Parte 04

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Abrí con pesadez mis ojos, ni siquiera tenía que adaptarme a la luz porque esta era escasa, mi cabeza daba mil vueltas y de vez en cuando mi visión era borrosa, me encontraba sentada en una silla de madera con las manos atadas a mi espalda y los pies atados a las patas de la silla, además, tenía cinta adhesiva en los labios.
La habitación en la que me encontraba parecía ser normal, las paredes tenían un color lila muy suave, había una cama grande con sábanas blancas y almohadas color moradas, parecía ser la habitación de una mujer, había una puerta blanca al otro extremo de la habitación y una ventana con cortinas negras, no olía mal pero me sentía temerosa, intenté buscar la manera de quitarme la soga de las manos pero solo lograba lastimarme.
Escuchaba algunas voces y una de ellas se acercaba aún más a dónde yo me encontraba, mi corazón comenzó a latir con fuerza, tanto que comenzaron a sudarme las manos y mis piernas temblaban, la puerta que estaba frente a mí se abrió dejándome ver a un chico de piel blanca el cuál traía un vaso de agua en las manos, después entró uno de cabello negro y cerró la puerta.
Xx: ¿cuál es tu nombre?- soltó una risita, se estaba burlando de mí, tenía la boca cubierta con la cinta.- oh, es cierto.- el castaño me quitó con brusquedad la cinta causandome un poco de ardor.- yo soy Uriel y él es Donovan.- su amabilidad intrigante me causaba miedo.
Elli: ¿que tengo que ver con ustedes? ¿por qué estoy aquí?- mi voz sonaba temblorosa y las ganas de querer salir corriendo me abrumaban.- mi padre tiene mucho dinero, estoy segura de que empezarán a buscarme.- el chico llamado Donovan se puso en cuclillas y asintió convencido.
Donovan: no es algo que no sepamos.- burló.- pero me agrada escucharlo de tu voz, justamente tenemos unos negocios que aclarar con él.
Elli: ¿pero por qué me secuestraron a mí? ¿yo que tengo que ver con esto?- los miré a ambos tratando de buscar alguna pista.- si me tienen aquí esperando a que yo dé algún tipo de información con respecto a mi padre o su trabajo, no lo haré, están perdiendo su tiempo.
Donovan: muñeca, estamos haciendo las cosas por el lado bueno, no nos quieres conocer cómo las bestias que realmente somos ¿o sí?- preguntó con la ceja enarcada.
Elli: les repito, están perdiendo su tiempo si creen que yo les diré algo respecto a mi familia.- el hombre que estaba en cuclillas tenso su mandíbula y miró al castaño que seguía de pie, este le hizo un ademán con las manos.
Uriel: muy bien, señorita Harper, tú lo quisiste así.- me pegó nuevamente la cinta adhesiva en mis labios y el que estaba en cuclillas se puso de pie metiendo sus manos en los bolsillos. La puerta se abrió de golpe y observé a una chica de cabello cobrizo, quien al mirarme no disimuló la sorpresa.
Donovan: Fabiola, te dije que no entrarás a esta habitación, retirate.- su tono de voz me causó escalofríos, la chica se acercó más pero el castaño detuvo su paso.- Fabiola, no me hagas repetirlo.
Fabiola: ¿quién es ella?- ambos se miraron entre sí sin responder a su pregunta.- ¿por qué está atada?
Uriel: Fabiola, Donovan te dió una orden, acatala.- ella se negó empujándole el brazo al castaño, se acercó a mí sin pensarlo.
Fabiola: quitenle las cuerdas.- ordenó, acarició mi cabello suelto y me sonrió cómo sí sintiera lástima por mí.
Donovan: no lo haré, Fabiola, así que te lo diré una última vez, sal de aquí.- comenzó a golpear el suelo con la punta de su zapato, la chica ni siquiera tenía intenciones de obedecerlo.
Fabiola: entonces las quitaré yo.- se levantó y comenzó a deshacer el nudo que mantenía mis manos atadas al respaldo de la silla, sentí cómo el adormecimiento comenzaba a extenderse y me daba la libertad de poder mover mis brazos.
Uriel: ¡Donovan te dijo que no, Fabiola!- la tomó de los brazos con brusquedad alejándola de mí, comencé a quitar el nudo que había en mis tobillos hasta que por fin los dejé libres.
Fabiola: ¡me importa una mierda lo que haya dicho Donovan, ella tiene mi edad y se ve indefensa!- soltó sin ningún miedo, Donovan se frotaba con frustración en el entrecejo sin mirar a los otros.- yo no puedo permitir estos actos tan inhumanos, no soy tan mierda cómo ustedes.- el castaño le dió un golpe en la mejilla, sentí un impulso que recorrió mi cuerpo y me levanté de la silla para después golpearle la espalda con esta misma, por supuesto, me arrepentí después. Donovan abrió sus ojos al escuchar el golpe, Uriel se dió la vuelta apretando con fuerza sus dientes pero Donovan evitó que siguiera caminando.
Donovan: yo me encargo.- le dió una palmada en el hombro y los invito a salirse de la habitación, Fabiola parecía no querer irse pero fue arrastrada por Uriel, Donovan esperó a que cerrarán la puerta y después se giró con rapidez y me dió una bofetada que me hizo tambalear, mi mejilla comenzó a arder.
Donovan: te sentaras nuevamente en esa jodida silla y harás lo que yo te ordene, ¿está claro?- no respondí nada, lo veía mientras sentía tristeza y coraje a la vez, me tomó de la mandíbula con fuerza.- te hice una pregunta.- guardé silencio un par de segundos, le dí un golpe en su entrepierna haciendo que me soltará y se desconcentrara, pasé por encima de la cama hasta que llegue a la ventana, afortunadamente no tenía ningún tipo de candado, la abrí con esfuerzo y me dió la bienvenida el balcón, al parecer me encontraba en un segundo piso, abajo había algunas plantas que seguramente me harían sentir un poco menos el dolor de la caída, miré hacia atrás, Donovan caminaba hacia mí, era cuestión de segundos para que él me atrapará, subí mis pies al barandal y me lancé, el viento acarició mis mejillas por un par de segundos antes de tocar el suelo, rebote en esas plantas desconocidas y caí bocabajo en la banqueta, sentí que el golpe me sofocó por completo e incluso me lastimó la muñeca, sin embargo, aún así me levanté, en el balcón estaba Donovan quien maldecia en voz baja, comencé a correr en dirección a la puerta de rejas, todo estaba de mi lado, esta no tenía puesto ningún seguro.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora