, es por tu culpa.
—¡Vale! ¡Sí! ¡Es verdad! —estalló Shura, con los ojos enrojecidos y la garganta ahogada por el llanto— ¡No fui capaz! Todos los días desde entonces... no he podido evitar pensarlo. Si tan solo lo hubiese logrado, estarías aquí conmigo. Mamá también estaría aquí. ¡Todo estaría bien! Era capaz, ¡podría haberlo hecho! ¡Todo es culpa mía!
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
