Tercera noche en la casa de Naidia. Sver y Shura estaban en la habitación que esta les había dejado. Él estaba tumbado en la cama, con el orbe de Ulema flotando a unos centímetros de su cara y cambiando de forma constantemente. Un cubo, una pirámide, un cilindro... no, ese no le había quedado bien. Volvió a intentarlo.
Shura por su parte estaba sentada en la cama, con los ojos cerrados, el ceño fruncido, las piernas cruzadas y la cabeza apoyada en una mano. A su lado tenía uno de los diarios de Mastis, su antiguo mentor que se sacrificó para salvarlos de Zuei. La joven tenía intención de seguir leyéndolo, pero no lo había abierto en toda la noche. Tenía la mente puesta en otra cosa.
—Estás pensando en Tenai, ¿no? —dijo Sver.
Shura suspiró.
—Sí. ¿Es tan obvio?
—No. Es que yo también estoy pensando en ella. Lo de hoy no ha sido normal.
Pasaron el día con Tenai a solas, puesto que Naidia había ido a por comida a algún pueblo que ellos no conocían.
La cosa, es que Tenai parecía increíblemente apagada, como si sus pensamientos estuviesen en otro lado. Es cierto, respondía a lo que decían Shura y Sver, incluso reía de los chistes que Sver le contaba para animarla, pero esas risas y respuestas eran cortas y rápidamente daban paso a una mirada perdida.
—Si te fijas, hasta nos llamó por nuestros nombres —observó Shura—. Nada de "princesita" o "enanito". No es nada propio de ella. ¿Crees que puede ser algo que le dijese Naidia?
—No lo sé. Quizás simplemente tuvo un día de bajón. ¿Crees que es posible?
—Ni idea.
—A lo mejor le estamos dando más vueltas de las necesarias. Si mañana sigue así, deberíamos simplemente preguntarla.
—Tienes razón. Especular no sirve de nada —Shura se metió en su cama y se dispuso a apagar la vela que tenían iluminando la habitación—. Buenas noches, Sver.
—Buenas noches, princesita.
—¿Perdón?
—Bueno, alguien tendrá que llamarte así en ausencia de Tenai, ¿no?
—Muy gracioso.
Sver se rio y le dio las buenas noches. Shura apagó la vela y pronto los dos se durmieron. O por lo menos, él. Shura no era capaz de concebir el sueño.
Quizás podría usar sus capacidades psíquicas para dormirse a si misma, pero la verdad es que tenía sed, por lo que decidió salir de la habitación a beber algo de agua. No quiso despertar a Sver, por lo que se dirigió a la puerta levitando con su telequinesis.
Al salir al pasillo y comprobó que no había nadie, bajo por las escaleras flotando para no correr el riesgo de despertar a nadie. Rápidamente, voló hasta la cocina y se sirvió un vaso de agua. Cuando lo bebió, se percató de que alguien estaba hablando.
Con cuidado, salió de la cocina. La voz parecía ser la de Naidia. Debía provenir del sótano. Shura dudó por unos segundos, pero había algunos aspectos de esa mujer que la inquietaban. Decidió bajar al sótano flotando, por si acaso.
—Puedo, como mucho darte un par de días más. No creo que se queden aquí mucho más tiempo —escuchó la psíquica mientras bajaba. Era la voz de Naidia.
—Entonces tendrás que atraparlos. Sé que eres perfectamente capaz. Además, tienes los medios —respondió otra voz. Una que Shura reconoció y que hizo que le bajase un escalofrío por la espalda.
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
