El hijo se despertó en una habitación negra. A parte de él, solo había dos espejos a la distancia. Eran el mismo tipo de espejo. Perfectamente reflectantes, rodeados de embellecidos marcos de brillante plata... o puede que fuese platino.
El hijo se acercó a uno de ellos, pero en vez de verse a sí mismo reflejado, vio a su familia. No pudo evitar sonreír, pero esa sonrisa duró poco. Cuando miró al otro espejo vio una figura del pasado. Extendió la mano hacia el espejo. ¿Por qué la figura era tan borrosa? No, no lo era.
—¿Cuál escoges? —preguntó una voz.
El hijo dirigió la mirada a su padre.
—¿Eres tú de verdad? ¿O es esto solo un sueño? —preguntó el hijo.
—Puede que ambos —respondió Degúmines.
El hijo desvió la mirada a sus manos, que sujetaban un cuchillo. Era viejo, estaba oxidado y se rompería con cualquier impacto. Pero, quizás, podría aguantar lo suficiente para atravesar la piel y golpear el corazón.
Sin dudarlo, el hijo se lanzó hacia su padre, con la intención de matarlo, de desgarrar su corazón y verlo sangrar hasta la muerte. Pero, cuando el cuchillo estaba a punto de hacer contacto, Degúmines desapareció. Poco después se escuchó el sonido de dos espejos resquebrajándose y desmoronándose.
El hijo se despertó, sudando. Miró a un lado y a otro. Estaba solo.
Se levantó. Tenía mucho trabajo que hacer.
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
