Parte 29

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Estaba sentada en el jardín con la pequeña Lucía, ella estaba recostada bocabajo haciendo unos rayones en su cuaderno de dibujo, Carmen me había dicho que guardara reposo pero no quería estar todo el día sentada o en la habitación, me aburría cada vez más y sólo estaba rodeada de problemas por culpa de Donovan, me había tomado una pastilla para evitar la infección y ahora me sentía un poco agotada, sin embargo, no quería subir a dormir.
La puerta principal se escuchó, pasaron unos segundos y uno de los guardias que estaba en el exterior abrió la puerta, tengo que admitir que eso me asustó, no quería que regresarán por nosotras, ahora sí nos matarían.
Los chicos que habíamos mirado en el festival entraron sonriéndole con entusiasmo a Lucía, ella se puso de pie y abrazó a cada uno.
Luis: hola, Elli ¿verdad?- asentí, me puse de pie y estreche mi mano con la suya.- Fabiola me contó todo lo que sucedió, ¿cómo estás?
Noé: nos dijo que te habían herido, ¿necesitas algo?- ambos me miraban esperando una respuesta a cada una de sus preguntas.
Elli: estoy bien.- sonreí con amabilidad.- y no necesito nada, muchas gracias por preguntarlo.
Luis: bueno, Fabiola tiene mi número, si en algún momento necesitan algo o están en un problema, yo vendré enseguida.- asentí con una sonrisa, él miró a su hermano y después a mí.- subiré a saludar a Fabi, ¿vienes?- su hermano negó sosteniendo a Lucía en sus brazos, Luis asintió y entró corriendo a la casa escaleras arriba.
Noé: bueno, primero me gustaría pedirte una disculpa por lo que sucedió en el festival.- dejó a Lucía en el suelo y después me invitó a sentar sobre el césped.- cuándo bebo me pongo muy estúpido, no recordaba lo que había sucedido hasta que Luis me lo contó, me sentí muy mal cuándo me enteré, quería venir a pedirte una disculpa al día siguiente pero mi hermano me contó que Donovan me golpeó, supuse que estaría muy molesto conmigo.
Elli: está bien, intenta no beber mucho en el futuro, a nadie le gusta que le hagan eso sin su consentimiento.- asintió sonriendo en una línea recta.
Noé: tengo 23 años.- soltó una risita, supongo que de esa manera intentaba romper el hielo.- ¿me puedes contar más sobre ti?
Elli: tengo 20 años, me gusta bailar y escuchar música, hago postres desde que era una adolescente...- me interrumpió, le agradecía porque en este tipo de preguntas me quedo en blanco.
Noé: tienes que hacerme uno algún día, eh.- me apuntó amenazadoramente con su dedo índice y sonrió.- soy fanático de los postres con chocolate, además, ¿has probado el tiramisú?- negué, él se cubrió los labios como si estuviese sorprendido y después negó.- es una delicia, no puedo creer que no lo hayas probado, en mi próxima visita te traeré para que pruebes.
Elli: de acuerdo, muchas gracias.- reí.- en una semana Fabiola cumplirá años, quiero prepararle un pastel y otras cosas, si vienes, podrás probarlos.
Noé: por supuesto, Fabiola me invitó, ahora te digo que la principal razón por la que vendré será por tus postres.- me guiñó un ojo acompañado de una sonrisa dónde mostraba sus perfectos dientes.
Uriel: Lucía, a comer.- gritó desde una de las ventanas, la pequeña niña se levantó del césped y corrió obediente hacia adentro de la casa.
Noé: ¿qué tal te llevas con los hermanos Davies?- hice una mueca mientras miraba el cielo.- ¿de verdad eres novia de Donovan?
Elli: no, claro que no.- reí.- sólo estoy de visita, estaban arreglando mi departamento y ellos me invitaron a estar aquí mientras terminaba la remodelación.
Noé: ya veo, entonces el semáforo está en verde.- lo miré confundida, él sólo se encogió de hombros y sonrió, nuevamente la puerta principal se abrió, esta vez era Donovan el que entraba. Su mirada se quedó quieta en nosotros, yo preferí mirar hacia otro lado.- Hola Donovan, nos enteramos de lo que sucedió y quisimos venir a...- él lo interrumpió dirigiendose a mí principalmente.
