Parte 03

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Terminé mi turno en la pastelería, sentía golpes en la parte baja de los pies pero no podía quedarle mal a mi hermana, Arath había pasado por mí y me había traído al club, cómo dije anteriormente, él trabaja junto a mi hermana, a veces es bartender y otras veces le toca estar vigilando el interior del club o haciendo algunas cosas extras que Ariel le pide.
Carol: cariño, atenderé rápidamente la zona vip y vendré a ayudarte para que regreses a casa temprano ¿de acuerdo?- asentí con una sonrisa de agradecimiento y ella siguió con su camino hasta desaparecer por unas cortinas rojas. Tomé la libreta que estaba sobre la barra y mi bolígrafo, entonces sentí las manos de mi chico rodear mi cintura y quedarse quietas en mi abdomen.
Arath: hueles increíblemente bien.- sonreí y me giré para poder verlo a los ojos.- tu hermana me pidió que fuera a firmar unos papeles, ya sabes, quiere hacer remodelación.- puso los ojos en blanco y no pude evitar reír.- pero estaré a tu lado en cuánto antes, y ya sabes, si pasa algo tú sólo llámame y yo vendré enseguida ¿de acuerdo?
Elli: de acuerdo, precioso, ¿nos iremos juntos a casa?- él asintió colocando uno de mis mechones detrás de mi oreja.- te amo.
Arath: vendré enseguida.- asentí, me dejó un beso corto en los labios y corrió entre los clientes para después desaparecer por el pasillo que lo llevaría a la oficina de mi hermana, ambos tenían una excelente relación de cuñados, afortunadamente nunca tuve el problema de que no se aceptarán.
Las bailarinas comenzaron a salir al escenario, todas vistiendo lencería con encaje y máscaras con diseños increíbles, las luces del lugar nuevamente se pusieron de colores oscuros y sexys, los clientes se pusieron de pie y comenzaron a sacar los billetes que traían consigos.
Xx: quiero un martini.- un hombre de cabello negro me detuvo cuándo me dirigía a una de las mesas, me gire a verlo y le asentí, después me gire y camine hasta la barra.
Elli: un martini, por favor.- Raúl el bartender asintió y comenzó a servir la bebida en un vaso con hielos, lo colocó sobre mi bandeja y después me dirigí nuevamente a la mesa.- aquí tiene, que lo disfrute.- cuándo estaba apunto de pasar a la siguiente mesa, él me detuvo poniendo su mano en mi antebrazo.
Xx: ¿puedo saber tu nombre?- su mirada y la forma en la que sonreía no me presagiaba nada bueno, me hacía sentir escalofríos.
Elli: me llamo Mariana.- solamente así me soltó, asintió y se recargó en el respaldo de la silla mientras se tomaba el martini, hice una reverencia y después me encaminé a las demás mesas.
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Carol por fin había llegado a dónde yo estaba, los clientes estaban un poco necios hoy y ya quería irme a descansar, las zapatillas que Ariel me habla entregado eran un poco altas y hacían que me doliera el tobillo, además de que el uniforme era el incorrecto y se me subía cada que caminaba.
Elli: iré a despedirme de mi hermana.- Carol asintió mientras le entregaba la bebida al hombre que me había preguntado mi nombre, caminé entre las personas que parecían flechados por las bailarinas y entre al pasillo oscuro, cuándo coloque mi mano encima del pomo de la puerta pude escuchar los gemidos de una mujer, los escalofríos me recorrieron el cuerpo y sentí unos latidos dolorosos en el pecho, abrí la puerta de la oficina de mi hermana y miré una escena completamente desagradable, Ariel estaba recostada encima de su escritorio con su cabeza hacia atrás, Arath estaba de rodillas frente a ella con su cara entre las piernas de mi hermana, la mano de ella se enredaba en el cabello de él mientras gemía, sentí náuseas y cerré la puerta con fuerza, sabía que ellos sospecharían que había sido yo quien había azotado la puerta, regresé por el pasillo y corrí, incluso empuje a una persona, todo el camino se me hacía eterno, no quería escuchar sus explicaciones absurdas y tampoco quería mirarlos, mis piernas me temblaban al igual que mis manos, salí por la puerta trasera y tomé el aire que necesitaba, después comencé a llorar con fuerza.
Xx: súbete a la camioneta.- escuché una voz a mi lado, me giré a ver de quién se trataba, era un hombre de cabello castaño que vestía completamente de negro.- te he dicho que te subas, ¿o quieres que te suba yo?- comencé a retroceder, el hombre se quedó quieto y entonces me gire con la intención de correr, pero no fue posible, en cuánto me dí la vuelta una mano se posó en mi boca y nariz, la otra se aferró a mi cintura para mantenerme inmóvil.
Xx: ¿de verdad le vas a dar opciones?- miró al hombre de atrás, comencé a patalear al sentir cómo el poco oxígeno que podía agarrar iba acompañado de un olor desagradable, el chico se aferró a mí, sus ojos negros se clavaron en los míos y lo último que alcance a ver fue una sonrisa socarrona en sus labios.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora