Efnu y Klair se encontraban en un jardín de flores blancas con un árbol de hojas plateadas. Efnu se acercó al árbol y clavó la espada en él.
De repente, un vendaval salió del árbol, mezclado con una neblina extraña que les cegó, aunque se disipó rápidamente. Cuando los dos pudieron volver a ver, estaban en un lugar completamente diferente, estaban en un salón decorado lujosamente.
—Espera, ¿dónde estamos? —preguntó Klair.
—Me imagino que en algún lugar que haya sido importante para Tirié —respondió Efnu—. El hechicero tomó un lugar importante para ti y creó una ilusión suya, el jardín del palacio, ¿te acuerdas? Me imagino que sea parecido para Tirié. Quizás esta es su casa. Era la hija de los Xorià, ¿no?
—Sí, creo que sí.
—De todos modos, eso da igual. Busquémosla, rápido.
—¿Deberíamos separarnos?
—No, será más seguro ir juntos.
Tirié estaba en su habitación. En frente de ella estaba Sver, pero enfadado. Muy enfadado.
—¿Y ahora vas y les sueltas el cuarto principio? ¿Tras lo que hiciste? ¡Traicionaste a Krada! ¡Y por tu culpa ahora me están persiguiendo a mí! ¡Me están persiguiendo tus nuevos amiguitos! —decía a gritos.
El chico llevaba así un buen rato. Había incluso roto las estanterías de Tirié en su cólera.
Por otro lado, ella estaba acurrucada, intentando taparse las orejas.
—Por favor, no grites más... —decía entre sollozos. Odiaba cuando Sver gritaba. Odiaba que discutiesen. Odiaba cuando se enfadaban.
En ese momento, Efnu y Klair entraron en la habitación, pero Tirié no se dio cuenta.
—Espera, ese chico me quiere sonar —dijo Efnu cuando vio a Sver.
Quedó extrañado un segundo, pero luego se lanzó y clavó sus espadas en Sver, que se desvaneció en niebla con un silbido. Entretanto, Klair se había agachado al lado de Tirié.
—Tirié, soy yo —dijo el chico intentando tranquilizarla.
—¿Klair?
—Sí, tranquila. Todo lo que has visto es una mentira.
—¿De verdad?
—Sí, ha sido cosa del hechicero —dijo Efnu—. Se aprovechó de tus inseguridades para intentar enloquecerte.
—Pero, parecía tan cierto...
—Lo sé. A Klair le pasó lo mismo, pero es eso, solo parecía cierto. No sé qué verías hasta ahora, pero solo son el producto de tus inseguridades, tus miedos. La gente que hayas podido ver... no piensa lo que te ha dicho.
—¿Ahora qué hacemos, Efnu? —preguntó Klair.
—Sé que habéis pasado por un mal momento, pero ahora tenemos que terminar nuestro trabajo, debemos matar al hechicero.
—¿Matar? —preguntó Tirié, algo asustada y aún aturdida por las ilusiones.
—Sí, es demasiado peligroso volver a intentar encerrarlo, por no decir que no tenemos los medios. Ahora, estad listos, en cuanto salgamos de aquí, lo más seguro es que nos encontremos con él.
—Dudo que podamos salir por la entrada principal —comentó Klair.
—Y no saldremos por ahí —respondió Efnu antes de dirigirse a Tirié—. De todos los objetos de tu habitación, ¿cuál es el más valioso para ti?
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Esdria
FantasyHace mucho tiempo, Lord Emón descendió de los cielos para desterrar a los demonios, grotescas criaturas de más allá de este mundo Ahora el mundo de Esdria es mucho más tranquilo y los demonios rara vez se ven Esta es la historia de cinco jóvenes de...
