—¡Aun no me puedo creer nada de esto! —dijo Tirié.
—Todo lo que te he contado es cierto —respondió Klair.
—¿Y por qué no dijiste una sola palabra antes? ¿Y se puede saber a dónde vamos? Oye... ¿Me estás escuchando? ¿Quieres parar?
Tirié cogió a Klair del brazo y le obligó a pararle. Estaban caminando por algunas de las calles más desiertas de Mandjet vistiendo capas de viaje con capucha para evitar que nadie les reconociese.
—Tirié, tenemos poco tiempo. Te daré todos los detalles que quieras, pero tienes que esperar a...
—¡Ni hablar! ¡Me vas a aclarar qué está pasando aquí y ahora! —la forma en la que lo dijo dejaba claro que Klair no podría cambiar su opinión.
—Vale. ¿Qué es lo que quieres saber?
Tirié se detuvo un momento para ordenar sus pensamientos y para calmarse un poco.
—Primero de todo —dijo con voz calmada—, ¿es verdad que estás compinchado con Krada? ¿O es todo una broma muy pesada?
—Llevo colaborando con Krada desde que dejó los Ojos Blancos, sí.
—¿Y por qué nunca me dijiste nada? —chilló Tirié.
—Entiende que, en cuanto entraste en la prisión, no podía confiar en ti.
—¿Y después? ¡Hemos pasado por situaciones de vida o muerte juntos! ¿No es eso suficiente para que confíes en mí?
—Tirié, confío en ti. Es la razón por la que te estoy trayendo conmigo.
—¿Y por qué no me dijiste nada antes?
—Porque no sería seguro.
—¿Cómo? ¿Pensabas que me iba a chivar?
—No. Por supuesto que no. Pero Emón es un psíquico poderosísimo. No podíamos atrevernos a que leyese tu mente y se diese cuenta de todo. Por eso Krada intento distanciarse tanto de ti. En cualquier caso, cuanta menos gente supiese quienes son aliados de Krada, mejor. Yo mismo desconozco quién más puede estar de nuestro lado.
—¿Y lo de Emón? ¿Qué es todo eso de que quiere liberar a los demonios? ¿Por qué?
—No sabemos muy bien por qué. Krada presupone que es por algún profundo resentimiento. Pero sí que sabemos que pondrá en peligro a demasiada gente.
—¿Y por qué habéis esperado tanto tiempo? ¿No habría sido más fácil hacer algo antes?
—Cuando se trata de Emón, no. Es demasiado poderoso para vencerle en condiciones normales. La única opción es aprovechar un momento en el que su defensa esté baja, cuando sus capacidades estén limitadas. El único momento en el que eso pasará, es cuando esté concentrado en romper el velo que separa ambos mundos.
—¿Por eso habéis esperado tanto? ¿Para obtener toda la información posible?
—Exacto. Pero seguro que ahora Emón se ha dado cuenta de mi traición. Por eso tenemos que encontrarnos con Krada.
—¿No podrías haber seguido fingiendo? Después de todo, no estabas el día que Krada escapó.
—Podría haberlo intentado, pero no podía garantizar que Emón o algún otro trono te dejasen en paz.
—Klair... Sigamos, pero que sepas que esta conversación no ha acabado.
—De acuerdo. En cualquier caso, estamos cerca.
—¿A dónde vamos?
—Tengo que recoger un encargo.
Siguieron caminando un rato más, torciendo varias calles, hasta que llegaron a una pequeña tienda: "Artefactos de Lyania y Saidas". Klair se acercó a la puerta, pero Tirié se quedó fuera un par de segundos, contemplando el nombre de la tienda.
ESTÁS LEYENDO
Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
