Sver se despertó con la luz del sol. Tras estirarse buscó a sus compañeras y vio a Tenai durmiendo. Habitualmente, él nunca la despertaba, pero esos últimos días habían sido diferentes. Shura les había pedido viajar más rápido para llegar pronto a un lugar llamado Druen.
Sver se acercó a Tenai y la dio un pequeño meneo para despertarla. La sombramante se sobresaltó y se despertó bruscamente, mirando hacia distintos lados en busca de posibles peligros, pero solo vio a Sver, por lo que decidió que era seguro volver a acostarse.
—Vamos, Tenai, seguramente Shura nos esté esperando.
La sombramante se acercó a su amigo y le golpeó, pero aún no estaba lo suficientemente despierta como para hacerle nada.
—Impresionante golpe —dijo Sver.
—Cállate, enanito.
—¿De verdad que nunca vas a cansarte de llamarme así?
—Antes muerta.
—Bueno, vale. De todos modos, levántate. Que, además, ya es de día.
—No sabes cuánto te odio ahora mismo.
—¿Y ahora por qué?
—Porque odio levantarme.
Tras prepararse un poco, Tenai recuperó su humor habitual y luego buscaron a Shura. No andaba demasiado lejos. Se estaba peinando y tatareando una cancioncita alegre.
—¡Buenos días, chicos! —dijo alegremente antes de continuar peinándose y tatareando.
Tanto Sver como Tenai la miraron extrañados.
—¿Ocurre algo? —preguntó Shura.
—No, es que nunca te habíamos visto hacer eso —dijo Sver.
—¿Peinarme?
—No, cantar.
—Ah... eso. Bueno, cuando estoy contenta a veces tatareo.
Tenai se acercó a Shura y apoyó su mano en su hombro a pesar de la mirada incriminadora que la psíquica le lanzó.
—¡Ay! Mira, enanito. ¡La princesita está contenta gracias a nosotros!
Shura suspiró.
—No. No es gracias a vosotros —dijo—. Sin embargo, sí que es cierto que estamos cerca de Druen gracias a que os esforzasteis para llegar antes, eso os lo tengo que agradecer.
—Para eso están los amigos, princesa. Pero como compensación no esperes que vuelva a madrugar.
—Lo siento, Tenai, pero no soy vuestra amiga.
La sombramante se puso al lado de Sver con una ceja alzada.
—¿Cómo? ¿Por qué no? —preguntó.
—Llevamos viajando ya un tiempo juntos y hemos pasado por mucho —añadió Sver.
—Admito que estar con vosotros es agradable y que sois gente amable —contestó Shura—. También es cierto que me habéis ayudado a veces de forma desinteresada y que me caéis bien. De hecho, pienso que podríais ser buenos amigos, pero me temo que no es posible.
—¿Qué? Pero eso no tiene mucho sentido.
—Lo siento, de veras, chicos, pero es mejor así.
—Shura, si hay algo que hayamos hecho o hagamos que te incordie, puedes decírnoslo —dijo Sver.
—No es por vosotros, tranquilos.
Sver y Tenai se miraron el uno al otro antes de que la sombramante se acercase a la mandjetita.
ESTÁS LEYENDO
Esdria
FantasiHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