Donovan: el médico dijo que tenías que guardar reposo, ¿qué estás haciendo aquí tirada en el césped?- no le respondí, me apoye de mis manos para poder levantarme y Noé pasó su mano por mi cintura para ayudarme, no era necesario.- ¿qué haces, Noé?, ella no te pidió ayuda.
Elli: gracias por ayudarme, Noé.- Donovan me miró como si estuviese tirando disparos o dagas, Noé asintió con una sonrisa.
Noé: bueno, subiré a ver a Fabiola, por favor, sí necesitas algo llámame ¿de acuerdo?- me acarició mi muñeca, solamente asentí con una sonrisa de agradecimiento, él miró por última vez a Donovan y entró a la casa.
Donovan: entra.- lo miré fijamente, él soltó un suspiro.- tenemos que limpiar tu herida, sube a la habitación.
Elli: eres una persona muy desagradable.- dicho esto, entre a la casa y subí a la habitación tal y cómo él me lo había ordenado, después entró él.
Donovan: sí sabes las intenciones que Noé tiene contigo ¿no?- me quedé en silencio, él comenzó a sacar las cosas necesarias para limpiar la herida.- es un mujeriego de primera que busca a su presa más débil para llevarla a la cama, ¿de verdad quieres ser esa presa?
Elli: sólo estábamos teniendo una conversación común, ni siquiera me ofreció nada.- me quité el broche del centro del pecho y comencé a quitarme el vendaje poco a poco.- además, ¿eso a ti que te importa?
Donovan: quita las manos.- me ordenó, así lo hice, él me desprendió la gasa con delicadeza y la dejó a un costado de la cama, esta tenía un poco de sangre seca. Después de que se colocó guantes estériles, humedeció una gasa y la pasó por encima de la herida, apreté su antebrazo al sentir cómo aquella agua me causaba ardor.- ¿has tenido dolor?
Elli: por la mañana pero ya tomé pastillas.- asintió, estaba muy concentrado en lo que estaba haciendo, estaba tan cerca de mí que podía sentir su respiración y el olor de su perfume, sus ojos negros se encontraron con los míos por un par de segundos, después desvíe la mirada, eso por alguna razón me había puesto nerviosa, humedeció otra gasa con un líquido que el médico le había recomendado, en este sentí un ardor insoportable y apreté mis ojos intentando soportarlo, sin embargo, las lágrimas comenzaron a salir sin avisar.
Donovan: tranquila, ya casi está.- sentí su aliento fresco chocar con mi herida y eso de alguna manera me calmó poco a poco el ardor.
Pasó la punta de sus dedos por encima de mi herida colocando el ungüento que el médico le había dicho.- dejemos que se seque un poco, la gasa podría pegarse por la humedad.- asentí con nerviosismo, él dejó en el cesto de basura lo que había utilizado y después comenzó a preparar el vendaje mientras el ungüento se secaba un poco.- ¿cómo has sentido las heridas de la espalda?
Elli: me molestan muy poco, supongo que ya están cicatrizando.- asintió convencido con mi respuesta.
Donovan: ¿comiste?- negué, había estado la mayor parte de la tarde con Lucía en el jardín.- no puedes pasarte las pastillas sin antes haber comido, te puedes dañar el estómago, ¿no sabes eso?
Elli: ¿por qué me tratas así?- me miró fijamente.- sé que me odias, puedo notarlo, pero entonces ¿por qué me ayudaste?, hubiese preferido morir desangrada.
Donovan: aún no consigo lo que quiero, Elli.
Elli: no lo vas a conseguir a menos de que lo investigues por ti mismo, yo no sé absolutamente nada de mi padre, tampoco dónde está localizada su empresa, no sé nada y aunque lo supiera, jamás te lo diría, así que déjame ir o mátame.
Donovan: te pondré el vendaje.- nuevamente cambiando de tema, solté un suspiro, él comenzó a deslizar la suave tela del vendaje por encima de mi hombro y rodeando mi pecho, esto se repetía en varias ocasiones hasta que no quedó nada de tela, colocó el broche encima de mi hombro y después me ayudó a poner la camisa.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora