Parte 39

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Había intentado de todo para distraer a Lucía y que no pidiera la presencia de Donovan en la cocina, después de ducharla le coloque un atuendo que nuevamente ella eligió, una pantalonera de estilo deportivo de color lila y una camisa de cuello color blanca, también había insistido muchísimo en que le pusiera una bandana alrededor de su cabeza.
Ahora estábamos en la cocina, Carmen me había entregado todos los ingredientes que le había pedido y los había dejado sobre la barra, la pequeña estaba de pie en uno de los taburetes y se había adueñado del bowl, puse a precalentar el horno a 180° mientras preparamos la mezcla.
Elli: bueno, pongamos primero el azúcar, la mantequilla y el huevo.- la pequeña asintió con emoción, poco a poco se fue subiendo a la barra, ella se encargaba de sostener el bowl porque pensaba que iba a caerse en cualquier momento.- ahora vamos a mezclar un poco.
Lucía: yo lo hago.- le pase la cuchara especial y ella comenzó a dar vueltas lo que habíamos puesto dentro.- ¿así?
Elli: así, perfecto.- le dí un suave toque en la nariz y ella sonrió apenada, le coloque un poco de vainilla, después integré la harina, un poco de sal, polvo para hornear y las chispas de chocolate.- mezcla, mezcla.- dije en tono de canto, ella comenzó a mezclar obediente mordiendose la lengua con ansias, no pude evitar reír.
Donovan: las señoritas no me han esperado, a eso se le llama traición.- se cruzó de brazos mientras se dirigía a nosotras, Lucía dejó de mezclar y me miró confundida, mi sonrisa se borró al mirarlo.- yo quería ver desde el principio, quizás después yo podría sorprenderlas a ustedes.- negué incrédula y comencé a mezclar hasta que esta se hiciera más resistente, ambos me observaban.
Elli: ¿tienes alguna cuchara de helados?- él hizo una mueca y después asintió, se dirigió a uno de los cajones y rebuscó entre los cubiertos, al final la encontró, extendí mi mano pero él no me la entregó.
Donovan: ¿qué tengo que hacer?- solté un suspiro fastidiada y después señalé la mezcla.
Elli: dosificala.- miró lo que le señalaba y después me miró a mi confundido.- tienes que hacerla bolitas, para eso es la cuchara de helados.
Donovan: oh ya, ya.- me hice a un lado para que él estuviera frente al bowl, yo mientras tanto tomé la bandeja con lo necesario para hornear y la coloque a su lado.- ¿las pongo aquí?- asentí, él comenzó a ponerlas con suavidad sobre la bandeja, estaba muy concentrado y creo que tenía miedo de que las bolitas se deshicieran, lo hizo lentamente hasta que llenó por completo la bandeja.
Elli: ahora irán al horno.- tomé la bandeja en mis manos para después dirigirme a este, Donovan me quitó la bandeja de las manos y fue él quien la introdujo en el horno.- no iba a quemarme.
Donovan: mejor prevenir.- se encogió de hombros, puse mis ojos en blanco y después me senté en uno de los taburetes.- oye, no te comas todos los chocolates.
Lucía: ¿por qué no?- reí al ver su reacción, sus cejas prácticamente se juntaron y sus párpados cayeron por encima de sus pestañas largas, metió unos cuántos chocolates a su boca mientras lo veía molesta.
Elli: suficientes chocolates, tu papi nos regañara si descubre que comiste esto nuevamente.- le quité la bolsa y la coloque al otro extremo de la barra, ella comenzó a frotarse uno de sus ojos mientras se terminaba los chocolates de la otra mano.- ¿tienes sueño?
Lucía: sí, ¿me cargas?- asentí, extendí mis brazos hacia ella y se resbaló por la barra hasta caer sobre mis piernas, comencé a moverla con lentitud y a darle caricias en su cabello.
Donovan: dame esto, se te van a derretir.- le quitó los chocolates que ella aún tenía en la mano y los dejó sobre la cuchara de helados.- ¿por cuánto tiempo estarán las galletas en el horno?
Elli: de 12 a 15 minutos aproximadamente.- asintió mordiendose el labio inferior y mirando a través del cristal que reflejaba la bandeja. Lucía comenzó a cerrar sus ojos con lentitud y a relajar su respiración, su cuerpo se volvía cada vez más y más pesado.
Donovan: de acuerdo.- suspiró dándose golpecitos en los muslos.
Elli: no tienes que quedarte aquí, cuándo estén listas las dejaré aquí mismo para que todos prueben.- la puerta se abrió, Uriel entró con una bolsa de papel, nos miró a ambos con confusión pero después su atención se quedó en el cuerpo dormido de Lucía.
Uriel: ya no la alcance.- sonreí y negué a la vez.- bueno, me encargaré de llevarla a la habitación, te he comprado algo.- dijo casi en susurro mientras colocaba la bolsa frente a mí.- ven acá pequeña, vamos a la cama.- pasó sus brazos por debajo de las piernas de Lucía y el otro alrededor de sus hombros.
Elli: espera, mi mano te la llevas.- ambos reímos y él logró sacar mi mano a tiempo antes de comenzar a caminar.
Uriel: Donovan, todo está de maravilla en la empresa.- me miró nuevamente y sonrió.- disfrútalo, me cuentas mañana qué tal.
Elli: gracias, Uriel, descansa.- asintió, después salió de la cocina con Lucía en brazos. Abrí la bolsa de papel enseguida, había un muffin envuelto en un papel decorativo, a un lado había un ticket que solo contenía el lugar donde se había comprado y el nombre, era un muffin de calabaza.
Donovan: ¿por qué mi hermano te trae cosas?- lo voltee a ver y después me encogí de hombros.- ayer también te compró una bolsa pequeña de dulces cuándo regresó del parque.
Elli: supongo que no me odia.- suspiré, él frunció ambas cejas y después regresó su vista a las galletas. Me dolía mucho el cuerpo, supongo que jugar de imprevisto no es una buena idea y menos rodar por el césped, estire mis músculos y llamé la atención de Donovan.
Donovan: ¿te sientes mal?- negué enseguida, él colocó su mano encima de mi frente.- ¿estás segura?
Elli: sí, nunca había cargado a una niña con frecuencia y tampoco había rodado por el césped, así que eso está pasando factura ahora.- suspiré.- sólo esperaré a que estén las galletas y después subiré a la habitación.
Donovan: ¿has comido bien?- asentí.- si necesitas algo, lo que sea, no dudes en decirme ¿de acuerdo?
Elli: deja de fingir que te preocupas por mí, Donovan, si lo hicieras me dejarías regresar a casa.- soltó un suspiro y después se acercó más a mí.
Donovan: ahora que tengo claros mis sentimientos, ¿tú crees que te voy a dejar ir?- sonrió y tocó la punta de mi nariz juguetonamente.- jamás, te dejaré aquí conmigo hasta que tus sentimientos cambien y seas tú quien decida tomar la iniciativa de besarme, solo entonces, podré pensarlo.
Elli: estás loco.- suspiré y recargue mi cabeza sobre la barra.- eso jamás pasará, así que mejor concéntrate en tu amiga Paula, está de visita y no se ha aparecido por aquí en todo el día.
Donovan: da igual, debe de estar durmiendo, que más da.- se encogió de hombros con fastidio y miró las galletas.- oh, mira, se están inflando ya.- me giré con rapidez y me incliné un poco para observar mejor, él me dejó un beso en la mejilla que me hizo voltear a verlo con rapidez, su mirada bajó a mis labios, se acercó lentamente a mi y yo retrocedí de inmediato.
Donovan: tu corazón será mío, mi pequeña Elli.- acarició mi mejilla con la punta de sus dedos, un escalofrío me recorrió la espalda e hice un movimiento involuntario.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora