Capítulo 68

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Había pasado aproximadamente una semana desde que llegamos a Dallas, todo estaba bastante tranquilo, Uriel y Donovan han estado más unidos que nunca, juntos hacen la merienda y han comprado algunas decoraciones para llevarse a Aspen una vez que decidan regresar, mi cabeza se ha convertido en un nido de dudas, no sabía que era lo que seguía, alejarme de ellos o acercarme aún más.
Mi relación con Uriel cada vez iba mejor, hacíamos muchas cosas juntas e incluso me invitaba al supermercado a comprar las cosas con las que según él "sobreviviriamos", hoy era el aniversario de muerte de Hugo, ambos me habían invitado al cementerio y yo acepté sin dudarlo.
Vestiamos completamente de negro, bajé al primer piso y ahí estaban ambos esperándome mientras revisaban algunas cosas en sus móviles.
Elli: me gustaría comprarle un ramo de flores a Hugo, si me lo permiten.
Uriel: por supuesto que sí, pequeña.- ambos se veían con una nostalgia inexplicable, sobretodo Donovan, intentaba hacer contacto visual con su hermano y conmigo.
Donovan: de acuerdo, vámonos.- se dirigió a la puerta principal a paso apresurado y la abrió permitiendo que yo pasará primero.
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El camino estrecho de pequeñas piedras nos direccionaba a todas las tumbas, estaba rodeado de plantas totalmente verdes, árboles frondosos y grandes que le brindaban sombra a varias lápidas.
Los cementerios aquí no se parecían en lo absoluto al cementerio en dónde mi madre fue sepultada, aquí el césped adornaba las tumbas, parecía que no había realmente alguien debajo de las placas con las fechas y nombres de los fallecidos, cada uno de nosotros llevaba un ramo de flores, las mías eran completamente blancas con una sola margarita en el centro.
Uriel: Hola, mi pequeño gran hombre.- se puso en cuclillas sobre una de las tumbas, tocó con la punta de sus dedos la placa de "Hugo Davies", sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal y enchino mi piel.- ven, acércate.- dí unos cuántos pasos hacia él, Donovan caminaba en silencio con sus brazos cruzados encima del pecho y no se quitaba las gafas de sol. Me puse en cuclillas y dejé el ramo de flores encima de la placa que llevaba su nombre.
Elli: Hola Hugo, mi nombre es Elli.- acaricié el frío mármol con mis dedos y suspiré.- lamento que nos conozcamos en estas circunstancias, pero aún así, me alegro mucho de estar aquí.
Uriel: si todo sale bien, ella será tu próxima cuñada.- dijo en susurro pero con toda la intención de que yo lo escuchará, le dí un codazo y soltó una risita.- Donovan, acércate.
Donovan: claro.- aclaró su garganta y se acercó, se notaba lo mucho que se le dificultaba estar aquí.- hola, mi pequeño.- acarició con sus nudillos él mármol de la placa y soltó un suspiro, solamente dijo eso.
Uriel: Elli, ¿qué te parece si damos un paseo?- capté de inmediato lo que intentaba decirme, asentí sin problema, me puse de pie y camine a lado de Uriel hasta alejarnos un poco de la tumba, miré hacia atrás y noté que Donovan estaba casi recostado en el césped y su espalda se movía con rapidez.- las pocas veces que hemos venido a visitarlo, nos pide que lo dejemos a solas, siempre llora cómo sí estuviese reviviendo el momento en el que encontró su cuerpo, se desploma, justo ahí deja de ser ese hombre inquebrantable que siempre es.
Elli: debe ser muy difícil, ¿verdad?- asintió metiendo sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón.
Uriel: Donovan siempre intentó mantener a la familia unida, es por eso que hasta el día de hoy todos vivimos en la misma casa.- burló.- intenta ser fuerte, sobretodo para mi hermana Fabiola, después de la muerte de Hugo, Donovan no tuvo la oportunidad de enfrentar el duelo, comenzó a trabajar muy duro y estaba ahí para abrazarnos cada que nos desplomabamos, en el funeral corrió a todas las personas que se habían presentado, solamente Fabiola y yo podíamos llorar a grito abierto, pero él no lo hacía, se quedaba sentado entre nosotros abrazándonos cómo sí fuésemos unos niños muy pequeños.
Elli: es por eso que le cuesta mucho demostrar sus verdaderos sentimientos y emociones ¿verdad?
Uriel: así es, prefiere demostrarlo con acciones, sabemos que nos ama por todo lo que nos da, no solo material, está para escucharnos y ayudarnos a solucionar nuestros problemas, lucha para que no nos falte nada y nos protege hasta de él mismo.
Elli: hace unos días me dijo que había decidido dejar todo atrás.- Uriel mostró una sonrisa llena de alegría, me miró por unos segundos y soltó un suspiro.
Uriel: sí, tenemos pensado regresar a Aspen en un par de días más, mi pequeña Lucía entrará al prescolar y estoy muy emocionado por llevarla a la escuela.- apretó sus hombros y me mostró sus dientes en una sonrisa nerviosa. Mi celular comenzó a sonar dentro de mi suéter, dejé de caminar y contesté, era Nicolás.
Nicolás: ¿dónde estás?- su voz sonaba extraña, tanto que me hizo preocupar.
Elli: vine al cementerio, hoy se cumple otro año desde que murió el hermano de Donovan.- escuché el sonido de unas llaves y después el golpe de una puerta.
Nicolás: tienes que salir de ahí ahora.- miré a Uriel, él veía detenidamente el cielo mientras sonreía.- escuché a mi padre decir que tenían luz verde para matarlo, ¡sal de ahí ya!- colgué la llamada, mi corazón me golpeaba el pecho e incluso sentía los latidos detrás de mis oídos.
Elli: Uriel, Pierre viene por ustedes.- la sonrisa se le borró enseguida, me tomó del antebrazo y me obligó a seguirlo, ambos regresamos a dónde se encontraba Donovan.
Uriel: Donovan tenemos que salir de aquí, Pierre viene por nosotros.- mis piernas me temblaban tanto que sentía que en cualquier momento caería al suelo, Donovan le tendió las llaves del auto a Uriel.- ni lo pienses.
Donovan: vienen por mí, Uriel, soy el único que les ha estado causando problemas, por favor, llévala y pónganse a salvó.- abrazó con fuerza a su hermano, Uriel lo veía con dolor.- me comunicaré con ustedes, sí no lo hago, regresen a Aspen.- me miró por unos segundos, sentí el miedo recorrer mis venas y tenía también unas inmensas ganas de llorar, sé que él lo notó, me tomó sorpresivamente de las mejillas y me dejó un beso en los labios y uno más en la frente.- mantente a salvó, mi estrella.
Elli: esto no es una despedida, Donovan, tienes que regresar.- una sonrisa diminuta se le formó en los labios, limpió una de mis lágrimas con su pulgar y después miró a su hermano, parecía que con esto se decían absolutamente todo, Uriel se sacó un arma de la parte trasera de su pantalón y se la tendió a Donovan, este dudó un poco pero después la tomó con delicadeza.
Uriel me tomó de la mano y me obligó a correr junto a él, observé que Donovan se quedó quieto frente a la placa de su hermano y miró al cielo mientras murmuraba algo.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora