Capítulo 63

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Me quedé en esta habitación desde lo sucedido, todo a mi alrededor había perdido sentido, ni siquiera era capaz de prestar atención a la hora que era, nadie había entrado en este lugar y me sentía nuevamente en una celda, sentía débiles mis latidos y mi cuerpo parecía una simple hoja caída de cualquier árbol en otoño, mi pecho me dolía cómo si le hubiesen dado un sin fin de golpes, algo dentro de mi se revolvió al escuchar el sonido de su voz acercarse a dónde yo me encontraba, el pomo de la puerta se giró, parecía una escena de alguna película de terror en dónde el monstruo entraría sorpresivamente, esta se abrió dejándome ver a Donovan, sus labios se encorvaron en un intento de sonrisa, me levanté con todo el sentimiento de tristeza y coraje que había en mi cuerpo y le dí un golpe en la mejilla me causó ardor en la palma de la mano, él se acarició la zona golpeada y me miró confuso.
Donovan: ¿qué sucede? ¿por qué me golpeas?- intentó acercarse a mí pero mantuve la distancia entre ambos.
Elli: no quiero que te acerques a mi.- dije tensando mi mandíbula y hablando entre dientes, él me miró confuso.- ni siquiera me toques.
Donovan: estoy confundido, no sé que mierda te hice para que reacciones de esa manera.- me limpié bruscamente la lágrima que había resbalado por mi mejilla.
Elli: ¿te sientes satisfecho?- pregunté con mi voz entrecortada, ahora parecía estar recuperando la memoria, tensó notablemente su mandíbula.- tu plan salió cómo esperabas, Donovan Davies, te felicito, tu venganza salió cómo tanto lo habías deseado.- aplaudí, sentía que el mundo me estaba comiendo de un solo mordisco, quería gritar y demostrarle a todos lo mucho que me dolía.
Donovan: veo que ya te enteraste, me gustaría saber quién te lo dijo, Elli, y por supuesto, me gustaría que me escucharás.- un paso más, me moví de lugar manteniendo la distancia entre ambos. La puerta se abrió de golpe dejándome ver a Uriel, su rostro parecía preocupado y detrás de él estaba Fabiola sosteniendo nerviosamente el brazo de su hermano.
Elli: lo sé todo, no tienen que seguir fingiendo.- me limpié con brusquedad las lágrimas y miré a cada uno sintiéndome acorralada.
Uriel: Elli...- intentó acercarse a mí por el otro extremo de la cama pero Donovan lo frenó de golpe, Uriel presionó sus labios y miró a su hermano con preocupación.
Donovan: nos iremos a casa y allá solucionaremos cualquier cosa ¿de acuerdo?- su tono de voz parecía calmado, intentaba convencerme de que todo tenía una solución.
Elli: ¡deja de hablarme así!- exigí con el llanto desbordándose por mis ojos, me cubrí la boca con impotencia, sentía que incluso mi cabeza explotaría en cualquier momento.- no quiero ir a ningún lado contigo.
Uriel: de acuerdo, entonces ven conmigo.- me tendió su mano esperando a que yo la tomará, sin embargo, no lo hice.- vamos, Elli, te explicaré todo lo que tú desees, pero ven, tienes que calmarte.
Donovan: deja de actuar como una niña berrinchuda y has lo que te estoy pidiendo, vamos a casa.- sus ojos parecían armas apunto de disparar, no me moví de dónde estaba parada, no quería estar cerca de ninguno de ellos.- ustedes, váyanse ahora, me encargaré de ella.
Elli: ¿eso les dijiste desde el principio?- solté, él me miró repentinamente.- ¿les dijiste que te encargarías de mí?- Uriel y Fabiola salieron de la habitación dejando la puerta entreabierta, quería salir corriendo de aquí y no dudaré en hacerlo en la primer oportunidad que se me presenté.- ¿por qué tenías que hacerme esto, Donovan?, dijiste que creías en mí pero resulta que has estado hablando con los demás de lo que querías hacer conmigo, todos saben que yo para ti era un juego, ¿me desnudaste solamente para confirmar tus sospechas?- mi cuerpo me temblaba, mi sangre hacía burbujas dentro de mí y tenía náuseas, también me sudaban las manos y me era difícil encontrar el orden de las palabras, nunca me había sentido de esta manera.- tener que recalcarte lo que causaste en mí me hace parecer detestable y patética ante ti, creí que eras una persona diferente y que realmente querías hacer las cosas bien, pero no fue así, nunca quisiste estar conmigo realmente.
Donovan: al principio lo hice de esa manera, pero después te miré diferente, estoy enamorado de ti y me ha costado mucho admitirlo.- me cubrí la boca evitando soltar un sin fin de insultos, me dí la vuelta, él me abrazó por la espalda pero me saqué con brusquedad dándole golpes en el pecho.
Elli: me besabas con la idea de que yo era la asesina de tu hermano, jugaste muy bien tu papel...porque vaya que me lo creí, ya puedes dejar de jugar, ganaste.- él me tomó de las muñecas logrando que dejara de golpearlo.
Donovan: deja que te explique cómo sucedieron las cosas, Elli, primeramente no tenías porque enterarte de esta manera.- solté una risita irónica.
Elli: y según tú, ¿cuál era la manera correcta de enterarme?- lo miré fijamente, se frotó su cabello con desesperación y soltó un suspiro.- no me importan tus explicaciones de mierda, mantente alejado de mí y ni siquiera me dirijas la palabra.
Donovan: de acuerdo, pero vendrás conmigo esta noche.- me tomó de la mano y por más de que intenté soltarme de su agarre me fue imposible.
Elli: ¡te dije que no me tocaras, suéltame!- rompí en llanto al sentir el contacto de su piel con la mía, cada que me tocaba me hacía sentir aún más miserable.
Donovan: ¡ya basta, Elli!- me tomó de las muñecas con más fuerza, nuestros gritos nuevamente llamaron la atención de Uriel ya que entró repentinamente.
Uriel: Lucía está asustada, sus gritos se escuchan hasta la sala, Elli déjanos solos, hablaré con él.- Donovan me soltó enseguida, me acaricié las muñecas y después me salí de la habitación.
Paula se encontraba junto a Fabiola, ambas estaban sentadas en el sofá junto a Carmen y Lucía, al parecer mi presencia les llamo la atención ya que sus miradas se posaron en mi, cada una con diferentes emociones reflejadas, abrí la puerta principal y salí corriendo cómo sí fuese un ave que recién sale de su jaula, el viento chocaba con mi cara secandome el rastro de humedad que habían dejado mis lágrimas, mientras corría, los momentos que había vivido junto a él pasaban por mi mente atormentandome aún más, su voz recalcando sus planes frente a Uriel y su beso de despedida esta mañana, me sentía asqueada, cómo pude ser tan tonta.
Escuché unos pasos rápidos detrás de mí, me giré y lo miré corriendo con una velocidad que desconocía, su chaqueta desabrochada volaba con el viento que chocaba contra su cuerpo, intenté correr con más rapidez pero caí de rodillas cuándo dí un paso en falso y me lastimé el tobillo, los golpes de sus suelas con el duro pavimento cada vez se escuchaban más cerca de mí, su sombra opaco la luz de las lámparas públicas y pude observar la punta de sus zapatos negros frente a mí.
Donovan: toma mi mano.- se puso en cuclillas, lo miré por unos segundos y sentí la rabia acumularse en mi cuerpo, le dí un empujón para que se alejara y me puse de pie con dificultad.
Elli: ¿por qué desaprovechas esta oportunidad? mátame y termina con todo esto de una vez por todas.- tensó su mandíbula sin dejar de mirarme, ya no lo miraba con el mismo respeto y "amor", me sentía traicionada, utilizada, herida.- al final del día yo sigo siendo la asesina de tu hermano Hugo.
Donovan: cállate, no lo digas.- me limpie las lágrimas con la palma de mi mano y comencé a caminar en dirección opuesta a la casa, él me tomó del brazo y me levantó sobre su hombro evitando que yo siguiera con mi camino.

UNA VENGANZA EQUIVOCADA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora